La ensalada de papas que está en boca de todos

Un proyecto para preparar una ensalada de papas ya ha recaudado más de US$40,000 en el sitio de 'crowdfunding' Kickstarter. ¿Es esto una barrabasada de Internet o el resultado de una genialidad?

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Kickstarter/Captura de pantalla por Suan Pineda/CNET

Lo que comenzó como una sencilla tarea — hacer una ensalada de papas — se ha convertido en toda una sensación en Internet.

Y es que, sólo un par de días después de iniciar una campaña de recaudación de fondos en Kickstarter, el proyecto culinario de Zack Danger Brown no sólo ha recaudado más de US$40,000, cerca de 4,000 adeptos y cientos de imitadores hasta el momento, sino que también ha impactado — como todo en Internet, esporádicamente — la cultura online.

La receta del éxito de la campaña de Brown es tan simple como la que intenta preparar: a Brown le gusta la ensalada de patatas, pero nunca la ha hecho. Decide tratar de prepararla y para ello se monta una campaña en Kickstarter, la famosa plataforma de crowdfunding - o financiamiento de proyectos -, para recaudar US$10. Y eso es todo.

Sí, el proyecto de Brown es una broma — una estupidez, dirían muchos. Pero es a la vez un gran intento, intencional o no, de mostrar cómo funciona Kickstarter, en específico, y cómo se comporta la cultura en Internet, en general.

La aparente sencillez es engañosa. Y explicar por qué un proyecto así — si es que se le puede llamar proyecto — puede atraer tanta atención y más que nada tanto dinero es una empresa laberíntica. Pero lo intentaré brevemente.


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Una de las copias de la campaña de la ensalada de papas en Kickstarter. Este proyecto quiere hacer 'cupcakes' con tocino. Melissa W. and Margaret R.


Primero, surgen varias preguntas. ¿Es la campaña de la ensalada de papas la máxima y tergiversada expresión del sueño americano o las barrabasadas que suceden en Internet? O es, en cierta medida desde una perspectiva más interesante, ¿el intento de un hombre por desafiar una plataforma digital de financiación muy criticada y desvelar así sus fallas y ventajas? 

Para aproximarnos a una respuesta a las anteriores interrogantes es necesario remontarnos al origen del proyecto de la ensalada de papas allá por el 3 de julio — o sea, el jueves pasado — cuando Brown llevó su visión y misión al ciberespacio por medio de Kickstarter. Los que patrocinen el proyecto, promete Brown, podrán verle preparar el plato de tubérculos y mayonesa en vivo y en directo.

El proyecto no tardó en atraer la atención — quizá por la obvia broma, quizá por la audacia de ser tan directamente sencillo, quizá por su velada subversión —. En dos días ya contaba con US$3,000 y Brown fue entrevistado en reconocidos medios como Reddit y Buzzfeed.

“Siempre me ha gustado comer ensalada de patatas durante los feriados”, dijo el chico de 31 años de Ohio en entrevista con Buzzfeed. “Me preguntaron esta semana si sabía hacer ensalada de patatas. Y no sé hacer este plato. Así que recurrí a Kickstarter para cambiar el asunto”.

Y así, el proyecto ha subido como la espuma. Los miles que le apoyan citan sus razones:

Unos recurren al sarcasmo: “Este es el primer proyecto Kickstarter que he apoyado. Esta causa es importante para mí desde un nivel profundo y espiritual”, dice Christopher Rolf Wolforth.

Otros al sentimentalismo: “Para mí, la ensalada de patatas es más que un platillo, es una conexión. Es amor, alegría, familia y amigos”, dice VaporStarter.

Y otros simplemente no quieren perderse de la fiesta: “Doné un dólar, ¿por qué no?” dijo Philip Loyer mientras Mary Moline confiesa, “Tengo que admitirlo, doné porque pensé que la fiesta estaría divertida… y ¿desde cuándo Ohio es un lugar divertido?”.

Esta selección de comentarios da una pista del porqué del éxito de este proyecto: los que participan están conscientes de que es una broma y quieren hacer parte de la diversión, o al menos reconocer y recompensar la astucia de Brown; los que donan también hacen saber de su conocimiento de la naturaleza de la bestia, en este caso de Kickstarter y el fenómeno de la financiación en masa; y finalmente, los que donan aseveran su papel como miembros de una comunidad y por ende establecen conexiones entre desconocidos con el único común denominador de la ensalada de papas. 


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Las gafas de realidad virtual Oculus. James Martin/CNET


Ahondo en el segundo punto. Con una empresa tan sencilla como lo es la preparación de una ensalada de papas se pueden apreciar más claramente las fallas y ventajas de las plataformas de financiación masiva como Kickstarter, en donde muchas veces los proyectos presentados ahí en el mejor de los casos terminan con la exitosa finalización de un producto y su lanzamiento (como ocurrió con la compañía de realidad virtual Oculus VR) y en el peor de los casos se financian operaciones fraudulentas. Pero en ambos casos, los patrocinadores, aquellos que invierten dinero en un proyecto, no obtienen remuneración mayor — si acaso un “gracias”, una camiseta o una muestra del producto a financiar.

En el caso de la ensalada de papas, y a diferencia de muchos proyectos presentados en Kickstarter, la premisa es sencilla, fácil de ejecutar y el resultado es previsible. Seamos honestos, no toma mucha destreza hacer una ensalada de papas. Y he allí la genialidad de Brown. Los patrocinadores están, en términos generales, invirtiendo y apostando su dinero en una “empresa” cuya ejecución y realización tiene un altísimo porcentaje de éxito. En pocas palabras, los “inversores” obtienen el producto/experiencia por el que pagaron. Y esto es raro en Kickstarter. ¿US$10 por ver preparar una ensalada de papas y quizás probarla? ¿US$35 por ver la preparación en vivo y hasta obtener una camiseta? ¿Unos cuantos dólares por participar en una sensación en Internet o en la gran broma del mes? Comienza a tener sentido…

Y es que el público en general y los que se suben al vagón de la financiación de proyectos deben de estar un poco cansados de las fallas de Kickstarter, que se ha visto en el meollo de la controversia un par de veces. 

El reloj inteligente de Pebble, que recolectó US$10 millones a través de Kickstarter, y las gafas de realidad virtual Oculus, que obtuvo US$2.4 millones, son dos de las más sobresalientes historias de éxito de Kickstarter. Mas, estas compañías no han estado exentas de la polémica y de debates éticos.

Oculus, por ejemplo, recibió fuertes críticas de sus primeros y pequeños inversores (que donaron US$10 en el principio de la campaña) luego de que Facebook compró la empresa por US$2,000 millones en marzo y los inversores en Kickstarter no obtuvieron casi nada de esta transacción. La página de Oculus en Kickstarter se convirtió en un tablero de quejas: “Ayudé a que Oculus se vendiera a US$2,000 millones y todo lo que obtuve fue una asquerosa camiseta”, dijo John Melloy, mientras que 305_Ronin exige que “Kickstarter y Oculus deben corregir esto, porque debilita el modelo de negocios de Kickstarter y porque daña la marca de Oculus”.

Como bien notó el Huffington Post, en este caso, la gente común, los pequeños inversores en Kickstarter, raramente obtienen ganancias —más allá, quizá, de satisfacción personal. 


  

Con una ensalada de papas, común y corriente, los patrocinadores no se llevan sorpresas, no se adentran a ciegas en un proyecto y saben exactamente por lo que están pagando. Y si esto, con sus miles de dólares, no es una crítica directa a Kickstarter, no sé qué es. (En marzo las donaciones totales en el sitio superaron los US$1,000 millones).

La ensalada de patatas de Brown es última instancia el simple deseo gastronómico de un chico y el platillo sobre el cual la gente común, esa que cree en el fomento de sueños y de bromas, afirma de forma masiva su conciencia de las ironías del Internet y su perspicacia para jugar con ellas.

Nomás noten el incisivo sarcasmo velado en este inocente comentario de Brown.

“La ensalada de patatas es el vehículo que nos reunió a todos”, Brown le dijo a CNET. “Todos deseamos interacción y sentirnos como parte de un proyecto mayor. La ensalada de patatas no es controversial, ni maliciosa, ni mordaz. La ensalada de patatas es legítimamente buena, es incorruptible, es algo que todos podemos apoyar”.