El Galaxy S6 Edge: un diseño simple que hasta Steve Jobs apreciaría

[Opinión] El fundador de Apple, practicante del budismo japonés, apreciaba el trabajo detrás de un producto simple y elegante. Seguramente hubiera admirado en silencio el Samsung Galaxy S6 Edge.

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Estoy seguro que si Steve Jobs estuviera vivo, sería un admirador de clóset del nuevo Galaxy S6 Edge.

Jobs, un obsesivo del diseño, era conocido y famoso por su preferencia por la simplicidad. Pero no era una simplicidad cualquiera: era esa idea de que un producto es perfecto cuando se ha pulido y refinado hasta el cansancio a través de varias etapas de creación.

"Toma mucho trabajo", dijo Jobs, "hacer algo simple, para poder comprender los retos subyacentes y crear soluciones elegantes", según lo cita Walter Isaacson, su biógrafo autorizado, en un artículo para Smithsonian Magazine.

El Samsung Galaxy S6 y el S6 Edge Josh P. Miller/CNET

Según Isaacson, el amor de Jobs por la simplicidad se le desarrolló como practicante del budismo Zen japonés, que conoció tras una peregrinación por India.

Corea, el país de origen de Samsung, es una amalgama de dos religiones: la cristiana y la budista. La primera, quizá, impulsó con su pragmatismo generaciones de teléfonos Galaxy que favorecían los excelentes componentes internos por un diseño que, si bien no era hostil a la vista, tampoco la seducía. El Galaxy S5, que decepcionó por su poca innovación estética, es un monstruo de poder en un empaque muy correcto.

Pero el éxito descomunal del iPhone 6 y el iPhone 6 Plus, impulsado por ese amor por el diseño que encarna Jony Ive y que influencia el fantasma de Jobs, ha forzado a la gigante coreana a volver a su raíces budistas.

Mientras que el Galaxy S6 -- el teléfono insignia que la empresa espera impulse las ventas -- se fue por el camino fácil de replicar algunos detalles de diseño de su principal competidor, el Galaxy S6 Edge es una joya que recuerda los aromas de las flores, las líneas de las espadas y la simplicidad ostentosa de los templos coreanos. Es un producto de piedra labrada que no tiene nada de granito ni mármol, pero que parece hecho de arcilla y esmeralda.

De hecho, el Galaxy S6 Edge viene en cuatro colores que recuerdan distintos minerales: negro carbón, blanco calcio, dorado oro y verde esmeralda. Aunque el verde y el dorado son muy brillantes para mi gusto, se aprecia la intención de la empresa de mostrarlos al mundo como unas joyas.

El Galaxy S6 Edge tiene una pantalla curva de 5.1 pulgadas que abraza en teléfono en los dos lados, sin ser tan pronunciada como la curva única del Galaxy Note Edge. Muchos analistas han criticado el diseño como efectista, pero tiene sus propias funciones y usos. Pero, lo más importante, es que es un diseño atractivo, atrevido, alentador.

En mi opinión, este es el único teléfono que Samsung debió haber lanzado esta semana en Barcelona, aunque su pragmatismo cristiano le traicionó.

El vidrio Gorilla Glass 4 de la pantalla del Galaxy S6 Edge cubre todo el frente, de punta a punta y de lado a lado. En el marco y en la parte trasera, Samsung añadió una capa reflectiva brillante -- desarrollada internamente, según reportes -- que también está protegida por el vidrio ultrarresistente.

Al frente, el ovalado botón de inicio -- que ahora es un lector de huellas dactilares más sensible -- sobresale sólo lo necesario, ubicado al centro de la parte inferior de la pantalla; arriba, hay una luz LED cuyo color se puede personalizar según quién te llame -- lindo detalle --, junto con la cámara frontal de 5 megapixeles y el flash.

Y mientras que uno de los mayores defectos -- en mi opinión -- del iPhone 6 y el iPhone 6 Plus son las predominantes líneas de goma en el chasis que sirven para tapar las antenas (en la parte superior e inferior de la espalda), el Galaxy S6 Edge solamente tiene dos líneas sutiles y del mismo color del teléfono en las bases, apenas perceptibles. Pero, aunque se le ha criticado al iPhone 6 la protuberancia del lente de la cámara trasera, los Galaxy siguen pecando de ostentar un lente cuadrado que sobresale aún más, lo cual es uno de los pocos defectos estéticos que le hallo al Edge.

Me encanta la curvatura del metal al costado del teléfono, que crea una forma como de barco en altamar cuando se ve el aparato de lado. CNET

De hecho, hay un pequeño detalle inmenso del Galaxy S6 Edge que me hipnotizó. Igual que a veces me siento a pensar cómo a alguien se le pudo ocurrir una monstruosidad (¿qué le puedo haber pasado por la mente?), en este caso imagino a los diseñadores de Samsung teniendo une epifanía sentados en el patio de un templo en Busán o Seúl, bebiendo té y charlando con los monjes.

Cuando colocas el Galaxy S6 de costado y lo miras así, se nota que la pantalla está abrazada por arriba y por abajo por el aluminio cepillado (¡bien!) y biselado (¡muy bien!) creando la forma de un bote en el Mar del Japón - o de la sonrisa de Steve Jobs desde el cielo.

A veces, me gusta más un detalle que las partes de un diseño (me vuelven loco las manijas de la puerta del Model S de Tesla, por ejemplo, que me confirman la genialidad de Elon Musk).

Pero, a pesar que no puedo quitar la mirada de esas hermosas esquinas curvas, de aluminio y vidrio del Galaxy S6 Edge, reconozco que es el primer dispositivo en mucho tiempo que me parece una verdadera creación poética.