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Televisión y cine

'House of Cards' te incomodará más que nunca

[Reseña sin 'spoilers'] La quinta temporada de la serie de Netflix se estrena el próximo 30 de mayo y, aunque haya perdido un poco de fuelle, el adicto a la política que llevas dentro no querrá perdérsela.

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El presidente Francis Underwood (Kevin Spacey) en la quinta de House of Cards.

David Giesbrecht / Netflix


Frank Underwood (Kevin Spacey) y Donald Trump no tienen nada que ver. El uno es demócrata. El otro es republicano. El primero es profundamente astuto y maquiavélico, todo en su presidencia está perfectamente calculado. El segundo es todo lo contrario.

El uno es un orador experto que se dirige directamente a la cámara -- al espectador -- convencido de su inteligencia y lo seduce con su discurso educado y perfecta impostación. El otro ha acuñado términos como "bigly" y usa un vocabulario que pueda ser inteligible para niños de 2 años y hasta él mismo.

Y a pesar de todas estas diferencias, ambos presidentes estadounidenses parecen tener mucho en común. Al menos según la quinta temporada de House of Cards.

Hace unos días te hablábamos de los problemas del primer episodio de su quinta temporada (la temporada entera se estrena en Netflix el 30 de mayo) y de lo que tenías que recordar de años anteriores para ponerte al día. Ahora que podemos hablar de los 13 nuevos episodios en su integridad (salvo spoilers) podemos decir que una de las mejores cualidades de la serie este año es que ha sabido cómo integrar a tiempo la crítica y el comentario político -- la sátira incluso -- respecto al actual gobierno estadounidense.

El segundo episodio de la temporada arranca con Underwood haciendo uso de una orden ejecutiva para declarar restricciones fronterizas. Más adelante se hablará de un ataque con gas sarín en Siria y fotos de bebés incluidas. La temporada también incluye excelentes líneas de diálogo con Underwood diciendo: "No me fío de las encuestas" o "Bienvenido a la muerte de la era de la razón". El director adjunto de la FBI en la serie asegura que es impensable asumir que su agencia pueda haberse involucrado en los resultados de unas elecciones, cual James Comey. Aunque mi guiño político preferido haya salido de Doug Stamper (el jefe de gabinete de Underwood) diciendo: "Si suena como un hecho, es un hecho". Y es que al fin y al cabo debieron ser los Underwood los que se inventaron lo de los hechos alternativos.

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Los Underwood brindando en la Casa Blanca.

David Giesbrecht / Netflix

Más allá de su genial cita, Stamper (Michael Kelly) es uno de los puntos más flojos. Tengo la sensación de que -- con la facilidad que a veces tienen en la serie para sacarse a personajes de en medio sin demasiadas contemplaciones (nadie te echará de menos Zoe Barnes) -- deberían haberse cargado a Doug hace por lo menos dos temporadas. Pero no, su vida triste y su inexplicable fidelidad hacia los Underwood continuará arrastrándose aburridamente.

Por suerte, también hay personajes nuevos, como el interpretado por Patricia Clarkson. Todas las escenas en las que aparece su excéntrica aristócrata con muchos lazos políticos son imprescindibles.

Igual de imprescindibles que todo aquello a lo que Kevin Spacey o Robin Wright prestan su presencia escénica. Y es que House of Cards se ha resentido con la edad, ya no tiene la calidad o frescura de los primeros años. Pero Spacey y Wright consiguen que el espectador casi pueda olvidarse de ello cada vez que seducen con su talento interpretativo.

Luego está el tema de que los productores de House of Cards crean que sus espectadores tienen una relación de exclusividad con la serie. En el actual panorama de peak TV todos andamos viendo más televisión de la necesaria. Pero seguir House of Cards es tan difícil como siempre. No sólo es que no se molesten a explicar nada una segunda vez, es que algunas de las elipsis entre el final de un episodio y el principio del siguiente harán que momentos clave del argumento se desarrollen fuera de cámara. Se espera mucho de la sofisticación del espectador de esta serie.

A pesar de todo y de que esta temporada se me hiciera mucho más larga que las anteriores (aunque tenga el mismo número de capítulos), me atrevo a decir que continuaré mirando House of Cards. Y es que la serie se consume para esos momentos intrínsecamente HoC. Como cuando esta temporada Francis se acerca a Tom -- el escritor de discursos y amante de Claire (Wright) -- y le dice simplemente: "Tom, no le seas infiel a mi esposa".

Que vivan las disfuncionalidades del matrimonio Underwood.

La temporada 5 de House of Cards se estrena en Netflix en Estados Unidos y América Latina el próximo 30 de mayo. En España la serie podrá verse en Movistar Plus Series a partir del 31 de mayo.

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