​Eduardo Vivas: Emprendiendo desde la adolescencia

[Latinos en tech 2016] El jefe de producto para soluciones de búsqueda de talento en LinkedIn es un emprendedor con mucha capacidad de éxito y que dejó la escuela con 16 años.

El jefe de producto para soluciones de búsqueda de talento en LinkedIn, Eduardo Vivas, tiene un currículum de esos que casi sólo son posibles en Estados Unidos. A los 16 años de edad dejó la escuela; con 19 montaba ya su primera start-up; en 2012 la vendió y tres días más tarde estaba montando otra, Bright.com, que en 2014 fue adquirida por LinkedIn... Ah, y apenas tiene 30 años.

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Eduardo Vivas en la sede de LinkedIn en San Francisco.

Foto de Josh Miller/CNET

A pesar de parecernos que habla español perfectamente y de detectarle ese lindo acento que tienen los autóctonos de Miami, Vivas insistió en que nuestra conversación telefónica transcurriera en inglés. Quería asegurarse de que la persona del departamento de comunicación de LinkedIn que también estaba al teléfono pudiera entender lo que decíamos. Intuimos que Vivas aplica este pragmatismo en muchos otros aspectos de su vida profesional.

De madre cubana y padre colombiano, ambos médicos, Vivas dice que no empezó a hablar inglés hasta los cinco años. Hasta entonces se había criado con su abuela materna en Miami.

El ejecutivo reconoce que no todo ha sido tan sencillo en su carrera como pueda parecer desde la distancia.

"Estuve un par de años haciendo trabajos varios, porque cuando dejas la escuela las cosas no son necesariamente como las habías planeado", cuenta Vivas sobre su decisión a tan corta edad. "Trabajé en un almacén, algo que viniendo de una familia de doctores no es precisamente típico, pero eso me permitió apreciar el mundo en el que vive mucha gente y los retos que enfrentan estas personas para poder seguir avanzando en sus carreras".

En retrospectiva, sabe que esa experiencia fue clave para decidirse a crear herramientas para ayudar a la gente a encontrar empleo.

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Pero antes de centrarse en desarrollar esa faceta profesional Vivas fundó Social Hour, la empresa de rendimiento de marketing que arrancó cuando tenía sólo 19 años. En ella trabajaban con anunciantes que les pagaban por cada uno de los consumidores de su producto que les encontraban.

"El hecho de que fuera tan joven motivó a mucha gente", nos explica cuando le preguntamos si le fue complicado que se lo tomaran en serio. "Hay gente que de normal no hubiera hecho negocios con una empresa tan pequeña pero como vieron a alguien tan joven y ambicioso, que quería que las cosas funcionaran, nos dieron una oportunidad. Surgieron muchas relaciones con gente que acabó convirtiéndose en mentora en mi vida".

Cuando la red de juegos sociales PlayPhone adquirió Social Hour en 2012, Vivas no se quedó precisamente de brazos cruzados. "Mi sueño no es pasarme seis meses tumbado en una playa", dice. En cambio se lanzó inmediatamente a fundar Bright, su segunda empresa y una especializada ya en la que él había identificado como su vocación: la creación de productos que permitan que la contratación y retención de talento sea más eficiente.

Y es que lo de fundar una empresa para venderla, hacerse rico y ya no parece acabar de encajar del todo en la filosofía de vida de este trabajador empedernido, que admite que es más feliz generando riqueza para otros que para sí mismo. "Me motiva mucho cumplir con aquella gente que ha creído en mí. Por ese aspecto quería vender mi compañía".

Vender su compañía es algo que este ejecutivo ha logrado ya dos veces en su carrera. La historia se repitió en 2014 cuando LinkedIn compró Bright por US$120 millones. Aunque en esta ocasión Vivas se quedó trabajando dentro de LinkedIn. Y a pesar de que bromee sobre que el primer ajuste que hay que hacer en un caso de estos es darse cuenta de que uno ya no es el director ejecutivo o fundador, también insiste en la importancia de escoger bien la empresa a la que vas a vender.

"Tienes que asegurarte que, donde sea que vayas, te apasione lo que hagas. Para mí las cosas han funcionado muy bien en LinkedIn. Vine para resolver los mismos problemas en los que estaba trabajando antes pero en lugar de hacerlo en Bright.com ahora es en la red profesional más grande del mundo", dice Vivas, quien subraya la importancia de escoger una compañía donde se encaje culturalmente. "Tienes que asegurarte de que estás llevando a tu equipo, y a ti mismo, al sitio adecuado".

La ruta atípica a Silicon Valley

Vivas, que pese a llevar viviendo en el área de la bahía de San Francisco cinco años confiesa seguir siendo un fan encarnizado de los Marlins de Miami, no parece lamentar el haber dejado los estudios a tan temprana edad. "Creo que la parte más valiosa de la universidad es la posibilidad de rodearte con gente que se parece a ti. Y yo tuve la suerte de poder rodearme con gente lista, a pesar de no ir a la universidad. Está claro que las universidades lo hacen más fácil", reconoce pero añade que a la gente que defiende el sistema universitario simplemente les demuestra que ha podido replicar muchas de esas relaciones, que pueden establecerse también en un entorno no académico.

Y es que, si algo ha demostrado este emprendedor, es que no hay una fórmula o patrón establecido para el éxito. Y habla de su caso como el de alguien que ha conseguido trabajar en Silicon Valley sin seguir la ruta tradicional. A veces, lo atípico también funciona.

Eduardo Vivas el pasado mes de octubre en LinkedIn Talent Connect, celebrado en Anaheim, California.

Foto de LinkedIn