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Cultura tecnológica

'Ghostbusters': La reinvención del clásico de los 80 en clave femenina

[Reseña sin 'spoilers'] No estábamos seguros de que fuera necesario una reedición de 'Ghostbusters', pero el director Paul Feig y sus actrices demuestran que una nueva ración de comedia paranormal nunca está de más.

Hopper Stone; SMPSP, Hopper Stone, SMPSP

He de confesar que empecé un poco predispuesta a que no me gustara Ghostbusters. Y no tiene nada que ver con el hecho de que aborrezca esta cansina costumbre hollywoodense de agarrar viejos títulos y reeditarlos. Tampoco tengo nada contra Paul Feig, director que saltó a la fama con Bridesmaids, por haber decidido hacer su versión del filme con el que muchos nos criamos en los 80 con cuatro protagonistas femeninas. Mi predisposición negativa se debía más bien al hecho de haber tenido que conducir casi dos horas para ver la película y que en la sala donde se proyectaba no sólo hubiera prensa, sino también una multitud de niños ruidosos.

A pesar de las condiciones "adversas", Feig hizo que olvidara pronto todas mis quejas. La premisa de la nueva Ghostbusters se parece mucho a la de la película original protagonizada por Bill Murray y Harold Ramis en 1984. Kristen Wiig interpreta a Erin, una doctora y física pendiente de conseguir cátedra en la Universidad de Columbia. Hasta que el pasado llama a su puerta en forma de un libro sobre lo paranormal y los fantasmas que escribió con su amiga de infancia y también científica Abby (la siempre divertida y fiel colaboradora de Feig, Melissa McCarthy). Abby trabaja en un instituto técnico junto a la ingeniera Holtzmann (Kate McKinnon, de Saturday Night Life). Abby y Erin recuperan el contacto después de años y, por culpa de uno de los fantasmas que está empezando a liberar por la ciudad el típico loco que acaba siendo el malo de la película, las despiden a todas.

Las tres mujeres deciden empezar a trabajar juntas, instalándose en la planta de arriba de un restaurante chino con la idea de dedicarse al control de criaturas paranormales. Se les sumará Kevin (Chris Hemsworth), un recepcionista que está de muy buen ver pero no es precisamente listo. Su mayor virtud es que lleva gafas y las gafas le quedan muy bien, aunque en realidad no tienen ni cristales. Y se acabará uniendo a ellas como la cuarta cazafantasmas Patty (Leslie Jones, otra importación de SNL), una revisora del metro de Nueva York que no tiene un doctorado pero sí mucha calle y mucha experiencia.

Juntas tienen que hacerse valer y demostrar que no están locas, ni son unas timadoras profesionales y realmente Nueva York está acechado por una inusual actividad paranormal y mucha presencia fantasmal. La ciudad es en realidad otro de los protagonistas de la película. Hasta el punto que las chicas llegan incluso a tener que reunirse con el alcalde de la ciudad, al que interpreta con mucho carisma Andy García.

El punto nostálgico con el que algunos espectadores podemos ver la película juega a favor de este Ghostbusters. La primera vez que suena la melodía clásica es difícil no sentir cierta emoción (y más difícil no ponerse a canturrear). Al igual que la primera vez que vemos el logo de las cazafantasmas. También ayudan los cameos de Bill Murray, Dan Aykroyd, Ernie Hudson, Annie Potts (como una recepcionista de hotel muy neoyorquina y muy poco empática) y hasta Sigourney Weaver.

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El equipo de Ghostbusters: Abby (Melissa McCarthy), Patty (Leslie Jones), Holtzmann (Kate McKinnon) y Erin (Kristen Wiig).

Hopper Stone (Sony Pictures)

Aunque en realidad la mayor baza de Ghostbusters sea su sentido del humor, que cuenta con varias capas. Una más básica con un chiste de pedos y el típico gag de un fantasma escupiendo mocos verdes sobre una de las protagonistas. Y varios niveles mucho más sofisticados que hacen desear ver el filme una segunda vez para poder entender todos los chistes internos, todas las referencias culturales (hay una secuencia en la que se cita a Patrick Swayze especialmente escrita para fans del actor, de su belleza y de sus papeles en Ghost o Point Break) y todo el humor a menudo absurdo y no necesariamente digerible a la primera (el personaje de Holtzmann y su comprensión es de lo que más se merece ese segundo visionado).

A pesar de un guión clásico de tres actos perfectamente estructurado, no todo funciona en Ghostbusters. Y la película cuenta con un personaje malvado tendiente a lo exagerado y una secuencia de batalla final excesivamente digital y excesivamente grandilocuente. Pero, en general, Ghostbusters vale la pena. Sigue la fórmula de película estival (cada vez más difícil de encontrar) que entretiene, está bien escrita y no insulta la inteligencia.

Los fans seriéfilos de la HBO además pueden participar en una competición para ver quién reconoce a más actores de reparto habituales de las series de la cadena. Y es que conté durante la película a Jared (Zach Woods) de Silicon Valley, Tywin Lannister (Charles Dance) de Game of Thrones, Mike (Matt Walsh) y Richard (Sam Richardson) de Veep y, mi preferido, Omar (Michael Kenneth Williams) de The Wire.

En cuanto al uso del 3D (sí, Ghostbusters es otro de esos títulos que también se pueden ver en 3D), hace tiempo que Hollywood tiende a abusar de este formato sólo para poder cobrar un poco más por el precio de las entradas. No faltan los momentos en los que salta moco verde por los aires que parece que pudiera salpicarnos o sale un fantasma amenazador de la pantalla. Aunque, en realidad, el mejor uso de esta tecnología en toda la película se realiza durante los títulos de crédito, que recomendamos ver en su integridad. Sólo así se puede contemplar a Hemsworth dirigiendo una coreografía de baile de lo más interesante y con camiseta ajustada. Repito: Chris Hemsworth, bailando en 3D.

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Chris Hemsworth interpreta a un recepcionista no muy avispado en Ghostbusters.

Hopper Stone (Sony Pictures)