Proyecto ayuda a indigentes a escribir otra historia

El proyecto Homeless Fonts convierte las letras escritas en los letreros de los indigentes en tipografía que se vende y les ayuda a volverse más independientes.

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Las letras en las pancartas de los indigentes se convirtieron en fuentes tipográficas con el proyecto Homeless Fonts. Homeless Fonts

Si alguna vez compras aceite de oliva Valonga, fíjate bien en el diseño de las letras en la botella. Tiene pinceladas gruesas y desiguales, como si fuesen escritas a mano. También tiene una gran historia de su origen.

La fuente fue diseñada por Loraine Elghobari, quien participa del proyecto Homeless Fonts. El proyecto vende fuentes con licencia que fueron creadas de las letras que se ven en las pancartas que sostienen los indigentes. La meta del proyecto es proveer dignidad a la vida de los indigentes y crear conciencia sobre los desafíos a los que se enfrentan las personas sin hogar. Antes de convertirse en una diseñadora de tipos de letra, Elghobari laboró como enfermera en su país natal, Inglaterra. Llegó como turista a España hace cinco años, donde le robaron el pasaporte, en una cadena de incidentes que le dejaron en la calle.

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Francisco, el creador de la fuente Francisco. Juan Lemus

Cuando vio la fuente Loraine en su versión finalizada y lista para usar, se quedó completamente "patidifusa", según la mujer de 60 años que conversó vía telefónica desde Barcelona donde se estaba recuperando de una operación para extraer un tumor. "Tengo esta fuente y es mía. Es algo que he hecho. Me pertenece a mí".

La fuente Loraine, así como la fuente Guillermo, Francisco y todas las fuentes Homeless están cerca de obtener mayor distribución. Monotype -- un proveedor de fuentes tipográficas cuyos clientes incluyen a las fabricantes de impresoras láser y teléfonos móviles, y distribuidores de libros electrónicos y sistemas operativos -- ha empezado a ofrecer las cinco fuentes originales de Homeless Fonts a través de sus sitios web de ventas.

Todas las ganancias se destinarán a la Fundación Arrels con sede en Barcelona, que ayuda a los indigentes a encontrar un camino hacia la autonomía al ofrecerles vivienda, cuidado de salud y proyectos como Homeless Fonts (el año pasado la fundación trabajó con 1,354 personas, 436 de las cuales aún estaban viviendo en las calles). Arrels arribó a la idea de Homeless Fonts con la ayuda de la agencia publicitaria The Cyranos McCann.

"Lo que resalta de Homeless Fonts es la pureza y energía natural", dijo Bill Davis, el director de producto de Monotype. "Estas fuentes captan la emoción, honestidad y vitalidad de la escritura a mano y de la gente que las ha creado".

En efecto, estas fuentes tienen una cualidad orgánica ausente en las fuentes que se usan regularmente. Algunas son audaces y directas, mientras que otras son floridas. Algunas tienen cierta extravagancia pueril. Todas tienen la apariencia de que se han hecho a mano.

"Lo más llamativo son los rastros humanos que puedes ver en la fuente", dijo Ferrán Busquets, el director de la Fundación Arrels. "Escribir en una computadora con una fuente hecha a mano es impresionante. Y el hecho de que esa fuente originó de alguien que permanece 'invisible' en la sociedad le da un valor agregado".

Las fuentes de Homeless Fonts cuestan unos US$24 (19 euros) por una licencia personal o unos US$368 (290 euros) por una licencia profesional. Davis confiesa que tiene una especial inclinación hacia la fuente de Loraine. "Su escritura tiene un ritmo hermoso, con claridad y amabilidad".

El diario español La Vanguardia publicó un artículo sobre Homeless Fonts con el titular "Los sintecho estrenan tipografía" impreso con la fuente Loraine. Valonga, además de usar la fuente de Loraine en sus botellas de aceite de oliva, imprimirá otra fuente de Homeless Fonts, la fuente Luis Serra, en algunas de sus botellas de vino.

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La fuente Loraine. Homeless Fonts

Elghobari afinó las letras que llegaron a constituir la fuente de Loraine a través de talleres de tipografía patrocinados por la Fundación Arrels. Un diseñador gráfico orientó a los participantes a través de ejercicios en el que se utilizaban varias clases de papeles, bolígrafos y broches. Se les pedía a los participantes escribir frases que se mostraban en la pantalla de una computadora. Luego, el diseñador gráfico digitalizaba la escritura y la convertía en tipografía.

"Tuvimos que escribir y escribir hasta que él [diseñador gráfico] estuviera contento, pero está feliz con el resultado final", dijo Elghobari. "Nunca utilizaba el primero que hacíamos. Siempre usaba el segundo. La segunda versión siempre resultaba mejor por alguna razón".

Hasta el momento, 10 participantes indigentes han compartido su escritura con Homeless Fonts y Arrels espera ampliar su base de datos con más fuentes.

"Todos los participantes del proyecto Homeless Fonts eran indigentes, y conocen la importancia de ser vistos como personas y no como bultos", dijo Busquets. "Lo que nos encanta de este proyecto es que la gente puede ver que hay una persona detrás de cada fuente".

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Loraine Elghobari sostiene una botella de Valonga que usa la tipografía Loraine. Homeless Fonts
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