Por qué un amante de Android no está emocionado por Android M

[OPINIÓN]: Debería estar feliz por la llegada del nuevo software, pero dudo que mi teléfono algún día se actualice. Y ése podría ser el problema más grave del sistema operativo móvil de Google.

Móvil
brokenandroid01.jpg
Sarah Tew/CNET

Android M, la próxima versión del sistema operativo móvil de Google, fue dado a conocer apenas la semana pasada, durante la conferencia anual I/O para desarrolladores de Google.

Y me importa un pepino.

Como un usuario de Android desde hace ya mucho tiempo, supuestamente debí haberme emocionado y esperado con ansia este momento. Después de todo, soy un adicto a esa plataforma desde 2009, cuando me compré un Droid Eris. Tengo incluso un montón de figuritas y pines de Android adornando mi escritorio. Pero emoción no fue para nada mi primera reacción.

Android M no es precisamente revolucionario, pero sí promete un montón de funciones nuevas e interesantes. El asistente personal Google Now ahora será mejor y ofrecerá búsquedas con un mejor contexto (llamado Now On Tap); los permisos para los apps serán mejorados al igual que la vida de la batería. Todo eso suena muy atractivo -- especialmente el tema de una mejor duración de la batería -- pero nada de eso me emociona, y la razón es simple:

Sé muy bien que probablemente nunca veré Android M en mi smartphone actual.

¿Y cómo lo sé? Porque seis meses después de que hizo su debut, ni siquiera he logrado actualizarme a la versión más reciente, Android, 5.0 Lollipop.

El enfoque Apple: actualizaciones al instante

Cuando Apple lanza una actualización de su software para teléfonos, todos los dispositivos compatibles -- independientemente de su ubicación o el operador inalámbrico -- pueden descargar la actualización al mismo tiempo. Teniendo en cuenta que Apple ha vendido más de 700 millones de iPhones hasta la fecha, y que todos los nuevos modelos, a partir del iPhone 4S de 2011, son compatibles con la última versión de iOS, eso significa que cientos de millones de teléfonos en todo el mundo pueden obtener la última versión del sistema operativo el mismo día en que éste sale al mercado.

Incluso Microsoft -- aunque hay muchos menos teléfonos con su sistema operativo Windows -- ofrece actualizaciones el mismo día y fecha en que sale el nuevo software, independientemente de cuál sea el operador móvil. Por desgracia, éste no es el caso con Android.

A pesar de (o quizás debido a) ser el sistema operativo para teléfonos más grande del mundo, la actualización de los teléfonos Android es un proceso bastante largo y complicado.

Google impulsa primero su software Android a los miembros de la llamada Open Handset Alliance (OHA), un consorcio de más de 80 compañías. Cada fabricante luego manipulará el código del software para adecuarlo a sus respectivos dispositivos. Por ejemplo, Samsung debe tomar en cuenta TouchWiz -- su interfaz modificada -- que cambia el look y la sensación de sus distintas funciones con cada nueva versión de Android. Lo mismo ocurre con el HTC (con su interfaz Sense), LG, Sony y Motorola.


(Para fabricantes que usan una interfaz totalmente personalizada de Android -- incluyendo a Xiaomi, Amazon y otros -- el camino hacia la personalización es aún más sinuoso y largo, aunque realmente no viene al caso en esta discusión).

Si tienes un teléfono desbloqueado (sin ningún operador específico), ése es el fin del proceso -- recibes la actualización una vez que el fabricante lo distribuye. Pero la mayoría de nosotros compramos un teléfono a través de un proveedor de servicios inalámbricos, añadiendo otra capa de burocracia al proceso de actualización de software.

Cada proveedor de telefonía inalámbrica recibe su propia versión personalizada del software Android del fabricante, que luego pone a prueba de compatibilidad con su red. Las operadoras son el árbitro final sobre cuándo entrará en funcionamiento la actualización para que el dispositivo funcione en sus redes. Es por eso que muchas veces verás una actualización del sistema operativo Android, por ejemplo, en un teléfono de AT&T, mientras que ese mismo dispositivo languidece en una versión anterior si está en la red de Verizon o Sprint.

HTC Desire Eye
El HTC Desire Eye: ¿KitKat hoy o KitKat por siempre? Juan Garzón/CNET

Así, entre los fabricantes y los proveedores de servicios inalámbricos, el usuario final puede quedarse atorado por meses -- a veces hasta medio año o más -- a la espera de una actualización del sistema operativo en su teléfono. Puede incluso pasar tanto tiempo que la próxima actualización podría ya estar disponible, y entonces esto se convierte en un juego eterno de seguir a la espera de la siguiente actualización.

El problema es aún peor para aquellos de nosotros que tenemos modelos de teléfonos poco comunes. Muchas empresas no quieren molestarse en hacer una actualización de los dispositivos menos populares, incluso si tienen menos de un año de edad. Por ejemplo, mi HTC Desire Eye no puede todavía actualizarse a Android 5.0 Lollipop de 2014, porque HTC nunca se molestó en hacerlo disponible. Eso me hace pensar que es muy poco probable que veré Android M en 2015, aunque HTC no ha confirmado, ni desmentido que esté en proceso de una actualización.

Por supuesto, incluso si HTC hace la actualización, voy a tener que esperar de todos modos a que AT&T le dé luz verde...

Close
Drag
Autoplay: SI Autoplay: NO

El precio de 'no ser igual'

Los fanáticos del sistema operativo móvil de Google intentan defender las demoras haciendo referencia a los problemas que han enfrentado sus competidores, incluyendo los fallos en la actualización iOS 8.0.1 de Apple de hace unos meses, que temporalmente dejó sin funcionar algunos iPhones en algunas operadoras. Pero la historia de Android está lejos de ser perfecta. Pese a demoras por "pruebas de compatibilidad" los usuarios inundan sitios como Reddit y los propios foros de soporte de Google para reportar problemas tan pronto reciben una actualización de Android. Mi teléfono Android anterior quedó prácticamente inservible cuando instalé la actualización a Lollipop unos meses atrás.

La raíz del problema, por supuesto, es que Android es el Lejano Oeste, especialmente en comparación con la cultura monolítica de Apple. Todos los iPhones provienen de un solo fabricante y no hay ninguna variación en su apariencia. Incluso los teléfonos Windows, a pesar de que se originan de un puñado de fabricantes diferentes, comparten una interfaz de usuario común.

Google, en cambio, permite a sus socios fabricantes ofrecer una variedad bastante amplia de personalizaciones, ya sea que añadan algo o incluso nada a la experiencia. El lema de Google para Android -- "estemos juntos, pero no seamos lo mismo" (be together, not the same) celebra precisamente este enfoque diverso.

Sí, Google ofrece una alternativa en la forma de sus propios teléfonos Nexus. Estos modelos agnósticos bendecidos por Google ofrecen "Android puro", y por tanto son elegibles para recibir una actualización en el día y la fecha en que está disponible. ¿El problema? Es probable que tengas que renunciar a los subsidios o a los planes de pagos en plazos que ofrecen las operadoras, pues deberás pagar el precio completo del teléfono.

Incluso cuando un fabricante evita el exceso de personalización con la esperanza de ofrecer actualizaciones más oportunas, el resultado puede ser mezclado -- sólo recuerden la lucha de Motorola por mantenerse al día con el calendario de Google.

Debido a que este universo de opciones deja a muchos de nosotros muy por detrás de la última y mejor versión de Android, estoy cada vez más a favor del enfoque de Apple de "ser el mismo, pero totalmente en sincronía". Sí, hay menos opciones, seguro, pero al menos tienes acceso a las mismas características de vanguardia que todos los demás en ese sistema operativo.

Tal vez el aspecto más preocupante de esta historia es que Google, de hecho, anunció en 2011 una iniciativa para mejorar la fragmentación de Android. En términos de tecnología, cuatro años es una eternidad y Google ha hecho poco o ningún progreso en el tema.

Cuando CNET contactó a Google preguntando qué había pasado con ello, una portavoz de la compañía nos dijo: "Estamos trabajando continuamente con las operadoras para garantizar que los usuarios de Android tengan una experiencia rápida y segura con sus dispositivos".

Android OS market share
Captura de pantalla por John P. Falcone/CNET

No obstante, la misma información provista por la portavoz (que se muestra en la gráfica de arriba) demuestra el tamaño del problema: Android Lollipop fue dado a conocer en noviembre de 2014, pero a mayo de 2015 solamente el 10 por ciento de los dispositivos ejecutaban el software. (Sí, sabemos que no todos los dispositivos Android son capaces de ejecutar Lollipop, pero estoy dispuesto a apostar que sí son significativamente más que el 10 por ciento).

Compara eso con el 80 por ciento de todos los iPhones de Apple que ya ejecutaban iOS 8 o una versión más avanzada en enero de 2015.

¿Qué puede hacer un fan de Android como yo?

Mi trabajo en CNET me pide con frecuencia usar un iPhone y he pasado el tiempo suficiente con el teléfono de Apple para saber que todavía prefiero un Android. Entonces ¿qué puedo hacer?

Puedo salir a comprarme un dispositivo nuevo como un Galaxy S6 o un LG G4, dos modelos que son más susceptibles a recibir una actualización. Podría también comprarme un teléfono Nexus de Google, que debería recibir Android M el mismo día en que esté disponible. O podría intentar instalar una "ROM" personalizada en mi teléfono -- básicamente una versión hackeada de la última versión del sistema operativo -- aunque con eso me arriesgo a dañar mi teléfono o por lo menos violar los términos de su garantía.

Pero el punto es que yo no debería tener que hacer ninguna de estas cosas -- ni deberían hacerlo los otros millones de usuarios de Android. Es hora de que Google tome en serio el tema de las actualizaciones de software y que presione a sus socios de fabricación y a las operadoras inalámbricas. Sí, la apertura inherente de la plataforma hace que sea una batalla cuesta arriba mucho más difícil en comparación con Apple y Microsoft.

Sin embargo, Google es una gigante, con recursos casi ilimitados y un montón de poder de negociación. La empresa debe fijar ya las reglas del juego: si tú compras un dispositivo Android de una compañía que es miembro de la OHA, ese dispositivo debe ser apoyado con las últimas actualizaciones de software por al menos dos años (si no más), y esos cambios deben ser propagados a los usuarios finales en un periodo de 30 días después de la disponibilidad inicial, independientemente del fabricante o el proveedor de servicios inalámbricos.

Hasta entonces, yo realmente no puedo emocionarme ante la llegada de Android M.

Nota del editor: si eres uno de esos muchos que siguen esperando la actualización a Android Lollipop, no te pierdas de nuestro artículo con las fechas de lanzamiento de la actualización Android Lollipop para celulares aquí.


Close
Drag
Autoplay: SI Autoplay: NO