​Jordi Muñoz: los drones como pasión y pasaje al éxito

[Latinos en Tech 2015] Este ingeniero mexicano es cofundador y director de investigación y desarrollo de 3D Robotics, una de las compañía de drones comerciales más grandes del mundo.

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Con US$20 en el bolsillo, la ayuda de algunos latinos en Estados Unidos y muchísima astucia, el mexicano Jordi Muñoz formó una exitosa compañía de drones comerciales-- y lo logró en menos de 10 años.

Muñoz, 29, oriundo de Ensenada, Baja California, México, es el cofundador y presidente del equipo de investigación y desarrollo de 3D Robotics (3DR), una fabricante de drones con sede en Berkeley, California, que primero desarrolló drones para aficionados y que ahora fabrica dispositivos más sofisticados para uso profesional.

Según el propio Muñoz, 3D Robotics venderá en 2015 unos US$40 millones y asegura que su empresa vende entre 10,000 y 15,000 drones cada mes en todo el mundo. La compañía se estableció formalmente en 2009, cuando Muñoz tenía apenas 23 años.

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El trayecto de Muñoz a la cumbre empresarial fue inusual. Como él mismo cuenta, sus padres profesionales -- su papá fue médico psiquiatra y su mamá, contadora -- sacrificaron gran parte de sus ingresos para matricular a su hijo en escuelas privadas de Tijuana, donde se crió. Desde niño, reconoce haber sido un autodidacta y le gustaba investigar y leer sobre aviones y electrónica; tanto que, para cuando tenía 12 años, ya podía arreglar computadoras.


"Era un geek; casi un hacker", dijo Muñoz, divertido, durante una entrevista con CNET en Español. "Digamos que mi carrera fue mi infancia...tengo un título de 'Google'", bromea sobre su inusual sistema de aprendizaje que consistía en googlear cosas.

Pese a su temprano interés por la ingeniería, Muñoz no se matriculó directamente en la universidad. En 2004, con apenas 18 años, se independizó de su familia y se fue a vivir al la ciudad de México con el sueño de ingresar al Instituto Politécnico Nacional, una importante institución de carreras tecnológicas en ese país y en donde quería estudiar aeronáutica. Sin embargo, tras ser rechazado por segunda vez, decidió volver a Tijuana. Era 2006 y tenía apenas 20 años.

Jordi Muñoz es cofundador de 3D Robotics, una fabricante de drones. Claudia Cruz/CNET

En 2007, aún muy joven, Muñoz se casó y se mudó a Riverside, California donde nació su hijo, aunque como él mismo reconoce, no quería venirse a EE.UU. "No me gusta ... soy mexicano y amo a mi país". Pero fue allí, en Riverside donde técnicamente engendró la idea de lo que es ahora 3DR

Muñoz siguió mudándose y vivió un tiempo en Van Nuys, Los Ángeles y luego se estableció en San Diego. Para este tiempo Muñoz ya estaba jugueteando con sensores y la plataforma abierta y asequible de software Arduino que usaba para hackear los controles de videojuegos. Todo este tiempo iba documentando su progreso por Internet. Esa época de su vida la recuerda como muy caótica, explicó, porque no tenía permiso de trabajo y no podía trabajar. "Me estuve cambiando de casa, porque era pobre", dice sin complejos.

Corría el año de 2007 ó 2008 cuando se topó en Internet con el foro para aficionados de drones DIY Drones donde virtualmente conoció a Chris Anderson, el fundador del sitio y director editorial de la revista de tecnología Wired.

Para ese entonces, desde la cochera de su casa en San Diego, Muñoz -- quién ya trabajaba en el desarrollo de algunos drones -- recibió una contribución de Anderson de US$500 para que pudiese terminarlos. Éstos se vendieron como pan caliente en línea y así inició 3DR en 2009. Ese mismo año Muñoz y Anderson establecieron 3DR legalmente.

Fue hasta después de fundar 3DR formalmente que Muñoz decidió matricularse en la Universidad DeVry de donde tomó sus cursos por Internet para poder seguir dedicándose a 3DR y se graduó como ingeniero de computación a finales de 2014.

En la actualidad, seis años después de la creación de 3DR, la empresa tiene 350 empleados, incluyendo 120 empleados que trabajan desde una fabrica en Tijuana donde producen los drones para los aficionados; la sede de Berkeley, un almacén y el grupo de desarrollo 3DRX en San Diego (que dirige Muñoz); y mercadeo y ventas en Austin, Texas. Su dron más reciente y avanzado tecnológicamente es el Solo que se produce en China.

"Estoy muy, muy contento con el éxito de la compañía y ni me lo esperaba", dice Muñoz. "Fue un boom inesperado; todos mis amigos y familiares están muy orgullosos y para mí eso es un gran honor".