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Cultura tecnológica

Jerry Bautista: Revolucionando el 'IoT' y 'wearables' con procesadores Intel

[Latinos en tech 2016] Este ingeniero químico de raíces mexicanas, a cargo de nuevos dispositivos en Intel, comenzó sus andanzas creativas en un rancho en Chihuahua, recogiendo huevos de gallina.

Como vicepresidente de la división de nuevos dispositivos de Intel, Jerry Rodolfo Bautista ha liderado la concepción de revolucionarios dispositivos, incluyendo un sensor del tamaño de una moneda de diez centavos que está llamado a revolucionar el mundo de los deportes de acción; el reloj inteligente Tag Heuer Connect y un sujetador deportivo inteligente que se ventila de forma automática cuando detecta un incremento en la temperatura corporal de la persona que lo usa.

Pero el historial de concepción de originales piezas de tecnología que ha marcado la carrera de este ingeniero químico oriundo, literalmente, de Silicon Valley, no comenzó con un wearable o un nuevo producto para el Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), las dos áreas principales en las que se enfoca la división que dirige en la gigante de procesadores desde abril del año pasado.

Su carrera como creador de dispositivos comenzó en México, cuando Bautista era aún un niño... con un colador de pasta hecho a mano.

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Jerry Bautista

Adam Bacher/Intel

Su padre, ingeniero de profesión también como él, nació y creció en México. Cuando él y sus dos hermanas eran pequeños, Bautista pasaba los veranos en un rancho cercano a la ciudad de Chihuahua, en el norte de México, que era propiedad de uno de sus tíos.

El contraste con la vida que vivía Bautista en el norte de California, habiendo nacido el 27 de diciembre de 1956 en el Hospital de la Universidad de Stanford y criado en Sunnyvale, sede de compañías insignia como AMD y Yahoo, no podía haber sido más grande.

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"[El rancho] era un entorno rural, con muchos animales; recogíamos huevos de gallina y tomates... Había un tanque de 55 galones en el techo del rancho al que teníamos que llevar agua en una escalerita endeble que proveía la presión para los baños", cuenta Bautista vía telefónica. "Mi padre pensaba que era muy importante que aprendiéramos a tener una experiencia de vida más amplia y entender de dónde veníamos; pasar tiempo con nuestros familiares ahí; entender que no todo viene en paquetes envueltos en celofán en el supermercado".

La influencia que tuvieron esas experiencias en el futuro profesional de Bautista, quien estudió la licenciatura en ingeniería química en Stanford y el doctorado, también en ingeniería química, en Princeton, fue determinante. "Si mi abuela quería un colador para pasta, por decir algo, usábamos una vieja lata de café y un palo con el que hacíamos agujeros a la lata, y eso era el colador. [Eso] me enseñó a ser innovador y aprovechar los recursos que tienes; ser capaz de hacer cosas que suponen un reto".

El colador de pasta es un ejemplo menor, explica, de un concepto central que ha regido su carrera desde entonces, la cual comenzó en Lucent Technologies y luego en la startup WaveSplitter, antes de llegar a Intel hace 14 años. "Al ser expuesto a una cultura, o al menos una situación, en la que en realidad nunca tienes todo lo que necesitas, no tienes miedo de probar cosas de forma innovadora para resolver un problema", dice Bautista, quien desde entonces ha intentado inculcar la misma forma de pensar en los jóvenes ingenieros con los que trabaja.

Y no sólo en ellos. Siguiendo los pasos de su propio padre - quien tuvo nueve hijos y a todos dio educación universitaria -, Bautista y su familia pasan temporadas durante el verano en una casa que comparten con varios primos en Ensenada, Baja California. "Está en la ciudad, no en un condominio o un resort; es una casa normal en un vecindario; [mis cuatro hijos] caminan a la tienda, compran cosas, cocinan; aprenden todo eso", explica Bautista.

En cuanto a retos profesionales, el que tienen Bautista y su equipo actualmente es (casi) tan demandante como cuidar de una familia numerosa: hacer que los procesadores Intel revolucionen el mundo de los wearables, la ropa y el hogar inteligente de la misma manera que alguna vez lo hicieron con las computadoras personales.

"Lo que queremos es ser los mejores", dijo Bautista a Wearable cuando el reloj inteligente Tag Heuer Connected, el décimo primer smartwatch con sistema operativo Android Wear pero el primero con un procesador Intel, salió al mercado. "Mejores en cuanto a desempeño, poder, experiencia del usuario, moda y belleza. A veces la gente confunde ser el primero con ser el mejor. El primero no suele ser el mejor".

Llegar a ser el mejor es, para Bautista, una labor de equipo. "La solución completa no surge de una sola persona en particular; realmente es una combinación de unirse en una forma novedosa, de producir un producto que es dramáticamente distinto".

Para Bautista, un hombre afable que juega al fútbol cada domingo y es fanático del Barça, la recompensa mayor es ver a los consumidores desarrollar una relación personal con sus productos. "Es algo casi mágico cuando el equipo ha construido un dispositivo, por ejemplo, y ves a gente que no conoces, en la calle, usándolo", dice Bautista. "Esa persona pudo haber gastado su dinero en muchas otras cosas, pero eligió gastarlo en algo que nosotros construimos".