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Ciencia

La Estación Espacial Internacional cumple dos décadas de éxito

Lo que comenzó como un desafío de construcción sin precedentes se ha convertido en una fuente sin paralelo de investigaciones científicas desde el espacio.

NASA

El proyecto de construcción más ambicioso en la historia de la raza humana inició hace 20 años con el lanzamiento del cohete Russian Proton el 20 de noviembre de 1998. El vehículo sin tripulación llevaba el Zarya, un módulo de control que se convertiría en la primera pieza en colocarse en órbita de la Estación Espacial Internacional.

La primera tripulación, constituida por el astronauta estadounidense y antiguo Navy SEAL Bill Shepherd y los cosmonautas rusos Sergei Krikalev y Yuri Gidzenko, llegaría a vivir en la estación menos de dos años después, el 30 de octubre de 2000.

La construcción de la estación conocida por sus siglas en inglés ISS, sin embargo, continuaría por una década más hasta finalizar en 2011, cuando se instaló el último módulo. Todo este ensamblaje se realizó a lo largo de una década mientras la estación estaba habitada por tripulaciones de astronautas de distintos países que se rotaban.

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Unity, la segunda pieza de la ISS.

NASA

"Para mí, la estación espacial y la forma en que se organizó el program con socios internacionales es el mejor ejemplo de cómo podemos hacer cosas complejas de una forma pacífica y exitosa", dijo Nicole Stott, astronauta retirada de la NASA. 

Stott pasó tres meses viviendo en la estación espacial en 2009 y fue parte de la última misión del transbordador espacial en 2011 que llevó la última sección principal de ISS que completó su construcción. 

Un loco proyecto de construcción 

"El gran logro de la Estación Espacial Internacional es su construcción", escribe  David Nixon, arquitecto invitado a trabajar en el diseño de la ISS, en su libro International Space Station: Architecture Beyond Earth, que se publicó en 2016. 

Nixon señala los desafíos sin precedentes involucrados, comenzando con el lanzamiento de cada módulo, tuerca, perno y pieza de armazón necesarios a bordo de un poderoso cohete hacia una ubicación remota, vacía y letal.

"Realizar sólo uno de estos viajes de manera segura era un gran desafío, pero el diseño de la estación requería que se hicieran 30 de estos viajes para transportar los bloques básicos de construcción. A pesar de todo, todas las piezas llegaron a órbita de forma segura y sin problemas, y encajaron correcta y precisamente". 

Hoy, la ISS es una estación de investigación con seis habitaciones, dos baños, un gimnasio y una cúpula que brinda vistas de 360 grados. La estación y su tripulación de hasta seis personas vive y trabaja mientras orbitan la Tierra cada 90 minutos, viajando a una velocidad de 5 millas por segundo. 

Cuando se le pregunta sobre lo más extraño de vivir a bordo de una estructura que parece salida de la ciencia ficción y que rodea a nuestro planeta a alta velocidad, Stott dijo: "Es como una tomar consciencia inmediata de que vivimos en un planeta... creo que en nuestra vida rutinaria no nos damos cuenta de eso".

El cumplimiento de una fantasía 

Una de las primeras concepciones de una estación en el espacio era una especie de "luna de ladrillo", como lo describió Edward Everett Hale en su cuento de 1870. En el cuento se describe une esfera de ladrillo, de 61 metros de diámetro, que se lanza de alguna forma usando el poder de una cascada de agua y que lleva, accidentalmente, gente en su interior. Esta es una de las primeras referencias de una estación espacial habitada.

Para mediados del siglo XX, ingenieros soviéticos y estadounidenses empezaron a pensar más seriamente sobre un lugar donde vivir en el espacio. El éxito del programa Apollo desembocó en el lanzamiento de Skylab, que fue ocupado por tres personas un total de 171 días entre 1973 y 1974, lo que allanó el camino para instalaciones más permanentes en órbita. 

Esto seguido por la prueba Apollo-Soyuz en 1975 que demostró que una nave espacial de dos naciones, que antes estaban involucradas en una tensa carrera espacial, podían llegar exitosamente al espacio. La misión fue un símbolo de cooperación internacional y un heraldo de lo que vendría, como la estación espacial rusa Mir, que se construyó entre 1986 y 1996. 

Varios astronautas estadounidenses pasarían tiempo a bordo de Mir. Los humanos dejaron Mir por última vez en 2000, meses antes de que la primera tripulación de ISS llegara a la estación para empezar un período de ocupación constante hasta el día de hoy. 

Un laboratorio sin precedentes

A lo largo de casi dos décadas, la ISS ha jugado un papel único en el mundo científico como un laboratorio espacial y como un observatorio de la Tierra. Mucha de la ciencia y la innovación realizada en la estación espacial ha rendido beneficios a la gente común y corriente en la Tierra. 

Por ejemplo, los robots desarrollados para la ISS se están usando para operaciones quirúrgicas en remoto, como biopsias de mama que se realizan en mujeres que habitan áreas remotas. 

La tecnología diseñada para examinar la calidad del agua a bordo de la estación ha llevado a la creación de un app móvil que monitoriza la calidad del agua a nivel mundial. Las imágenes tomadas desde la ISS se usan para ayudar en la recuperación de desastres naturales. 

Uno de los experimentos a largo plazo mejor conocidos que se realizan en la ISS es una investigación de los efectos de vivir en el espacio. Este experimento contó con la participación de los astronautas gemelos Mark y Scott Kelly. Scott vivió por casi un año en la ISS mientras que su hermano gemelo Mark se quedó en la Tierra. Los cambios en ambos hermanos fueron monitorizados meticulosamente para registrar cómo la vida en el espacio afecta el cuerpo humano. 

La vida a bordo de la estación espacial suena un poco incómoda al no contar con gravedad, vivir en espacios reducidos y las dos horas obligatorias de ejercicio. Pero Scott describe la experiencia como "lo más cómodo que he estado en la vida". 

"Deseo que todos lo puedan experimentar, la posibilidad de volar y de flotar de un lugar a otro y hacer lo que antes sólo podía soñar", dijo.

El número de personas que podrán experimentar cómo es la vida en la ISS es limitado, sin embargo. El gobierno de Donald Trump ha dicho que quiere reducir los fondos para la estación para el año 2025. También ha sugerido que la estación se privatice. 

NASA ha dejado en claro que quiere continuar teniendo una presencia en órbita y tiene planes de establecerse en la Luna. 

"Hace 18 años, empezamos a echar raíces en el espacio", dijo el astronauta Chris Hadfield, quien vivió en la ISS y desde donde cantó la canción "Space Oddity" (que puedes ver abajo). "La Luna es, obviamente y lógicamente, el próximo destino".