Frances Colón: Todos estamos conectados

[Latinos en tech 2016] Para la asesora de ciencia y tecnología del Secretario de Estado de EE.UU., la innovación y el progreso dependen de todos.

En medio de la vibrante vastedad de los Everglades de Florida, Frances Colón tuvo una epifanía.

"Todo [era] interdependiente; cada parte dependía de la otra parte... cuando cualquier parte de ese ecosistema se salía de balance tenía un impacto en el ecosistema completo", recuerda Colón. "Fue un momento en que entiendes tu lugar en el universo. Es muy emblemático de nuestra sociedad. En la sociedad todo el mundo tiene su lugar y todo el mundo tiene su función".

La función que ha encontrado Colón, casi 30 años después de tener esa epifanía en uno de sus viajes escolares de su clase de ciencias, es la de asesora de ciencia y tecnología del Secretario de Estado de Estados Unidos.

Para esta boricua de 42 años que obtuvo su doctorado en neurobiología de la Universidad de Brandeis en Boston luego de completar su licenciatura en biología de la Universidad de Puerto Rico, el salto de la ciencia al servicio público fue algo natural. Y es que Colón ve un paralelo directo entre el método científico y una democracia efectiva.

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Frances Colón

Choice Photography/Cortesía de Frances Colón


Tanto la democracia como el método científico requieren de cinco bases fundamentales para el éxito, dice: transparencia, colaboración, análisis, la evaluación entre semejantes y el cuestionamiento.

"La ciencia y la democracia son los pilares del desarrollo de la civilización humana", dice.

Colón, quien asumió su puesto en el Departamento de Estado en 2012, actualmente lidera la colaboración en ciencia y tecnología entre Estados Unidos y Cuba. En esta nueva cooperación, que inició hace unos dos años, antes del anuncio del restablecimiento de los lazos diplomáticos entre Washington y La Habana, ambos países colaboran "en una serie de áreas de interés mutuo...: la prevención de vertidos de petróleo y a la respuesta a éstos, cuestiones sísmicas, cooperación ambiental, asuntos de salud", dijo Colón en una entrevista con la revista Science.

Para Colón, quien ha liderado proyectos de colaboración científica alrededor del mundo, desde iniciativas de educación científica en el nivel primario y secundario en países musulmanes hasta programas en Japón y Latinoamérica, esta cooperación con Cuba es el proyecto que le brinda más orgullo y satisfacción.

"Fue muy interesante porque fui capaz de recurrir a mi herencia hispana para entablar una relación con mis contrapartes en Cuba", dice Colón, con la ráfaga de energía que caracteriza su rápido y ameno hablar. "Que cuando llega el americano, ¡soy yo! Que la cara de la ciencia y la diplomacia que atraviesa el umbral de la puerta era la de una científica caribeña. Estados Unidos ha cambiado, y eso nos ha abierto un gran número de puertas".

Como parte de esta cooperación, se han realizado intercambios científicos en los que se pudo llevar a empresarios, académicos y organizaciones sin fines de lucro a Cuba. Esto resultó en la visita de un grupo de jóvenes cubanos a Nueva York para formar parte de una incubadora de tecnología; los jóvenes, al final de su estadía en la incubadora, hicieron una presentación frente a una audiencia del grupo de inversión y banca Goldman Sachs.

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"[Los chicos] les dijeron: 'Queremos que entiendan que estamos tratando de aprender de ustedes no porque queremos dejar Cuba, sino porque creemos que la tecnología puede ayudarnos a resolver algunos problemas en Cuba, para Cuba", dice Colón con un mezcla de orgullo y asombro.

El entusiasmo de Colón por encontrar conexiones y fomentar la colaboración transnacional no sólo se limita a su puesto en el Departamento de Estado. Colón fundó la organización sin fines de lucro Cenadores que apunta a encausar la experiencia y el talento de la diáspora puertorriqueña para el empoderamiento de la sociedad civil en la isla.

Colón, un bólido de energía y entusiasmo cuyo amor por su trabajo se ve plasmado con sólo echarle un breve vistazo a su currículum, es una persona, no obstante, de pasiones simples mas intensas: ama la salsa (incluso uno de los discos de la orquesta que solía administrar, Frutero Moderno de Gonzalo Grau y la Clave Secreta, estuvo nominado al Grammy en 2009) y, para ella, el paraíso se materializa en un plato de arroz con pollo puertorriqueño con habichuelas blancas (hecho por su madre, por supuesto) o un plato de pescado frito y patacones ... "y un palito de ron Abuelo", dice entre carcajadas.

Su afán de conexión, de encontrarlas y establecerlas (tal y como lo hizo en medio del verdor de los Everglades hace tres décadas), sigue siendo uno de sus mayores sueños, y avista la conexión entre Silicon Valley y Washington como una relación clave para el futuro del país.

"La brecha entre los legisladores en Washington y la industria de la tecnología en Silicon Valley no puede continuar. Mi sueño es que seamos capaces de trabajar de una manera más coordinada [porque] estamos en la cúspide de alcanzar logros", dice, porque todos dependemos de todos, "la innovación no ocurre en el vacío".

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