El futuro de la impresión 3D: medicina, bisutería y comida

El negocio de las impresoras 3D está creciendo a pasos agigantados. Tanto así, que pronto estaremos imprimiendo hasta la comida.

Springs.jpg
Hoy en día, las impresoras 3D hacen de todo; desde piezas dentales hasta botanas. Crédito: Matthew Fitzgerald/CNET
 

Confieso que no sabía del verdadero alcance de las impresoras 3D. Una tecnología que, desde hace mas de 10 años, ha sido esencial a la hora de diseñar prototipos y proyectar cómo luciría el producto final. Son muchas las industrias que la usan, en especial la del diseño automotriz.

Me bastó hacer una breve investigación para darme cuenta de que las impresoras 3D están a punto de cambiar el juego en muchas industrias.

A pesar de que el proceso puede ser y sonar un tanto complicado, el principio de la impresión 3D es la misma que la de la impresión de cualquier documento que tienes en pantalla e imprimes al seleccionar  “print”. 



Todo comienza con la elaboración por computadora de un modelo tridimensional del objeto que se quiere imprimir. Luego este diseño es enviado a la impresora y se selecciona un material. Poco a poco la impresora comienza a liberar pequeñas cantidades del material elegido y crea capas. Una vez estén todas las capas completas, el objeto ha sido creado.

Hoy en día, la impresión 3D juega un papel en la producción de accesorios para la mujer, incluyendo zapatos, pulseras y collares, hechos de plástico de resina. Tiendas por Internet como Aldeo Joyas 3D, Shapeways, Nervous System y Summerized son el perfecto ejemplo del creciente negocio con esta tecnología. Pero, lo que es más importante, las impresoras 3D tendrán un papel fundamental en industrias como la dental y la médica.

El caso de Garret es el mejor ejemplo, quien a sus 18 meses de nacido ha estado conectado a un ventilador para poder vivir. Sufre de un tipo de traqueobroncomalacia que causa que sus vías respiratorias colapsen. Cualquier movimiento, incluso el levantar sus piernitas para cambiarle el pañal hace que se ponga azul por no poder respirar. Pero unos investigadores de la Universidad de Michigan lograron desarrollar una técnica donde al pequeño le insertaron quirúrgicamente una pieza necesaria para mantener sus vías respiratorias abiertas. Esa pieza fue creada con una impresora 3D.



Recientemente me reuní con Werner Blumenthal, un joven venezolano dueño de una compañía en Miami que precisamente se especializa en la impresión tridimensional. Blumenthal habló de cómo estas impresoras estarán cada vez más disponibles para consumidores como tú y como yo, gracias a la constante caída de precios.

Pero un informe publicado por la compañía IDTechEx sobre impresoras 3D y su proyección de mercado entre 2014 y 2025 indica que el uso de estas impresoras en casa atraerá a pocas personas, señalando dos razones clave: pocas opciones de materiales para crear los objetos tridimensionales, y reportes sobre los gases emitidos por la resina a la hora de la impresión. Aun así, el informe indica que el crecimiento en el negocio de la impresión 3D irá de los US$1,500 millones este año a US$4,000 millones en 2025, donde empresas como Makerbot y FormLabs están listas para comer un pedazo del pastel. Otras como 3D Systems, Stratasys y The ExOne hasta se cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York.  

“Esto apenas comienza”, dice Werner. “En los próximos meses saldrá al mercado una impresora 3D para hacer postres”.

Y sí, la semana pasada se presentó en Austin, Texas, durante el festival conocido como SXSW, la impresora 3D que imprimirá collares de chocolate, adornos comestibles y caramelos. Su creador, Von Hasseln dijo a EFE que este prototipo ya se utiliza en su pastelería de Los Ángeles, pero que ahora llega al nivel del consumidor por un precio de entre US$4,000 y US$10,000. Mientras que otra compañía espera lanzar antes de que finalice el año la 3D Foodini, y así imprimir raviolis listos para cocinar.

Para terminar: ¿Saben cuál es el colmo del dueño de una compañía especializada en impresión 3D? Que le imprima el anillo de compromiso a la que hoy es su esposa. Y no, eso no es un chiste, sino toda una realidad.

Close
Drag