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Televisión y cine

Joker de Joaquin Phoenix: Una historia excesiva que no dejará indiferente a nadie

[Reseña sin 'spoilers'] La actuación genial de Joaquin Phoenix apuntala una película inteligente que cuenta con originalidad la historia del Guasón.

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Joaquin Phoenox transformado en el Guasón en 'Joker' (2019).

Niko Tavernise/Warner Bros. Pictures

Excesiva, violenta, perturbadora. Joker reúne, como película, todos los atributos que asociamos con su personaje protagonista: el Guasón de las historietas DC, recreado con maestría por Joaquin Phoenix. El filme, estrenado el 4 de octubre en cines, debería ser visto al menos para ser testigo de la actuación de Phoenix, un tour de force interpretativo, que reproduce el ininterrumpido descenso a los infiernos del crimen de una persona aquejada por severos problemas psiquiátricos.

Si el Guasón de César Romero y Jack Nicholson es camp, y el de Heath Ledger representa la anarquía ("hay gente que quiere ver el mundo arder"), el Joker de Phoenix es el de un personaje torturado, que a ratos inspira conmiseración por su incapacidad para lidiar con la violencia y desprecio de la sociedad. Es como si el director Todd Phillips —también autor del guión junto con Scott Silver— propusiera que fue la sociedad la que creó a un monstruo como el Guasón.

Es cuando Joker quiere ser aleccionadora y hacer una declaración de principios sobre la indiferencia de la sociedad que la película falla. Su fuerza y originalidad reside en cómo el hábilmente estructurado guión juega con la percepción del espectador y lo sumerge en la locura del Guasón. Allí está la grandeza de Joker: en que ofrece una historia de origen del personaje que luce fresca y vital, humana y entretenida, desmesurada y perturbadora. Como el Guasón.

Ya desde los títulos de crédito, con el logotipo de Warner Bros. Pictures en los años 70 del siglo pasado, queda claro que Joker se nutre de las películas de esa década, con una Ciudad Gótica que resulta una copia fiel de la ciudad de Nueva York de esos años, con basura en las calles, salas de cine pornográfico en la calle 42 y vagones de metro vandalizados.

En particular, dos títulos lucen como referencias obvias: Taxi Driver (1976) y The King of Comedy (1982), ambas dirigidas por Martin Scorsese. En los dos filmes, Robert De Niro interpreta a personajes alienados, obsesivos, con fijaciones en otras personas. Joker es una hermana espiritual de estas películas, por lo que su historia recrea la misma época de finales de los años 70. Impresiona ver el nivel de detalle de los decorados y del vestuario. Basta fijarse en cualquier extra y resulta asombroso comprobar que parecen sacados de una máquina del tiempo.

Phoenix interpreta en la película a Arthur Fleck, un payaso que desea ser comediante de stand up y quien atiende a su madre convaleciente. Es una vida solitaria y rutinaria, de la que pronto empiezan a verse las costuras de la sanidad mental del personaje. Una de las pocas diversiones que Fleck encuentra en su vida es ver el late show televisivo del presentador Murray Franklin (Robert De Niro).

Es bueno no saber más que esas pinceladas gruesas de la historia al ver la película. Joker incluye muchas referencias pequeñas las historietas y a la figura de Batman en la TV y el cine. Es un filme muy bien editado y fotografiado, con un uso eficaz de su banda sonora —cada canción usada acierta en el blanco— y del diseño de producción. Joker es una gran película, pese a que falla cuando el Guasón intenta explicar sus acciones. Salvo ese detalle, es un filme inteligente, muy bien pensado y producido, con una actuación de Joaquin Phoenix que despierta admiración y será comentada por los años por venir.

Joker se estrenó en cines el 4 de octubre.

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