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Cultura tecnológica

'Marvel's Jessica Jones' muestra una superhéroe sin capa ni antifaz

[Reseña sin 'spoilers'] Netflix estrena el viernes, 20 de noviembre, la segunda serie exclusiva basada en un personaje de Marvel. Son 13 episodios absorbentes, con un tono realista y sombrío, diferente a otras adaptaciones de historietas en la pantalla chica.

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Krysten Ritter luce convincente como la heroína de 'Jessica Jones'

Myles Aronowitz/Netflix

Ser un súper héroe poco conocido -- en comparación con otros personajes como Spiderman o Hulk, por ejemplo -- juega a favor de la nueva serie Marvel's Jessica Jones, que Netflix estrena el viernes 20 de noviembre. Su premisa es totalmente original, pues nada tiene que ver con otras adaptaciones de historietas para la pantalla chica, en las que los súper héroes suelen vestir trajes, capas y antifaces; el mundo siempre está al borde de la destrucción y los villanos parecen haber salido de un desfile de Mardi Grass.

Jessica Jones es un súper héroe que viste jeans y una chaqueta de cuero, tiene problemas con la bebida y se gana la vida trabajando como detective privado. La mayoría de los trabajos que le encargan es seguir a maridos o esposas infieles para recabar pruebas que sirvan en los juicios de divorcios. Nada glamoroso o excitante.

Lo formidable de la serie Jessica Jones es que nos muestra a un súper héroe que no desea salvar al mundo, que emplea más su intelecto y astucia que sus súper poderes (aunque se cae a golpes y destroza candados en casi todos los episodios), profiere continuamente frases mordaces --al estilo del detective Philip Marlowe-- y que vive con una culpa profunda por un episodio traumático de su pasado.

Ya desde el hecho que emplea música jazz en sus títulos de crédito --en las que aparecen personajes que deambulan por New York de noche-- queda claro que

Jessica Jones busca un look realista y urbano, más parecido a las series de detectives

que al tono colorido y fantástico de los héroes televisivos de la rival DC Comics.

Creada para Netflix por Melissa Rosenberg -- conocida por haber sido jefe de libretistas de la serie Dexter y como autora de los guiones de las tres secuelas cinematográficas de la saga Twilight -- Jessica Jones reposa sobre los hombros de la actriz Krysten Ritter (famosa por su breve aparición como el personaje de Jane Margolis en Breaking Bad), quien logra transmitir con credibilidad la lucha interna de este superhéroe tan complejo. Desde Mad Men no había una serie en la que su protagonista bebiera tanto como en el caso de Jessica Jones.

Netflix permitió a CNET en Español ver los primeros siete episodios de la serie (son 13 en total), que se benefician del modelo de distribución del servicio de streaming, que favorece el binge watching; esto es, ver los capítulos seguidos uno detrás del otro. A diferencia de las series de superhéroes de las cadenas de TV, en las que tiene que haber explosiones y situaciones de peligro en cada episodio, Jessica Jones se despliega como un misterio que poco a poco se aclara ante el espectador.

Jessica Jones es la historia de un superhéroe que intenta reconstruir su vida en New York, que vive con remordimientos por sus acciones del pasado. En ocasiones, parece un drama intimista; pero lo que mantiene atrapado al espectador es descubrir qué fue lo que ocurrió para que Jessica viva ahora atormentada. Sus aventuras ocurren en un mundo creíble: su mejor amiga es una locutora de radio exitosa que vive obsesionada con la seguridad de su hogar; sus vecinos son un junkie y una pareja de hermanos que viven peleando entre sí; su empleadora es una abogada que parece ocultar algo.

Pero de todo este estupendo elenco coral destacan dos personajes: Luke Cage (Mike Colter), encargado de un bar y dueño de una fuerza sobrehumana (de hecho, este superhéroe de Marvel también tendrá su propia serie en Netflix); y Killgrave (David Tennant), el villano principal de la serie, quien tiene el poder para hacer que cualquier persona le obedezca.

Suele decirse que un héroe es exitoso en la medida en que el villano esté a su nivel. Esto ocurre en Jessica Jones. Killgrave, en la interpretación de David Tennant (famoso como uno de los protagonistas más populares de la última década de la serie Doctor Who), resulta formidable. Obliga a la gente a hacer los actos más despreciables, no porque desee conquistar el mundo, sino porque "puede".

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David Tennant crea un villano formidable y aterrador en Killgrave

Myles Aronowitz/Netflix

La manera de actuar de Killgrave es escalofriante, pues puede obligar a que cualquier persona ataque a Jessica Jones. Ningún lugar es seguro, cada sujeto que toque a la puerta, detrás de su aspecto inocente, puede ser un emisario de la destrucción. En este sentido, Jessica Jones es la superhéroe perfecta para esta era desconfiada que nos dio a Edward Snowden y Wikileaks. Surge en momentos en los que una serie como Mr Robot tiene éxito y se prepara una nueva temporada de The X Files.

Jessica Jones es la prueba de que Marvel es mucho más que The Avengers y de que puede competir en la misma vena realista de títulos como The Dark Knight de DC Comics.

Como bien dice la propia Jessica Jones en el tercer episodio de la serie, para justificar por qué oculta sus superpoderes: "Ser héroe te convierte en un blanco fácil". Una frase que resume la filosofía del personaje y que da clara idea de la propuesta original de los guionistas.