El futuro del smartphone: ¿hacia dónde vamos?

¿Crees que la innovación en los teléfonos se ha estancado? Con un poco de imaginación y algo de ilusión, CNET explora cómo serían los teléfonos inteligentes en un futuro no muy lejano.

 
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¿Han alcanzado los smartphones la cima de la innovación y ya no hay espacio para mejoras? Creo que no. Crédito: Josh Miller/CNET
No cabe duda de que los smartphones han dado pasos agigantados en su desarrollo desde sus humildes orígenes. Sin embargo, he escuchado a muchos decir que actualmente los teléfonos inteligentes ya no tienen margen para mejoras. Cada vez que se lanzan nuevos modelos de teléfonos, los fabricantes sólo añaden algunas actualizaciones, como lo hizo Apple con el iPhone 5S, Samsung con Galaxy S5 y HTC con su One M8. En vista de esto, ¿son las innovaciones y cambios radicales en los smartphones una cosa del pasado?


Creo que no. No me malentiendan. Siempre valoro un teléfono con actualizaciones y mejoras como una batería más grande o una estructura a prueba de agua. Pero cuando se trata de un producto innovador, me imagino un teléfono inteligente del futuro que pueda abrir y alcanzar nuevos horizontes. O sea, un teléfono que pueda operar con una inagotable fuente de energía y pueda transformarse según mis necesidades.


Puedes pensar que me estoy haciendo ilusiones, pero lo que me imagino no es tan imposible como suena. Así que, a continuación presento mi visión (o más bien, una lista de deseos) de lo que quiero en un smartphone en la próxima década. Y aunque las características que pido van desde meros conceptos hasta prototipos con todas las de la ley, creo que todas las ideas son prácticas y alcanzables. Quién sabe, quizá me despertaré mañana para descubrir que un desarrollador ya ha diseñado una de mis características soñadas para un teléfono del futuro. 

Hágase la luz: explorando fuentes alternativas de energía

En vez de esperar que los teléfonos sean equipados con baterías de más alta capacidad, me gustaría tomar un paso más hacia adelante e imaginar un smartphone que pueda operar con una fuente de energía alternativa. Eso eliminaría la necesidad de tener que enchufar el aparato para cargarlo y no me tendría que preocupar de ahorrar la electricidad de mi teléfono si me encuentro lejos de un tomacorriente.

Sé que ya existen baterías solares, pero deseo un teléfono pulido y moderno que ya tenga paneles de carga montados en su estructura. Los fabricantes de teléfonos han intentado hacer esto: en 2009, Samsung debutó el E1107, el primer teléfono GSM con energía solar que requiere de una hora de carga por cada 10 minutos de uso. Ese mismo año, LG lanzó el GDS510 Pop que utiliza energía solar, y CNET analizó su teléfono Blue Earth, que contenía paneles solares en la parte posterior.

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El Blue Earth de Samsung tenía paneles solares. Crédito: Josh Miller/CNET
 

Aunque estos dispositivos guardaban cierta promesa, nunca tuvieron mucho éxito. Como lo señaló nuestro análisis, los paneles de Blue Earth no se podían cargar si la energía del teléfono estaba completamente agotada. A pesar de todos los desafíos, los fabricantes (como Nokia) siguen buscando maneras de incorporar la energía solar en los smartphones, y el hecho de que existan tantos accesorios que funcionan con energía solar indica que el interés del público en esta energía alternativa es elevado.

Sin embargo, la energía solar no es la única alternativa en el futuro. En febrero, The New York Times especuló que Apple estaba explorando la posibilidad de utilizar energía cinética y conducción magnética generada por el usuario para su iWatch. Sí, el iWatch no es ni un teléfono ni un producto real todavía, pero esta tecnología podría aplicarse a los móviles.

Las nuevas formas y figuras de las pantallas

El año pasado, dos teléfonos que captaron nuestra atención debido a su originalidad fueron el Samsung Galaxy Round y el LG G Flex, que presentaban pantallas curvas. Aunque sus ángulos curvos están posicionados en direcciones opuestas, ambos teléfonos ofrecen una nueva experiencia al usuario y también una mirada a las diferentes formas que los teléfonos pueden tomar.

¿Pero, por qué detenerse allí? Las pantallas curvas pueden evolucionar y llegar a ser pantallas flexibles (el G Flex tiene esta característica hasta cierto grado) y hasta pantallas que se pueden doblar. Si se puede manipular la forma del teléfono eso aumenta su nivel de uso y portabilidad. Cuando estoy en un concierto o montando en bicicleta, podría doblar mi teléfono y enrollarlo alrededor de mi muñeca o del timón de la bicicleta, y así no tendría que preocuparme de que se deslice de mi bolsillo.

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Los diseños de pantalla curva del Galaxy Round (izquierda) y el G Flex. Crédito: Sarah Tew/CNET
     

Durante el Mobile World Congress 2014, vimos ciertas compañías que estaban jugando con esta idea. Por ejemplo, un concepto de Kyocera era una tableta que se podía doblar a la mitad y que cabía en tu bolsillo o un smartphone que podía ser empleado como un brazalete. EmoPulse, que CNET conoció como un proyecto en Indiegogo, desarrolló un poco más este concepto con el Smile bracelet. Este dispositivo, que parece una venda de vidrio gruesa enrollada en tu muñeca, es supuestamente un smartphone plenamente operativo. Opera Linus con un procesador OMAP 5 y capacidad 4G.

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Si estos conceptos no resultan muy atractivos para la industria de los teléfonos celulares, tal vez sean más tentadores para el sector de los relojes inteligentes. El Samsung Gear Fit, por ejemplo, no tiene un panel de vidrio que se enrosca en tu muñeca pero sí una pantalla táctil curva AMOLED. A medida que los relojes inteligentes vayan avanzando con cada versión, podríamos adentrarnos en una era en que abandonamos esa estética de los relojes rectangulares y rígidos y damos la bienvenida a un dispositivo flexible y fácilmente portable.

 

 

Hecho a mi medida: Teléfonos modulares personalizados

No hay concepto más tentador para el futuro de la tecnología que un teléfono modular que se pueda personalizar justo a la medida y gusto de cada usuario. Con estos teléfonos modulares, el usuario podrá escoger componentes clave del hardware, en un proceso similar a cuando diseñas tu computadora personal al comprar tarjetas gráficas individuales, CPUs, placas base, entre otras cosas. Eso es, podré canalizar mi dinero en las especificaciones que yo requiera y que me importan, como unos buenos lentes para la cámara, y ahorrar dinero en partes que no son una prioridad. Pero más que nada, puedo actualizar componentes individuales a medida que aparezcan. Esto significa que no tendré que descartar todo el dispositivo cuando sólo una parte se daña o cuando quiera tener la última versión del procesador Snapdragon.

El Proyecto Eco-Mobius de ZTE y el PhoneBloks del diseñador holandés Dave Hakkens han materializado este concepto. Pero Google es la compañía con más prominencia y más éxito en adentrarse al campo de los teléfonos modulares.

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Prototipos del Proyecto Ara. Crédito: Motorola
   

El conocido Proyecto Ara de Google planea lanzar un “teléfono gris” por sólo US$50. El teléfono tendrá una estructura básica y se basará en el proceso de impresión tridimensional para construir sus componentes. Esto incluye procesadores, cámaras y bocinas, los cuales se pueden acoplar para formar un dispositivo cohesivo y operativo. Si Google lo consigue, los usuarios podrán pronto comprar partes de hardware para sus smartphones en el Play Store. Esto sería completamente revolucionario e innovador en la forma en que compramos nuestros dispositivos.

Además, los diseños son extremadamente atractivos. Es posible mezclar y combinar no solamente hardware sino también colores, materiales y textiles para hacer de tu teléfono un aparato completamente original y único. Con una fecha de lanzamiento programada para enero de 2015, los teléfonos modulares viajarán del futuro al presente.


Las necesidades del usuario: transformación y adaptación

Finalmente, sería estupendo ver teléfonos inteligentes que tengan capacidad de adaptación y transformación. No me refiero a dispositivos que se puedan convertir en robots luchadores — aunque no sería mala idea. Me refiero a smartphones que se puedan transformar para adaptarse a ciertas necesidades y contextos.

Por ejemplo, una pantalla privada montada en el dispositivo, una pantalla que pueda aparecer y desaparecer conforme se necesite, que sería perfecta para evadir las miradas curiosas que se aventuran a ojear la pantalla de tu teléfono. Esta tecnología ya existe en laptops, como el Dell Latitude e6400, que utiliza un software especial que reviste un patrón de pixeles distorsionado a lo largo de la pantalla. Esto estrecharía el ángulo de visualización desde los lados y puede ser apagado con el tecleo de un botón.

Esta característica sería de mucha utilidad cuando voy en transporte público, por ejemplo. En vez de tratar de encontrar cierta privacidad en una esquina del autobús y preocuparme de que alguien ojee mis emails privados, podría estar en cualquier parte del autobús sabiendo que sólo yo puedo ver lo que está en la pantalla. Y si decido que quiero ver un video de YouTube en el teléfono con mis amigos, puedo ajustar el ángulo de visualización a la configuración original.

Otra característica de adaptación podría finalmente satisfacer el deseo de los consumidores de tener un teléfono elegante y esbelto que tenga un teclado para escribir los mensajes de texto. En 2013, Tactus Technology, con base en California, diseñó un prototipo de pantalla táctil con un teclado tradicional QWERTY que puede emerger desde la superficie de la pantalla y aplastarse cuando no está en uso. Esto se hace posible gracias a una sustancia no tóxica que empuja hacia la superficie de la pantalla y crea una tecla en la forma de una burbuja.

Aunque aún falta refinar esta tecnología, contar con ella en los celulares significaría que el usuario tendría una experiencia más natural y cómoda al escribir mensajes de texto. Además permitiría tener lo mejor de dos mundos: podría tener un teclado físico y un teléfono esbelto y elegante.

Proyección hacia el futuro

Con todos estos conceptos, la evolución e innovación de los teléfonos inteligentes está lejos de detenerse. Quienquiera que te diga que los teléfonos inteligentes han llegado a la cima de la innovación y no habrá manera de mejorarlos simplemente no posee la visión o la imaginación para un futuro mejor. En su esencia, la tecnología se basa en el desarrollo y en el progreso. Y debido a que los teléfonos inteligentes son dispositivos que son tan personales e importantes para los consumidores, las compañías de celulares no tienen otra opción que avanzar hacia la innovación.

¿Cómo querrías que fuese el smartphone en el futuro? Comparte con nosotros tus ideas.