J.A. Bayona, cineasta español en Hollywood: 'No hay ningún miedo a no tener el control artístico'

El director barcelonés nos habla de 'A Monster Calls' y sus opciones para el Oscar. Y le preguntamos por la secuela de 'Jurassic World'.

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SAN FRANCISCO, California -- A pesar de la numerosa comitiva de publicistas con la que el director J.A. Bayona visitó las oficinas de CNET en Español en esta ciudad esta semana, enseguida nos quedó claro que en realidad es un tipo muy sencillo. Al cineasta barcelonés lo acompañaba además su hermano gemelo, Carlos, que sospechamos que se hubiera podido hacer pasar por Juan Antonio, o J.A., sin que nadie en redacción se hubiera percatado.

Bayona estuvo de visita en California para promocionar su último largometraje, A Monster Calls o Un monstruo viene a verme, la historia de un niño que aprende a lidiar con la gravedad de la enfermedad de su madre gracias a las visitas de un monstruo arbolado. El director hizo un hueco en su apretada agenda (está en pleno proceso de preproducción de la secuela de Jurassic World) para conversar con nosotros sobre su carrera y su amor por el cine.

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El cineasta J.A. Bayona fotografiado durante el BFI London Film Festival este 6 de octubre.

Anthony Harvey, Getty Images

CNET en Español: Tus últimas dos películas, A Monster Calls y The Impossible, han sido en inglés y no en español. ¿Por qué?
J.A. Bayona: Las tres películas que he hecho hasta el momento -- El orfanato, Lo imposible y Un monstruo viene a verme -- son producciones financiadas independientemente desde Europa. Es un tipo de producción pensada para un mercado global, no para un mercado local. Una película como A Monster Calls sería imposible financiarla pensando sólo en el mercado español. Hay un problema ahora con la producción de estudios americana porque realmente se ha extremado mucho a grandes producciones. Básicamente franquicias, secuelas... y se ha perdido mucho la producción media. Las películas de US$20 millones, US$30 millones son consideradas como un riesgo y se han dejado de hacer. Hay películas -- como ésta, que tenían un guión que estaba dando vueltas por Hollywood desde hacía mucho tiempo -- que son posibles de financiar en un mercado independiente mundial. En nuestro caso la película se ha rodado prácticamente en España, de las 16 semanas de rodaje, tres fueron en Manchester, en Inglaterra, y el resto fueron en España.

Entonces, ¿la consideras una película española?
Sí, la producción de A Monster Calls es española, financiada independientemente.

Tu carrera se ve como una historia de éxito pero no sé si, desde tu perspectiva, lo ves así...
He tenido una carrera con mucho trabajo, pero también con mucha suerte. Ha habido un cúmulo de circunstancias fortuitas que han jugado a favor. Desde que salí de la escuela de cine no paré de rodar todo tipo de cosas: videoclips, comerciales de televisión, cortometrajes... Cuando salió la posibilidad de hacer El orfanato, tenía todo ese bagaje y gracias a eso conocí a Guillermo del Toro y él hizo posible la producción de la película. Justo la película salió un año después de El laberinto del fauno, que había sido un gran éxito en todo el mundo. Creo que eso ayudó mucho a la repercusión de El orfanato. Fue un éxito brutal en España y en el mercado internacional. Y eso hizo que pudiéramos afrontar la posibilidad de hacer Lo imposible. La razón por la que se hizo fue que teníamos una parte del presupuesto destinada al desarrollo. Con ese dinero pudimos tener un guión que leyeron los actores y se interesaron en filmarla. Y tuvimos a Ewan McGregor, a Naomi Watts...

Y acabó siendo otro éxito...
Y eso hizo que pudiéramos afrontar el rodaje de A Monster Calls, que es una película bastante arriesgada porque es muy especial. Cualquier persona que vea la película verá que es bastante única, muy difícil de catalogar. Y las películas que son difíciles de catalogar normalmente asustan en el mercado. Sin embargo, gracias a que el guión gustaba mucho a los diferentes compradores y al casting, la película se pudo financiar en las mismas condiciones que Lo imposible.

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La carátula de A Monster Calls.

Focus Features

Una de las cosas que más me gusta en ella es cómo mantienes un buen equilibrio entre digitalización e imágenes reales. Nunca se acaba de saber cuándo o dónde empiezan las imágenes generadas por computadora...
Entre los muchos retos que tenía A Monster Calls, uno era recrear uno de los personajes protagonistas mediante técnicas digitales sin que fuera una película de efectos visuales. Digo que era un reto porque realmente el protagonista total de la película es el niño, es Conor (Lewis MacDougall), y el segundo protagonista es el monstruo (Liam Neeson). Y sin embargo la película es un drama centrado en la relación entre una madre y un hijo. Cuando te propones hacer una secuencia muy dramática con los actores -- y tienes una gran parte del fotograma ocupado por un monstruo recreado con efectos visuales digitales muy espectaculares -- tienes que hacer un diseño previo en el que llegues a un compromiso entre la espectacularidad del efecto visual y lo que es realmente importante en la película.

¿Cómo lo afrontaste?
Hicimos un estudio muy amplio previo, de efectos visuales, para realmente llegar a una criatura en la que los efectos especiales no se llevaran la atención. Una de las cosas que hicimos al principio fue que la criatura fuera bastante simple. Que hubiera una idea de sencillez en el diseño. Es prácticamente la figura, la silueta de un hombre, muy oscura, recubierto de ramas. Esa sencillez apuesta por no llamar excesivamente la atención y a la vez por dejar mucho espacio al espectador, para que de alguna manera pueda proyectar lo que él quiera en esa figura. Otra cosa que hicimos fue que siempre hubiera algo real en el set de rodaje. Recreamos una gran cabeza, del tamaño real del monstruo. Recreamos las manos, recreamos un pie. Y así vamos despistando la vista del espectador. Con lo que es muy difícil diferenciar lo digital de lo real.

Liam Neeson pone la voz al monstruo pero es que, además, filmasteis todo su papel en captura de movimiento...
Ni Liam Neeson ni yo nos habíamos enfrentado nunca a este tipo de rodaje. Se desarrolló previamente al rodaje principal de la película y en esas dos semanas Liam Neeson interpretó todas las secuencias del monstruo frente al niño. Para el niño fue una gran ayuda porque fue como un gran ensayo de cara al rodaje real, donde él no tenía a Liam Neeson. Y para Liam Neeson también fue muy útil estar siempre actuando frente al niño. Es bastante fascinante cómo la interpretación de Liam Neeson puede ser trasladada a un personaje digital. Liam Neeson siempre rodaba con una cámara delante de su cara y cualquier gesto, cualquier guiño de los ojos era trasladado fielmente a la criatura digital. No sólo eso sino toda la gestualidad. Se hizo un trabajo brillante para mantener el alma de Liam Neeson en el personaje digital.

Creo que te gustó bastante lo de trabajar con Neeson y con Sigourney Weaver, que interpreta a la abuela del niño en la película...
A la hora de trabajar con estrellas de este calibre, que son leyendas del cine, siempre hay una parte que me da mucha curiosidad para averiguar cómo se rodaron escenas míticas de la historia del cine. Recuerdo haberme sentado con Sigourney Weaver y preguntarle cómo se había rodado exactamente la secuencia mítica de Alien en la que a John Hurt le sale el extraterreste, el alien, de la barriga. Y me encanta preguntar por otros directores. Hay una parte ahí mía que siempre está intentando aprender a ver cómo funciona este oficio.

¿Hubo momentos en el set de no poderte creer que estuvieras trabajando con leyendas del cine como éstas?
Cuando diriges una película da igual lo importante que sea el actor, lo más importante es la película. Trabajar con una leyenda como Liam Neeson o como Sigourney Weaver te impone los primeros cinco minutos, pero lo más importante es siempre la historia. En el momento en el que empiezas a mirar a través del visor de la cámara, lo que ves es la película y a los personajes. No ves nada más. Haces una disociación casi. Recuerdo llegar a casa cansado, al final de la jornada, y entonces ponerme a pensar y decir: "Ostras, he estado rodando con la actriz de Alien". Pero era en ese momento, cuando ya había acabado el rodaje, que yo me paraba y lo pensaba. Mientras estás rodando ves al personaje, ves a la persona, no ves a la leyenda.

Al margen del ingrediente fantástico y la calidad de los actores, la película es una historia muy dramática. Como espectadora, hubo momentos en los que sentí que querías provocarme el llanto...
A mí lo que me gusta mucho es remover al espectador. Hacerlo partícipe del viaje. Es un viaje visto a través de los ojos de un niño. Y es un niño muy especial. La emoción forma parte del mundo de los niños. Una de las cosas que más me interesan en la película es que las escenas más dramáticas no están llevadas a la emoción, sino a la rabia. A la rabia de no saber, de no poder controlar, de la frustración que provoca tener que estar viviendo con una situación que no eres capaz de asumir. Creo que eso es más interesante que el lloro. El lloro es el relajo final. La película juega emocionalmente, pero la sensación que le queda al público al final -- y eso es muy impresionante cuando ves la película con el público -- es de alivio. Es de paz. Es muy emocionante ver cómo la gente se lleva la película a casa. Es una película que no olvidas. Y eso como director es muy reconfortante porque ves que has hecho algo que se queda con ellos.

¿Te has permitido pensar en nominaciones al Oscar?
No. La posibilidad de que te nominen a algún premio no es algo en lo que realmente piense mucho. Sí que pienso que la película tiene posibilidades de estar nominada en cualquier categoría porque el trabajo de todos los jefes de equipo ha sido extraordinario. Desde la dirección artística, la fotografía, el sonido, los efectos visuales... Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle. Es una película trabajadísima. Y ahí hay una interpretación que es la del niño protagonista, o Felicity (Jones), Sigourney... Creo que sí que están al nivel de una nominación de cualquier tipo. Pero, dicho esto, no te paras a pensar durante el día si vas a estar ahí o no porque realmente no te lleva a ningún sitio. Me haría mucha ilusión pero, más allá de eso, no lo pienso.

Estás muy ocupado ya con la secuela de Jurassic World. ¿Te han preguntado mucho por ella estos días?
Es inevitable que algunas preguntas sean acerca de Jurassic World. Lo que peor me sabe es que realmente no puedo contar nada de la película. Con lo que estás ahí un poquito como mordiéndote la lengua todo el rato porque hay un nivel de secretismo importante alrededor de lo que estamos preparando.

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Un momento durante nuestra entrevista con J.A. Bayona en las oficinas de CNET en Español.

Marta Franco/CNET

¿En algún momento sentiste reparo al aceptar este encargo por no poder mantener el control artístico en un proyecto de estas dimensiones?
No, no hay ningún miedo en no tener un control artístico en Jurassic World. Para empezar porque Jurassic World es un mundo que le pertenece a (Steven) Spielberg. Es su criatura. Y ahora pertenece también a Colin Trevorrow, que fue quien dirigió la primera. Creo que es un esfuerzo de colaboración entre cineastas y que es inevitable al final poner tu sello porque sale de manera natural. El mismo guión de A Monster Calls dirigido por otro director sería muy diferente. Allí es donde se ve tu sello. Jurassic World es un perfecto ejemplo de una colaboración entre cineastas, más que una película personal mía.

Tienes un pasado muy fanboy de colarte en pases de prensa en el Festival de Sitges y conocer a Guillermo del Toro o George Lucas. ¿Todavía eres así?
El fanboy que soy sigue siéndolo. Suelo ir cada año al Festival de Cannes como espectador. Me voy el primer fin de semana e intento ver el máximo de películas posibles. Y voy de manera discreta, siempre colándome por atrás. Nada de alfombra roja. Voy allí como espectador. Esa es la parte que queda de fanboy. Mi personalidad todavía tiene mucho de eso porque me encanta el cine e intento seguir disfrutando de él.

Y creo que alguna vez has enviado a tu hermano Carlos a lidiar con la prensa...
Hace mucho, ya no lo hago, pero alguna vez lo he enviado a alguna mesa redonda cuando yo no he podido ir. Pero vamos, lo he hecho un par de veces y hace muchos años.

¿Le habías dicho previamente lo que tenía que decir?
No, porque él me conoce muy bien y sabe cómo soy. Ahora cada vez nos parecemos menos físicamente. Intentamos distanciarnos un poco.

Y con esto terminamos nuestra entrevista con el cineasta y nos despedimos de él y de su hermano, convencidos de haber hablado con el Bayona cineasta.

A Monster Calls o Un monstruo viene a verme se podrá ver en Estados Unidos, en preestreno limitado, a partir del 23 de diciembre. El filme será estrenado en abierto en EE.UU. el 6 de enero. En Argentina se espera que se estrene el 20 de octubre y en España se estrenó el pasado 7 de octubre.


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