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Televisión y cine

Ni Ryan Gosling levanta la sombría, pesada y larga First Man

[Reseña sin 'spoilers'] El ritmo falta y el metraje sobra en este 'biopic' sobre el astronauta Neil Armstrong dirigido por Damien Chazelle y protagonizado por Ryan Gosling tras el éxito de ambos en La La Land.

First Man

Ryan Gosling caracterizado como Neil Armstrong en el First Man de Damien Chazelle.

Daniel McFadden/Universal Pictures

Nunca he acabado de caer en el hechizo de Damien Chazelle. Ni con el primer título que lo puso en boca de todos en 2014, Whiplash, que vi en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) tratando de entender cuál era la fascinación por la película musical del joven cineasta. Ni con el segundo título que puso a Chazelle en boca de todos, La La Land. Mentiría si no dijera que grité de la alegría cuando resultó que Warren Beatty y Faye Dunaway se habían confundido y en realidad había sido Moonlight, y no La La Land, la ganadora del Oscar a la mejor película en 2017.

Pero Chazelle no se fue con las manos vacías aquella noche, llevándose un Oscar a la mejor dirección con apenas 32 años de edad y convirtiéndose en el director más joven en recibir esa distinción. Casi se podría decir que el Oscar se le ha subido a Chazelle a la cabeza. Sólo así se entiende por qué el cineasta estadounidense se ha tomado tan en serio a sí mismo en este First Man (El primer hombre, El primer hombre en la Luna).

First Man

Claire Foy interpreta a Jane Armstrong en First Man.

Daniel McFadden/Universal Pictures

La película, que a favor de Chazelle hay que decir que él no escribió como sí fue el caso de sus dos proyectos anteriores, nos presenta a Neil Armstrong (interpretado por un Ryan Gosling con un corte de pelo que no le puede quedar bien ni siquiera a él) antes de que se convirtiera en un astronauta famoso y el primero en caminar sobre la Luna. Conoceremos a su esposa, Jane (una Claire Foy de The Crown que hace lo que puede con lo que le dan) y sus hijos. Veremos también cómo la muerte prematura de la hija de Neil y Jane, Karen, con apenas 2 años, lo marcó durante el resto de su carrera.

Para relatar este drama histórico y familiar, Chazelle opta por un estilo afectado y a ratos excesivo. Como con los primerísimos primeros planos continuos con los que retrata a sus protagonistas; la prevalencia de la cabeza de Gosling cubierta a menudo por un casco sobre el que se pueden adivinar los reflejos de aquello que él está viendo; o la textura con la que la película está fotografiada, que casi parece querer simular el grano característico de las imágenes videográficas de los sesenta. Aunque la mayor particularidad estética de First Man sea su oscuridad. Las cortinas siempre están cerradas y vas a tener la sensación, todo el rato, de que haría falta encender una o dos luces más. 

Luego está el aparente intento de Chazelle para que te marees viendo First Man. Sólo así se explican las tres secuencias, no necesariamente cortas por supuesto, en las que Armstrong está dentro de una nave o artefacto de algún tipo expuesto a vibraciones y turbulencias continuas. Y el espectador con él.

First Man

Ryan Gosling en First Man.

Daniel McFadden/Universal Pictures

Es cierto que hay algunos momentos en la película que funcionan, como cuando Armstrong opta por el: "Tenemos que cometer errores aquí abajo para no cometer errores allí arriba", para justificar un accidente que casi le cuesta la vida. O la secuencia en la que el hijo mayor de los Armstrong se preocupa por su madre, preguntándole qué le pasa y ella le responde con un: "Nada cariño, tu padre se va a la Luna". Pero son una rareza en un filme falto de ritmo y de magia.

First Man no tiene tantos amagos de final como la tercera entrega de El señor de los anillos. Pero hay un momento después de las dos horas de metraje en el que el espectador menos paciente puede llevarse la sensación (equivocada) de que la película por fin haya terminado, hasta que se dé cuenta de su error. Y es que éste es un filme de dos horas y veinte que se podría haber contado mucho mejor en una hora y media.

Tal vez en una hora y media Chazelle hubiera logrado dotar de un poco de suspense a esta historia que, a pesar de que todos sepamos ya cómo termina, logra la hazaña de narrar el primer paseo humano en la Luna como algo completamente tedioso.

A lo mejor lo que le falta a First Man sea música, ese elemento con el que Chazelle hilvanó tanto Whiplash como La La Land pero que aquí queda relegado a un segundo término. Y es que First Man es una película sobre el espacio y no un musical. Y, sin embargo, la versión musical de la vida de Neil Armstrong se me hace mucho muy atractiva de repente.

En todo caso volvería a ver La La Land sin problemas. Su retrato de Los Ángeles ablanda el corazón de cualquier cinéfilo cínico. Tal vez incluso volvería a ver Whiplash. Pero a no ser que quisiera tratar de vencer problemas de insomnio con métodos experimentales, dudo que vuelva a sentir el deseo de ver de nuevo First Man.

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10:27

First Man (El primer hombre) se estrena en España el 11 de octubre. En Estados Unidos la película se estrena el 12 de octubre. En México, se titula El primer hombre en la Luna y se estrena el 23 de noviembre.


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