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Arranca Iowa y Facebook tiene un problema de confianza entre los electores

Los residentes están preocupados por el papel que jugará la red social en los eventos de la próxima semana y en las elecciones generales.

Mark Zuckerberg en Wilton, Iowa, en 2017. Crédito: Facebook

Es una mañana helada de enero y las paletitas de hielo cuelgan en el techo de la Wilton Candy Kitchen, una antigua heladería y fuente de sodas en el este de Iowa. Apenas entro, me doy cuenta de que no hay clientes, como podría esperarse en una tienda de helados y paletas en pleno invierno.

Es una escena totalmente distinta a la que se vivió aquí hace tres años, cuando Mark Zuckerberg entró en este mismo establecimiento durante un caluroso día de junio. Como uno de sus famosos desafíos de Año Nuevo, el presidente ejecutivo de Facebook había prometido viajar a todos los estados que aún no había visitado. Uno de esos lugares era Iowa, y la heladería Wilton Candy Kitchen, a dos horas en auto al este de Des Moines, ofrecía la posibilidad de una sesión de fotos perfecta. Tatum Oveson, entonces una estudiante de secundaria de 16 años que trabajaba detrás del mostrador, le sirvió a Zuckerberg una malteada de chocolate. Zuckerberg le preguntó sobre su futuro. Ella le contó sus sueños de mudarse a Georgia y convertirse en higienista dental.

Las cosas han cambiado desde entonces. Oveson, que ahora tiene 19 años y está a punto de votar en su primera elección presidencial, decidió abandonar la odontología (ahora estudia para ser maestra de educación primaria en la Universidad del Norte de Iowa.) Y Zuckerberg ha abandonado sus elaborados propósitos de Año Nuevo, que siempre fueron una mezcla incómoda de sincera superación personal y relaciones públicas calculadas. Pero quizá lo más importante es que la posición de Facebook en la sociedad se ha derrumbado mientras se mueve de escándalo en escándalo. Aunque la red social todavía se usa ampliamente por todo el mundo, la gente no confía en ella. Ese es un punto que hace Oveson cuando habla sobre sus preocupaciones de que Facebook se utilizará para difundir información errónea durante la temporada electoral de 2020, que comienza en serio con los caucus y asambleas importantes de la primera semana de febrero.

"Facebook tiene muchas noticias malas y noticias falsas. Me preocupa que la gente las lea y las crea", dice Oveson ahora. "Definitivamente siento que eso es algo muy importante".

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Tatum Oveson, quien conoció a Mark Zuckerberg hace tres años, ahora estudia en la Universidad del Norte de Iowa.

Richard Nieva/CNET

A medida que los ojos del mundo se vuelven hacia los llamados caucus (o asambleas de partidos) viajé por Iowa para hablar con los lugareños sobre cómo reciben su información política en línea. Entrevisté a unas 30 personas: jóvenes y viejos, algunos conservadores, otros liberales. Mantuve mis preguntas abiertas, preguntando sobre todas las redes sociales, incluidas Twitter, Snapchat, TikTok y YouTube. En casi todas las conversaciones, cuando se les preguntó acerca de los problemas de confianza con las plataformas sociales, los residentes de Iowa destacaron a Facebook como la plataforma más poco confiable. Más de un puñado se mostró preocupado por los efectos que la desinformación que circula en Facebook podría tener en los comités o en las elecciones generales.

Las compañías de Silicon Valley aún se tambalean por las consecuencias de su papel en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, cuando agentes rusos usaron Facebook, Twitter y YouTube para interferir en el proceso electoral. El objetivo del Kremlin era simple: plantar desinformación en línea para sembrar la división en una sociedad de por sí fragmentada. Rusia explotó la red social para plantar anuncios y publicaciones orgánicas para vender teorías de conspiración. Incluso el veterano ejecutivo de Facebook Andrew Bosworth señaló a principios de enero de 2020 que el Kremlin había engañado a los estadounidenses para que aparecieran en manifestaciones y eventos de la vida real a discutir temas importantes para los residentes.

Cuatro años después, a Estados Unidos todavía le preocupa la intromisión electoral. En un testimonio ante el Congreso, el exdirector del FBI, Robert Mueller, quien realizó una investigación de dos años sobre la intromisión rusa, dijo a los representantes que el Kremlin todavía andaba en ello. Y, advirtió, otros seguirían el rastro que el país había abierto. Tanto los republicanos como los demócratas han dado también la voz de alarma. En octubre, el Comité de Inteligencia del Senado publicó un informe de 85 páginas que pedía nuevas políticas para combatir la desinformación, incluida una mayor coordinación entre el gobierno y las compañías de redes sociales.

"Si bien Rusia pudo haber sido el primero en perfeccionar las tácticas modernas de desinformación descritas en este informe, otros adversarios, incluidos China, Corea del Norte e Irán, están siguiendo su ejemplo", dijo Richard Burr, el republicano de Carolina del Norte que preside el comité. "Rusia está llevando a cabo una campaña de guerra de información contra Estados Unidos que no comenzó y no terminó con las elecciones de 2016."

'Un momento crítico'

Facebook dice que ha invertido mucho en la lucha contra la desinformación desde las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos. La compañía ha retirado miles de cuentas y páginas, y ha descubierto ataques coordinados de adversarios extranjeros, incluidos Rusia e Irán. En noviembre de 2017, Zuckerberg dijo a los inversionistas que su compañía estaba dispuesta a tener un impacto en sus ganancias para solucionar el problema.

Ahora, Facebook dice que tiene 35,000 personas trabajando en temas de seguridad, el triple del tamaño de sus esfuerzos anteriores. La compañía también ha creado un archivo de anuncios políticos para que las personas puedan ver lo que se ha ejecutado en la plataforma en el pasado. Facebook dice que trabaja en estrecha colaboración con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional para investigar las campañas de desinformación. Y la red social apunta a centros de respuesta rápida que operarán en todos los comités y primarias.

"Cuando los residentes de Iowa vayan al caucus este año, deberían hacerlo sabiendo que Facebook ha realizado mejoras importantes en la forma en que abordamos la seguridad electoral", escribió Nathaniel Gleicher, jefe de política de seguridad de Facebook, la semana pasada en un editorial para el periódico local The Des Moines Register. "Pero deberían saber que no nos confiaremos solo en lo que hemos logrado, sino que seguiremos buscando formas de mejorar".

En una llamada con analisltas a finales de enero, Zuckerberg dijo sentirse "seguro" sobre la preparación de Facebook para las elecciones de 2020. "Esto realmente es una prioridad para nosotros", dijo.

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Lynn Ochiltree, propietario de la heladería Wilton Candy Kitchen. No conoció a Zuckerberg cuando este visitó la tienda, pero dijo que no confía en Facebook cuando se trata de noticias políticas.

Richard Nieva/CNET

Aún así, la mayoría de mis conversaciones en Iowa sobre desinformación condujeron a un mismo lugar: Facebook. Es la red social más grande del mundo, con más de 2,000 millones de usuarios, por lo que no es sorprendente que su nombre sea lo más importante. Pero es difícil ignorar el golpe que ha sufrido la reputación de Facebook.

El sentimiento va mucho más allá que solo Iowa. En un estudio dado a conocer el miércoles 29 de enero por el Pew Research Center, casi 60 por ciento de los encuestados en Estados Unidos, tanto demócratas como republicanos, dijeron que "desconfían" de Facebook como un lugar para recibir noticias políticas y electorales. Facebook fue la empresa en la que menos confianza expresaron de todas las plataformas incluidas en la encuesta —entre ellas, Instagram (propiedad de Facebook), Twitter y YouTube. En términos más generales, los estadounidenses dicen que la desinformación es un problema mayor que el crimen, el racismo y otros asuntos clave que enfrenta el país, según otro estudio de Pew de junio. Sin embargo, aunque reconocen los problemas, solo 9 por ciento de los estadounidenses atribuyen la responsabilidad a las empresas tecnológicas de solucionarlo, según el estudio de Pew.

Y este es el meollo del asunto: a pesar de que los habitantes de Iowa y una gran cantidad de estadounidenses expresan su desconfianza en Facebook, no pueden abandonar la red social. Algunos entrevistados ahí me dijeron que Iowa es un caso único cuando se trata de desinformación electoral. Los candidatos pasan meses haciendo campaña en el estado, conociendo a los residentes cara a cara y estableciendo conexiones personales. Las redes sociales pueden tener menos impacto en los votantes que encontrarse con un candidato en un salón y conocerlo en persona.

Sin embargo, Facebook tiene un problema de confianza ahora que los estadounidenses se preparan para votar. Los expertos dicen que eso podría ser tanto alentador como inquietante. Por un lado, un electorado armado con un escepticismo saludable podría ser bueno para la democracia estadounidense si ese escepticismo incita a las personas a investigar más y examinar sus fuentes. 

Pero la desconfianza en una plataforma tan ampliamente utilizada podría tener efectos negativos, dice Graham Brookie, jefe del Laboratorio de Investigación Forense Digital del Consejo Atlántico, que se ha asociado con Facebook para ayudar a combatir la interferencia electoral. La democracia depende de la confianza en las instituciones, dice, y Facebook y sus pares son algunas de las formas más comunes en que las personas se relacionan con las instituciones de la sociedad. Si la gente desconfía de las redes sociales, dice Brookie, eso podría generar desconfianza en la democracia. "Va a ser mucho más complicado antes de que sea menos complicado", dice Brookie. "Este es un momento crítico." 

'Una elección de alto riesgo'

Knoxville, Iowa, una ciudad a unas 40 millas al sureste de Des Moines, se encuentra en el corazón republicano del medio oeste. El condado de Marion, donde está la ciudad, votó abrumadoramente por Donald Trump. Sin embargo, en la Biblioteca Pública de Knoxville, la desconfianza en Facebook es un problema bipartidista.

Kelsey Hoy, un republicano de 26 años, y Connie Davids, demócrata de 59 años, trabajan en la recepción y ambos se muestran preocupados por la información política que la gente recibe a través en Facebook. Se sienten frustrados con la gente publicando y reenviando contenido, incluso contenido que no es cierto. "Como regla general, no es una fuente confiable", dice Hoy, quien no obstante mantiene una cuenta en Facebook. "Son las personas comunes las que expresan opiniones como hechos".

Un cliente, Eliott Heartsill, de 22 años, dice que desconfía tanto de Facebook que no tiene cuentas en redes sociales. "Acabo de abrir una dirección de correo electrónico", dice, riendo. "Eso es todo".

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Knoxville, Iowa, en el condado de Marion, donde la gente votó abrumadoramente por Donald Trump en 2016.

Richard Nieva/CNET

Heartsill, hijo del representante estatal Greg Heartsill, es republicano. Trabaja en el supermercado local Fareway y ayuda con el negocio familiar de construcción de cercas. No se molesta con Facebook, dice, porque la gente ya ha tomado sus decisiones políticas y las conversaciones se han vuelto demasiado desagradables. "La gente ya sabe lo que quiere", dice. [...] No los vas a hacer cambiar de opinión".

Para tener una idea de lo que la gente publica en Facebook, pedí la ayuda de Bob Leonard, el director de noticias de dos estaciones de radio locales. Leonard es un colaborador fijo en CNN y en The New York Times cuando se trata de hacer comentarios políticos desde Iowa. Le pido que me muestre las páginas públicas de Facebook de algunas personas que conoce en la ciudad. Una de las páginas por las que nos desplazamos pertenece a un férreo partidario de Trump.

Al leer la página, encontramos bromas y chistes sobre Barack Obama y Hillary Clinton, así como memes sobre musulmanes e inmigrantes. A medida que nos desplazamos, pasamos una imagen que Facebook ha marcado como falsa. La imagen lleva un texto que cita al candidato presidencial demócrata y exvicepresidente Joe Biden diciendo: "A ningún estadounidense le importan los derechos constitucionales". (Biden nunca hizo esta declaración). A favor de Facebook, la red social ha atenuado la publicación y ha agregado un descargo de responsabilidad: "Los reclamos principales en la información son de hecho inexactos". Luego, dirige a una publicación de PolitiFact que desacredita esa cita falsa. 

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Facebook marcó así una noticia falsa concerniente al candidato y exvicepresidente Joe Biden.

Pero también hay noticias falsas que no son marcadas como inexactas. Uno de los artículos que vi destaca a un partidario de Bernie Sanders que supuestamente vendió sus testículos para recaudar dinero para la campaña presidencial del senador de Vermont. Si eso suena a sátira, es porque lo es. Facebook permite la sátira, pero es un tema particularmente desafiante para la red social ya que la ironía y el humor son cuestiones muy personales.

NPC Daily, que publicó el artículo, explota deliberadamente la casi plausibilidad de tales historias. "NPC Daily se burla del periodismo moderno y el liberalismo", dice el sitio en su página Web. "Si crees que uno de nuestros artículos es real es porque el contenido no está demasiado alejado de lo que publican los principales medios de comunicación".

El artículo sobre el tipo que vendió sus testículos es una sátira bastante obvia, aunque el sitio de verificación de hechos Snopes todavía se sintió obligado a marcarlo como falso —Snopes terminó su alianza de revisión de información con Facebook en febrero de 2019. Pero la historia ilustra esa área gris de credibilidad en la que operan los proveedores de desinformación, dice Gideon Blocq, presidente ejecutivo de VineSight, empresa que utiliza inteligencia artificial para detectar la desinformación viral que se propaga en las plataformas sociales.

La desinformación generalmente sigue a las principales noticias, como el juicio político del presidente Trump, dice Blocq. Los hechos que se manipulan con tal desinformación a menudo se modifican sutilmente, lo suficiente como para ser engañosos, pero no tanto como para desatar las alarmas.

Los expertos coinciden en que algunas de las mayores amenazas de desinformación vendrán no solo de los bots y las cuentas falsas creadas por adversarios extranjeros, sino también de cuentas auténticas. Esas son creadas por personas honestas sobre sus identidades, pero que difunden mentiras o información falsa. También podrían ser actores extranjeros y nacionales, dice Renee DiResta, gerente de investigación del Observatorio de Internet de Stanford. "Hay muchas formas diferentes en que podría llevarse a cabo", dice ella. "Esta es una elección de alto riesgo".

Las campañas de Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Amy Klobuchar, y del ex alcalde Pete Buttigieg de South Bend, Indiana, (todos los cuales están haciendo campaña en Iowa), no respondieron a una solicitud de comentarios sobre lo que están haciendo para combatir la desinformación. Tampoco respondieron preguntas sobre la falta de confianza de los residentes de Iowa en Facebook y otras redes sociales. Sin embargo, la campaña de Warren el miércoles lanzó un plan para lidiar con la desinformación, pidiendo sanciones civiles y penales por difundir deliberadamente información falsa en línea sobre cuándo y cómo votar en las elecciones estadounidenses.

Fallas técnicas

La tecnología no está funcionando bien para Bernie Sanders. Es el Día de Martin Luther King Jr. en Des Moines, y el senador está hablando en un mitin que su campaña ha organizado en el Museo Histórico del Estado de Iowa. Sanders se para frente a una bandera estadounidense gigante, con un premonitorio esqueleto de mamut a pocos metros de distancia. Hace mucho frío afuera, pero adentro el aire es denso y los partidarios están pendientes de cada palabra del candidato.

La cosa está saliendo bien, excepto que el micrófono de Sanders falla constantemente, sobre lo que —en broma— culpa al presidente Trump. "Donald Trump no se detendrá ante nada", le dice a la multitud, forzando su voz para ser escuchado. En un momento, le pide a la audiencia que se calle para poder continuar. La multitud obedece y el único ruido que no es la voz del senador es un bebé que llora. El micrófono se corta nuevamente mientras habla sobre la reforma educativa. 

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El senador Bernie Sanders en un rally en Des Moines, Iowa.

Richard Nieva/CNET

"Hace cien años, la gente luchaba por la educación pública, pero eso era desde el kínder hasta [el grado] 12", dice Sanders. "Parecería sentido común que ahora —con una economía mundial cambiante, una tecnología cambiante— cuando hablamos de educación, eso debe significar una matrícula gratuita en colegios y universidades públicas en todo el país".

La conversación sobre el cambiante panorama tecnológico y económico, junto con el mal funcionamiento del sistema de sonido, parece una metáfora adecuada para la complicada relación que muchas personas en el mundo político tienen con las redes sociales: es una herramienta poderosa con profundos beneficios, pero está transformando todo. Facebook ha ampliado nuestro sentido de comunicación más allá de lo que cualquiera podría haber imaginado, pero es impredecible. En el camino nuestras conexiones han ido fallando. 

En el evento, le pregunté a un joven trabajador de la campaña de Sanders qué pensaba sobre el papel que juegan Facebook y Twitter al proporcionar noticias a los votantes. Lamentó la opacidad de sus algoritmos y dijo que es frustrante que algunas personas importantes en tecnología decidan lo que miles de millones de personas ven en línea. "Realmente me gustaría que esas compañías le dieran más voz a sus empleados sobre cómo funcionan sus algoritmos, si tuvieran más democracia", dice. Él pidió no ser identificado por su nombre, porque no está autorizado para hablar en nombre de la campaña de Sanders.

No solo los partidarios de Sanders están preocupados por Facebook. Al día siguiente, Pete Buttigieg celebró un evento en Muscatine, una ciudad al este de Iowa que se encuentra en el río Mississippi. "Siento que mucha gente comparte sitios Web no confiables y luego le da a la gente la imagen o el pensamiento equivocado", dice Emma Sand, una estudiante de 17 años en el evento. (En Iowa, puedes participar en el caucus si para el día de las elecciones tendrás 18 años). "Y luego, la información que obtienen de un artículo falso podría empujarlos a cambiar su mentalidad, en lugar de buscar a alguien más creíble".

'Una bestia poderosa'

De vuelta en la heladería Wilton Candy Kitchen, el negocio se recupera un poco cuando tres hombres mayores entran y se sientan en el mostrador. Son clientes asiduos. El dueño de la tienda, Lynn Ochiltree le dice a uno de los hombres que no lo ha visto en días. "¡Te extrañamos!", dice Ochiltree.

Está claro por qué la tienda es un elemento perenne de campaña. El edificio fue construido en 1856. Hay todo tipo de chucherías y productos adornando las paredes y venden caramelos de un centavo que no había visto en años, como Mallow Cups y Big League Chew. El cuarto de atrás es un santuario a la historia de la ciudad, con maniquíes vistiendo camisetas de béisbol, fútbol y atletismo de Wilton. El lugar irradia cultura estadounidense y sus dueños lo saben. Un letrero en la pared, en letra cursiva escrita a mano, dice: "¡Su patrocinio nos está ayudando a preservar el pasado de Estados Unidos!".

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The Wilton Candy Kitchen es un santuario a la cultura estadounidense.

Richard Nieva/CNET

Oveson, la chica que atendió a Zuckerberg hace tres años, ya no trabaja aquí —me reuní con ella entre clases. Pero Ochiltree también tiene mucho que decir sobre Facebook. No conoció a Zuckerberg ese día porque estaba haciendo varias diligencias. Aún así, está agradecido con Facebook como herramienta de promoción para Wilton Candy Kitchen, y la visita de Zuck le dio a la tienda publicidad nacional.

Ochiltree tampoco confía en las noticias políticas en Facebook. Él piensa que cuando Zuckerberg lo visitó, se especuló que algún día se postularía para la Casa Blanca. Ya no está seguro de esa idea ahora, y luce un tanto aliviado. "No estoy seguro de que él sería un gran presidente", dijo Ochiltree antes de irse.

Pero eso casi no importa, dado el poder que posee Zuckerberg en la actualidad sin ocupar un cargo de elección. Si Facebook fuera un país, sería el más grande del mundo —por mucho. Y eso es lo que realmente le preocupa a Ochiltree sobre el flujo de noticias en la plataforma.

"Son gigantescos. Pueden tocar la vida de tanta gente tan rápido", dice. "Si la información no es correcta, eso tiene un gran efecto. Es una bestia poderosa a tener en cuenta".

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