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Cultura tecnológica

‘Jessica Jones’ pierde algo de fiereza en su segunda temporada

[Reseña sin ‘spoilers’] Los nuevos episodios de la serie llegan a Netflix el 8 de marzo, con la misma actitud aguerrida del personaje pero sin ofrecer innovaciones.

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Krysten Ritter regresa como la detective con súper poderes en la segunda temporada de 'Jessica Jones' (2018)

David Giesbrecht/Netflix

Todo superhéroe es definido por sus poderes. Es con lo que los identificamos, lo que los distingue unos de otros. El segundo elemento que los define es su traje, cuyo diseño la mayoría de las veces es un símbolo, una referencia a los orígenes del héroe y a la naturaleza de sus poderes.

¿Qué ocurre entonces cuando el superhéroe no usa traje ni antifaz? ¿Qué significa cuando sus poderes no son innatos ni buscados si no que -- todo lo contrario -- le recuerdan un trauma de su juventud, un hecho fatídico, lo aíslan de sus congéneres?

Esa es la premisa de la serie Jessica Jones, basada en la superheroína de Marvel, cuya segunda temporada se estrena el 8 de marzo en Netflix. CNET en Español tuvo acceso a los primeros cinco episodios, del total de 13 capítulos que comprenden la temporada 2 de la serie.

Lo visto en estos primeros cinco episodios fue poco auspicioso. Lo que fue novedad en 2015 cuando se estrenó la primera temporada resulta ahora algo repetitivo.

Recordemos: Jessica Jones no usa traje ni antifaz. Se gana la vida -- malamente -- como detective privado. Y Jessica casi no usa sus poderes: fuerza sobrehumana y capacidad para dar saltos gigantescos sin sufrir un rasguño. Resuelve los casos con seguimiento, una cámara fotográfica, mucho Google, algo de hackeo y muchas dosis de whiskey para pasar despierta la noche.

Este concepto de superhéroe significó una bocanada de aire fresco en 2015, frente a los personajes de historieta más convencionales que figuran en series como The Flash, Arrow, Supergirl y Marvel's Agents of S.h.i.e.l.d., por ejemplo.

Jessica Jones ofreció algo diferente: un estudio sobre el estrés postraumático. Jessica, interpretada con entrega y convicción por Krysten Ritter, es una heroína que perdió a su familia en un accidente y que luego, ya adulta, cayó bajo el control del villano Kilgrave (David Tennant), quien la convirtió en su esclava sexual y se valió de su fuerza sobrehumana para que cometiera atrocidades.

Esa fue la trama principal de la primera temporada, que se inserta dentro del universo compartido de superhéroes de Marvel en Netflix, al que pertenecen también las series Daredevil, Luke Cage, Iron Fist, The Punisher y la miniserie The Defenders (2017), en la que también participó el personaje de Jessica Jones.

De allí que hubiese expectativa por el regreso de la superheroína de lengua mordaz, jeans gastados y chamarra de cuero. El diario inglés The Guardian la llamó "superhéroe feminista" en un artículo que acotó la importancia de la vuelta a la pantalla de Jessica Jones en esta era del movimiento Time's Up.

Puede decirse que la segunda temporada -- al menos en los primeros cinco episodios vistos -- aporta poco a la evolución del personaje. Haberse librado de Kilgrave no ha supuesto una liberación para el personaje de Jessica.

Se echa de menos precisamente hasta ahora la aparición de un villano que resulte amenazador, que ponga a Jessica, a su mejor amiga Trish (Rachael Taylor) y a su nuevo asistente Malcolm (Eka Darville), entre la espada y la pared -- que vaya siempre un paso delante de los héroes. Eso es lo que ofreció Kilgrave en la primera temporada y es el signo de distinción de los grandes archienemigos de los cómics.

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Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss) y Trish Walker (Rachael Taylor) en la segunda temporada de 'Jessica Jones'

Abbot Genser/Netflix

Si en la primera temporada el gran tema fue cómo lidiar con el estrés postraumático, superar el esquema de víctima y tomar las riendas de tu destino, en los nuevos episodios Jessica Jones debe hacer frente al trauma mayor de su vida: la muerte de su familia en un accidente de tránsito. Y descubrir la verdad de cómo obtuvo sus poderes.

Jessica Jones sigue siendo una serie con alta factura técnica, manteniendo cierta estética post-noir, pues a fin de cuentas tiene una trama policial que se inspira en el cine negro de los años 40 del siglo pasado.

Su mayor acierto: todos los 13 episodios de la segunda temporada fueron dirigidos por mujeres, buscando ver al personaje a través de una óptica femenina. El gesto es también uno de inclusión y de promoción de la diversidad.

Estos son temas relevantes y de sumo interés. Lástima que la trama de la segunda temporada se detenga demasiado en personajes secundarios y en escenas que poco aportan a la rica mitología del personaje. A fin de cuentas, si un superhéroe no emplea sus poderes y no enfrenta a grandes villanos, resulta algo perplejo para el espectador.

Además de Krysten Ritter, Rachael Taylor y Eka Darville, en Jessica Jones también participa Carrie-Anne Moss como la abogada Jeri Hogarth. En las imágenes oficiales también aparece David Tennant, quien interpretó a Kilgrave (aunque no se sabe todavía si es real o una aparición psicótica en la mente de Jessica Jones).

La segunda temporada de Jessica Jones se estrena el próximo 8 de marzo en Netflix.


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