¿Qué pasará con los Dreamers en la era de Trump?

[Primera de dos partes] DACA es la orden ejecutiva que le dio autorización de trabajo y de estadía temporal a los indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños. Pero, ¿están a salvo ante las medidas del Gobierno Trump?

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Protestas en contra de las medidas migratorias del gobierno de EE.UU. en la ciudad de Portland en marzo de 2017.

Diego G. Díaz /Icon Sportswire/Getty Images

Andres Donoso llegó a Estados Unidos desde Ecuador con su familia a la edad de 4 años, pero no fue hasta que empezó a preocuparse por acceder a la universidad cuando se dio cuenta de que era indocumentado. "Tengo un hermano mayor y sabía que algo no estaba bien, pero no lo entendí hasta que tuve que sentarme con mi consejero del high school", explica por teléfono desde Boston, donde reside. Por su estatus legal, no podía acceder la universidad pagando el precio de matrícula de residente, y la mayor parte de las ayudas y opciones de financiación resultaban inaccesibles. Una beca al mérito de la Universidad de Nueva York (NYU), otra de la Sociedad de Ingenieros Profesionales Hispanos y el "inmenso sacrificio", como él lo describe, de sus padres, le permitieron obtener dos títulos en ingeniería. Sin embargo, no habría podido aplicar estos conocimientos al mercado laboral estadounidense sin DACA, un programa que se encuentra ahora bajo la lupa con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Donoso, que desde que obtuvo su maestría trabaja como consultor de tecnología para Accenture, no es la única persona en esta situación.

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Andres Donoso, un Dreamer que trabaja como consultor de tecnología para Accenture.

Cortesía de Andres Donoso

La Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, según sus siglas en inglés), es una iniciativa puesta en marcha en 2012 por el expresidente Barack Obama. Gracias a ella, ciertos inmigrantes indocumentados han podido recibir permisos de trabajo y verse a salvo de la deportación. Para ser consideradas en el programa, estas personas, conocidas como Dreamers en referencia a una proposición de ley anterior, el DREAM Act, que no llegó a aprobarse, deben cumplir algunos requisitos, como haber entrado en el país antes de cumplir los 16 años y antes de junio de 2007, estar estudiando o haberse graduado de la preparatoria y no tener antecedentes por delitos graves.

A septiembre de 2016, el Departamento de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos había aprobado más de 740,000 solicitudes de DACA. Sin embargo, el programa deja a estas personas en un limbo legal. En principio, no pueden ser deportados solo por el hecho de ser indocumentados, pueden trabajar legalmente e incluso pueden pedir permiso para salir del país y volver a entrar; pero, por otro lado, no les proporciona una vía hacia la ciudadanía o la residencia permanente. Les permite vivir y trabajar en Estados Unidos, pero no legaliza su situación por completo. Y, lo que es más importante, es el resultado de una acción ejecutiva, por lo que un nuevo ejecutivo -- como es el del presidente Trump -- podría acabar con ella.

La llegada de Trump a la presidencia cayó como un jarro de agua fría sobre este grupo y los grupos en defensa de los jóvenes indocumentados. Durante su campaña, Trump atacó duramente las decisiones del presidente Obama en materia de inmigración, y prometió acabar con el programa. Tras las elecciones, no obstante, relajó el tono y mostró simpatía hacia este grupo. "Tienes algunos chicos absolutamente increíbles...", declaró en febrero. "Voy a afrontar DACA con corazón".

A pesar de estas palabras, las acciones del gobierno han sido duras contra los inmigrantes.

Consulta: Cómo tramitar o renovar tu DACA y permiso de trabajo

En una orden ejecutiva firmada en enero, por ejemplo, el gobierno extendió los motivos por los que un inmigrante podría ser considerado un caso prioritario para ser deportado, y amenazó con cortar la financiación federal a las llamadas "ciudades santuario", es decir, jurisdicciones -- no sólo ciudades, sino también, por ejemplo, condados -- que han adoptado políticas por las que los inmigrantes no son perseguidos por el sólo hecho de ser indocumentados. Por otra parte, los arrestos de algunos inmigrantes aceptados en el programa han inquietado tanto a afectados como a abogados y organizaciones.

Incertidumbre y falta de claridad

"En algunas declaraciones [Trump] habla de cuánto se preocupa por estos chicos, pero no hay confirmación de que no vaya a dejar el programa en paz", dijo Ignacia Rodriguez, defensora de políticas migratorias en el Centro Nacional de Ley de Inmigración (National Immigration Law Center), una organización nacional de defensa de los inmigrantes de bajos ingresos en EE.UU. Rodriguez y otros expertos en inmigración alertan del riesgo que pueden correr los inmigrantes indocumentados ante los cambios respecto a las políticas del expresidente Obama. Si bien el anterior gobierno deportó un número de inmigrantes muy superior al de años anteriores, las prioridades no eran las mismas.

"Lo que vimos con el tiempo [bajo el gobierno de Obama] fue un cambio de estrategia", explicó Jennifer Chacón, profesora de derecho en la Universidad de California, Irvine, y experta en derecho migratorio, constitucional y penal. Así, según explica, los esfuerzos se centraron más en personas con condenas o que acababan de llegar al país, mientras que otros dejaron de ser prioritarios. "Aún era muy imperfecto, y veías personas deportadas que yo consideraría de baja prioridad, pero creo que ese era el esfuerzo oficial", añade. "Lo que estamos viendo ahora es una especie de vuelta a periodo anterior, donde cualquiera puede potencialmente ser una prioridad, así que hace difícil que la gente sepa si están en peligro, y estructurar su comportamiento".

Esta situación ha dejado tanto a inmigrantes como a abogados y organizaciones sin saber cómo proceder, incluyendo en lo referente a DACA.


Por un lado, enviar una solicitud al programa conlleva compartir el estado migratorio e información personal con las autoridades en materia de inmigración. Por el otro, DACA proporciona, al menos por el momento y según la legislación vigente, una autorización de trabajo y una situación legal que en principio está protegida bajo la ley. "Un escenario probable es que DACA termine y los receptores tengan sus permisos hasta que éstos expiren", explicó Rodriguez, del NILC. En estas circunstancias, la decisión de solicitar o no un amparo bajo el programa, o renovar los permisos mientras la ley lo permita, es completamente personal.

"No estamos seguros de qué va a pasar con DACA ahora mismo", dijo Ignacia Rodriguez. "No sabemos si DACA está a salvo", resumió Alberto Quintanilla, jefe de comunicaciones en el Instituto Internacional del Área de la Bahía (International Institute of the Bay Area), una organización que proporciona asistencia legal a inmigrantes.

Lee la segunda parte:

Los Dreamers en las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas

Estas entidades están aconsejando a todos los afectados que consulten con un abogado, y que entiendan que esta decisión puede conllevar riesgos. Otra organización, el Centro de Recursos Legales para Inmigrantes (Immigrant Legal Resource Center), ha dado un paso más allá y dice en su página Web que los que se estén planteando solicitar DACA por primera vez no lo hagan, y que no soliciten un permiso de viaje porque podrían ver su entrada en el país rechazada.

"Cualquiera en esta situación está ahora mismo en un estatus vulnerable", dijo Chacón, la experta en derecho migratorio. "Es muy difícil dar consejo legal ahora mismo. Deportar a los receptores de DACA no parece una prioridad ahora mismo, pero las prioridades del presidente cambian como el tiempo".

Entre los propios jóvenes, algunos se muestran optimistas. Andres Donoso renovó su solicitud y confía en la llegada de una solución más duradera. "Tenemos que mantener la esperanza".


Segunda parte: Los Dreamers en las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas

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