CNET también está disponible en español.

Ir a español

Don't show this again

OPINIÓN Celulares

El iPhone X seis meses después: ¿sigue siendo un teléfono revolucionario?

[Opinión] En seis meses el iPhone X va a la mitad de su ciclo, ya murió la emoción por lo nuevo, el excesivo cuidado ya se desvaneció y, sobre todo, estoy más consciente de sus capacidades y limitantes.

El iPhone X ya supera los seis meses de edad. ¿Sigue siendo mágico y revolucionario?

Óscar Gutiérrez/CNET

Mercedes Sosa lo dijo muy bien con aquello de que todo cambia; pero, ¿qué tanto ha cambiado mi experiencia con el iPhone X luego de usarlo durante seis meses? 

Reseñé el último teléfono de Apple en noviembre de 2017, cuando recién salió al mercado y, desde entonces, lo he usado como mi teléfono principal con breves alternancias con otros celulares que he tenido que reseñar. 

Desde entonces, el iPhone X ha envejecido en su estilizado exterior y en su optimizado interior. En estos seis meses, el celular se me ha caído y sobrevivido los golpes; ha recibido más actualizaciones de software de las que puedo recordar y ha sufrido comparativas con otros celulares que comparten la misión de intentar ser el celular por excelencia. 

En seis meses también ya pasó la fiebre por quejarse, criticar y por cualquier debacle del tipo "gate" que hubiera podido sufrir el celular. Ahora el teléfono se está acoplando a las manos de sus dueños, a sus usos y ahí se quedará hasta envejecer... o hasta que sea vendido o canjeado por el iPhone X Plus –o cualquier otro celular cuando llegue la hora de hacerlo. 

Aunque uses una funda para protegerlo, el acero del iPhone X se rayará, inevitablemente.

Óscar Gutiérrez/CNET

Lo bueno

Lo que más me ha sorprendido del iPhone X es su durabilidad. Se me ha caído en un par de ocasiones y no sé si es la suerte o Steve Jobs desde el más allá cuidando su creación, pero la pantalla y la espalda del celular no se han estrellado. Su cuerpo se mantiene saludable, con apenas unos rayones normales en el acero que funciona como marco del iPhone X. 

Soy enemigo de las fundas o carcasas (y ni me señalen esas con forma de vaso de Starbucks); pero sí que uso una para el iPhone X, sobre todo para cuidar su cuerpo de vidrio. Lo bueno es que hay opciones de fundas tan delgadas que apenas si agregan grosor al celular (yo uso una de Peel) pero que lo protegen de suaves caídas y del contacto con polvo, monedas o llaves en el bolsillo. No uso protector en la pantalla OLED y ésta sigue tan bella y colorida como al principio. 

El desempeño tampoco ha cambiado — nada sorprendente para seis meses. El celular se sigue sintiendo muy fluido, con su poderío a tope (como el celular con el mejor desempeño en benchmarks) y cumplidor en todas las tareas que le pido. La pantalla también sigue siendo una de las más bellas que he encontrado en el mercado; cada vez son menos las aplicaciones que quedan por adaptarse a la pantalla y ceja del iPhone X. 

Y los miedos de que Face ID no funcione quedaron atrás, porque funciona en la mayoría de ocasiones. 

No obstante, lo que me ha causado más consternación desde la debacle que sufrió Apple a fines del año pasado es la salud de la batería. Gracias a que iOS 11.3 ya incluye un apartado para conocer la salud de la batería, constantemente me encuentro revisando si la batería en el iPhone X envejece aunque sea un poco, cosa que no ha sucedido. 

La batería del iPhone X sigue muy saludable según la información de su salud en iOS 11

Óscar Gutiérrez/CNET

Lo más seguro es que sea hasta después del año de vida que el porcentaje de salud de la batería comience a bajar, o quizá un tiempo después. Apple dijo que la batería en el iPhone X es diferente a aquellos que van perdiendo capacidad de batería como el iPhone 7 y anteriores. 

El cuerpo del teléfono también me sigue pareciendo espectacular. Se siente denso, muy cómodo en la mano y su diseño sigue siendo bello y escultural, a pesar del vendaval de celulares que han llegado al mercado con un acabado similar. 

Lo no tan bueno

Cuando pienso en puntos negativos del iPhone X no hay mucho por decir, salvo por la cámara y la duración de la batería. 

En mi reseña de hace seis meses ya mencionaba lo corta que parece la vida de una carga del celular, pues si lo desconecto a las 6 o 7 de la mañana, para las 2 o 3 de la tarde ya tengo que cargar la batería o no llegará conmigo al cerrar el día. Usualmente tengo el teléfono sobre una base de carga inalámbrica junto a mi escritorio, porque de otra forma el celular simplemente se agota apenas pasando el mediodía. 

El segundo punto es la cámara que no necesariamente es mala, simplemente creo que el iPhone y Apple se están durmiendo en sus laureles. El Huawei P20 Pro y el Pixel 2 XL toman fotos espectaculares de noche o en condiciones de poca luz, algo que el iPhone X no logra hacer. Además y en el caso específico del celular chino, hay un montón de funciones útiles (otras no tanto) para los que quieren exprimir la cámara en el celular. En el iPhone no existen estas funciones, al menos no de forma nativa. 

Pero no me mal entiendan: la cámara del iPhone X me parece grandiosa y sigo tomando la mayoría de mis fotos rápidas desde el teléfono de Apple. Pero cuando uso el Pixel 2 Xl o el P20 Pro me doy cuenta que Apple necesita mejorar su cámara con más funciones y en calidad de imágenes en condiciones de poca luz. 

Lo que hay por mejorar

Hay tres cosas que deben mejorar de cara a los teléfonos de Apple para este año: la batería, la cámara y Face ID. 

La batería necesita ofrecer una mayor duración, sobre todo tomando en cuenta que se trata de un teléfono insignia. Posiblemente con el supuesto iPhone X Plus esto se solucione (pues a mayor tamaño más espacio para una batería de mayor capacidad) y con mejoramiento a nivel software. Pero si estamos hablando de un dispositivo insignia, el usuario no debería temer de no llegar al final de día con una misma carga. 

La cámara necesita dar más libertades a los usuarios, como un modo profesional para modificar los valores de ISO o la velocidad de obturación. Apple debe sacar pecho y decir presente como una de las mejores cámaras y con las mejores funciones. 

Por último queda Face ID, el método de autenticación que sí funciona —pero no siempre. En ocasiones que tengo el teléfono sobre una superficie plana (sobre todo en mi escritorio) y mi vista no está alineada con TrueDepth, tengo que moverme o levantarme un poco para entrar en el campo de visión. También, el reconocimiento facial se siente natural, pero puede llegar a sentirse más lento que si se usa el lector de huellas como en el iPhone 8 u otros teléfonos.

¿Cómo mejorar Face ID? Me parece que se puede mejorar aumentando la rapidez la autenticación y haciendo que TrueDepth se pueda mover para que el usuario no siempre tenga que estar alineado con el rostro. Pero aún así, el Face ID actual me ha gustado bastante y me parece una tecnología más natural que buscar el lector de huellas. 

El iPhone X sigue siendo tan sexy como desde el primer día

Óscar Gutiérrez/CNET

El iPhone X sigue siendo mi teléfono favorito y mi celular principal del día a día (aunque siempre cargo con dos o tres teléfonos más). Me parece cómodo en la palma de mi mano, su comunicación con el resto de mis productos Apple y su fuerte integración con los artefactos del hogar inteligente lo hacen mi dispositivo a elegir todo el tiempo. 

El precio me sigue pareciendo el mayor problema de todos para el iPhone X, aunque ya vimos que igualmente se ha vendido como pan caliente. Existen celulares igual de capaces que cuestan hasta US$300 o US$400 menos. Pero para la gente que lo puede pagar o pueden diferirlo a meses con su operadora, el iPhone X sigue siendo el iPhone a comprar.... hasta que llegue su sucesor.

Y para terminar con el tema de la gran Mercedes Sosa, solo le pido a Dios que Apple mejore estos aspectos en su próximo iPhone.

Apple iPhone X