Twitter fue el sitio de referencia en 2016. ¿Es suficiente para salvarlo?

La red social no recibió hordas de nuevos usuarios este año, a pesar de que fue imposible de ignorar.

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Twitter experimentó bastantes altibajos en 2016.

James Martin/CNET

¿Te uniste a Twitter este año? ¿Y escribiste o leíste muchos tuits de 140 caracteres?

Gracias a la extraordinaria campaña presidencial en EE.UU. y el uso sin precedentes de Twitter por parte de los candidatos, los expertos en medios y la compañía misma bautizaron a éstas como las "elecciones Twitter". El día de la elección se enviaron más de 40 millones de tuits sobre la contienda electoral, superando los 31 millones de mensajes compartidos en la red social el día de las elecciones hace cuatro años.

Sin embargo, toda esa atención no ha sido suficiente para que Twitter pueda superar su muy incómoda crisis de identidad.

Los altos mandos de la red social, que el pasado marzo cumplió su décimo aniversario, parecían incapaces de decidir qué dirección debería tomar, propiciando un éxodo de altos ejecutivos a pesar del regreso, el año pasado, del muy admirado cofundador, Jack Dorsey, como Presidente Ejecutivo. A Twitter también le costó trabajo equilibrar su papel como autoproclamada plataforma de expresión frente a la necesidad de controlar los mensajes de odio, lo que, según reportes, generó que grandes pretendientes como Apple, Google, Disney y Salesforce decidieran abstenerse de hacer una oferta por la compañía luego de que Dorsey la pusiera en venta.

Una iniciativa que gozó de mucha promoción para transmitir en vivo y en video eventos como los debates presidenciales y juegos de la NFL generó algo de interés, pero los medios que suelen transmitir dichos eventos no tuvieron nada de qué preocuparse por el momento.

Luego está el problema de los usuarios, en el sentido de que Twitter realmente no agregó muchos nuevos tuiteros en 2016. Su crecimiento de usuarios activos se estancó en 317 millones (en contraste, la red social rival Facebook ahora tiene casi 1,8 millones de miembros, mientras que Snapchat ahora presume de tener 150 millones de usuarios diarios.)

Esto ha dejado a muchos preguntándose qué es Twitter.

"¿Es Twitter una compañía de medios? ¿Una compañía de tecnología? ¿Una compañía de datos? ¿O todo lo anterior?" preguntó Debra Aho Williamson, analista de e-Marketer. "No es una compañía que se pueda definir o categorizar fácilmente".

Sin duda, la influencia de Twitter sigue siendo más grande que su tamaño. El presidente electo Donald Trump utilizó Twitter para capturar la atención mundial con épicas tormentas de tuits durante la campaña, y sigue usándola para discutir sus planes y poner en evidencia a sus críticos. Las estrellas pop Katy Perry y Justin Bieber, quienes cuentan con la mayor cantidad de seguidores en el servicio con 94 millones y 90 millones respectivamente, siguieron lanzando breves mensajes a sus fanáticos.

Es obvio que Twitter sigue teniendo #futuro, cualquiera que sea la forma que éste vaya a adoptar.

Acoso

Uno de los retos más grandes de Twitter ha sido el de intentar encontrar la manera de ser la plaza pública digital más grande a nivel mundial, o al menos una en la que la gente quiera pasar tiempo.

Por el otro lado, el servicio anima a la gente a expresarse a sí mismos y se presenta a sí mismo como "el ala de la libertad de expresión del partido de la libertad de expresión". Quiere ser un bullicioso foro para las ideas.

Pero también tiene reglas de uso, incluyendo una que prohíbe conductas de odio.

El problema es que Twitter ha reaccionado con lentitud a la hora de tomar medidas cuando sus miembros suben el volumen del odio y se confabulan contra otros, con actitudes que incluyen mofarse de su apariencia o su raza.

Tomemos como ejemplo el caso de la actriz Leslie Jones, quien es parte del elenco permanente de Saturday Night Live, quien este año protagonizó una nueva versión de la cinta Ghostbusters. Los ataques personales por parte de una turba liderada por Milo Yiannopoulos, editor del sitio de tendencias derechistas Breitbart News, llevó a la actriz afroamericana a renunciar a su cuenta de Twitter. Los ataques sobre Jones, quien los llamó "un infierno personal ", se centraban en su raza y su aspecto.

Jones volvió a Twitter luego de que Dorsey la contactara directamente. Además, Twitter vetó a Yiannopoulos.

La intervención de Dorsey puso en relieve la actitud arrogante de Twitter frente al cyberbullying, dice Kelley Heider, vicepresidenta de redes sociales en SSPR, una agencia de relaciones públicas con sede en San Francisco.

"El hecho de que se tratara de [Jones], una figura pública, y de repente Twitter pensara que era un problema porque ella dijo, 'Voy a borrar mi cuenta debido a los mensajes de odio', es inaceptable", dijo Heider. "El acoso cibernético ocurre a diario. Está ocurriendo en este instante. Por tanto, pienso que hasta hace poco no había sido una preocupación real mayor".

En November, Twitter presentó una serie de herramientas para permitir a lo usuarios "silenciar" tuits por palabras, frases o emojis. Esto difiere de la función de silenciador que había antes, la cual solamente permitía a la gente bloquear tuits de usuarios específicos.

Cuando Twitter dio a conocer estas nuevas herramientas, dijo en una entrada de blog que "estamos comprometidos con mejorar Twitter rápidamente basándonos en todo lo que observamos y aprendemos". Aun así, la entrada también mencionaba que la compañía no esperaba "eliminar de pronto las conductas abusivas en Twitter".

La empresa también se lanzó a la ofensiva el mes pasado, al suspender las cuentas de varios usuarios de alto perfil quienes apoyaban ideas neonazis y de supremacía blanca.

Ningún vocero de Twitter respondió a una solicitud de comentario en relación con las suspensión de cuentas.

Transmisión de video en vivo

Twitter intentó dar a las masas una nueva razón para visitar su plataforma mediante la transmisión de video en vivo.

La red social transmitió en vivo los furibundos debates presidenciales y llegó a una serie de acuerdos para transmitir eventos deportivos, incluyendo partidos de la Major League Baseball y la National Hockey League. También lanzó un programa de resumen nocturno llamado "The Rally."

Pero su gran golpe fue un acuerdo para transmitir en vivo 10 partidos de la NFL los jueves por la noche. Twitter incluso lanzó un app para transmisiones de video en vivo para capitalizar el debut de la NFL en septiembre, un enfrentamiento entre los rivales de la AFC del Este, los Bills de Buffalo y los Jets de Nueva York.

El debut recibió muchos elogios, incluso aunque no difería mucho de otras experiencias de transmisión de video en vivo ofrecidas por Facebook y Yahoo. Hubo quejas de que la transmisión de Twitter se retrasaba frente a la de los canales de TV, lo que a veces daba como resultado que los televidentes tuitearan algo que ocurría antes de que se transmitiera en vivo por la red social. (Aquí va un consejo: ve el juego o bien en Twitter, o bien por TV).

La emoción sobre los juegos de Twitter la noche de los jueves ha perdido brillo, incluso aunque su audiencia ha aumentado. Casi 3.5 millones de personas vieron al menos una parte de un emocionante enfrentamiento entre los Panthers de Carolina y los Saints de Nueva Orleans el 17 de noviembre, unos números mejores que los 3.1 millones de visitantes registrados por los tres juegos previos, de acuerdo con Twitter.

Los juegos de la NFL prueban que Dorsey está doblando su apuesta por el video. En un memorando interno que circuló en octubre, Dorsey retó a su equipo a hacer de Twitter "el primer lugar que la gente revise para saber qué está ocurriendo", y llamó al servicio "la red de noticias de la gente."

El efecto Trump

Esta fue un área en la que la identidad de Twitter brilló: servir como micrófono para gente con egos consumados.

En ninguna otra instancia quedó más evidente que en el uso magistral que hizo Trump de la red social para transmitir su mensaje -- preciso o no -- y hacerlo llegar a sus seguidores y sus detractores.

Trump criticó a sus rivales en sus tuits y emitió comentarios racistas, sexistas y sin pedir disculpas, a veces a las 3 de la mañana. Para la hora que se levantaba, los arrebatos de Trump coronados por signos de exclamación eran ya el tema de conversación de toda la gente.

"No creo que pudiéramos ver una candidatura de Donald Trump sin las redes sociales", dijo el ex vocero de la casa de representantes Newt Gingrich durante la Convención Nacional Republicana el pasado julio.

Durante la campaña, los seguidores de Trump crecieron hasta 16 millones, frente a los casi 10 millones que tenía cuando aceptó la nominación presidencial republicana en julio. Él sigue solamente a 41 personas. Y, por supuesto, logró dar la que se ha llamado la mayor sorpresa en la historia de la política estadounidense contemporánea, una que las redes sociales no lograron prever.

"Él revolucionó el uso del medio para su beneficio", dijo Brian Sobel, un analista político. "Estamos hablando de una persona que tiene 70 años de edad, lo suficientemente ágil para adoptar un medio que sirve a millennials y no a la generación posterior a los baby boomers. En serio, eso es bastante sobresaliente".

Desde su victoria, Trump ha básicamente ignorado a los medios tradicionales, apoyándose en Twitter y otras redes sociales para comunicarse directamente con los Estados Unidos. Eso podría traducirse en que más gente se uniera a Twitter, especialmente los usuarios internacionales interesados en leer por ellos mismos lo que el inminente próximo jefe de las fuerzas armadas tiene que decir.

El uso que Trump ha hecho de Twitter también ha elevado el volumen de la conversación sobre democracia que está teniendo lugar en EE.UU., una conversación que está animando a otrora reservados usuarios de Twitter a alzar la voz, incluyendo usuarios como la Oficina Estadounidense de Ética Gubernamental (OGE, por sus siglas en inglés).

Luego de que el presidente electo tuiteara que estaba trabajando en un plan para lidiar con conflictos de interés relacionados con sus negocios, la agencia federal de vigilancia de conflictos éticos compartió su opinión, imitando el estilo de tuiteo de Trump, usando un "tono sarcástico, con puntos de exclamación", reportó NPR.

Entre sus tuits se encontraban: "¡Bravo! La única manera de resolver estos conflictos de interés es reasignando. ¡Buena decisión!", y "la OGE está encantada de que hayas decidido reasignar tus negocios. ¡Acertada decisión!"

La conversación no "se fue directo a los DMs", la función para intercambiar mensajes directos y privados de Twitter. Y eso es algo bueno para Twitter y sus esfuerzos por atraer a más usuarios.

La OGE de EE.UU. solamente tenía 1,494 seguidores cuando tuiteó sus mensajes de aliento a Trump. Ahora la agencia tiene más de 12,000 seguidores.

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