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Cultura tecnológica

Los esfuerzos de diversidad en Silicon Valley se enredan en el escándalo

En 2017, la industria tecnológica se enfrentó a una realidad humillante que le quitó el brillo a los esfuerzos de crear un futuro más incluyente y con mayor diversidad.

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En cuestión de diversidad, Silicon Valley tiene un largo camino por recorrer. 

Bernard Weil/Getty

En un año promedio, las cifras son suficientes.

Desde 2014, las principales compañías de tecnología han publicado los llamados "informes de diversidad" que muestran la laxitud demográfica de la industria a favor de hombres blancos. Los porcentajes de mujeres y minorías en la industria son bajos y los porcentajes en roles técnicos son aún más bajos, a menudo sin superar siquiera el 30 por ciento.

Pero la cosa no se queda en coloridos gráficos con números tristes. Estamos llegando al final de un año traumático en el que explota escándalo tras escándalo en la cara de los brillantes esfuerzos para crear un futuro diverso e inclusivo en la industria tecnológica.

"Si construyes una marca en su cultura y se revela que esa cultura es tóxica, recibes un golpe fuerte de verdad", dijo Y-Vonne Hutchinson, fundadora de la consultora ReadySet, especializada en diversidad.

Y así, 2017 se acaba y deja un pésimo sabor de boca.

En febrero, Susan Fowler, ex ingeniera de Uber, escribió sobre su experiencia trabajando en Uber (puedes ver aquí una nota al respecto en inglés), que incluía incluso haber recibido una proposición por parte de un gerente.

Unos meses después, inversionistas de riesgo como Chris Sacca y Dave McClure, fueron denunciados como hostigadores sexuales e incluso admitieron haber utilizado su posición para aprovecharse de las mujeres fundadoras. En una publicación de Medium, McClure se llamó a sí mismo un desgraciado

En agosto, un empleado de Google escribió un memorando de 10 páginas criticando los esfuerzos para alcanzar la diversidad en la industria, e incluso llegó a decir que el bajo número de mujeres en la industria de tecnología no es el resultado de un sexismo desenfrenado, sino de la biología.

El mes pasado, el blogger de tecnología y evangelista, Robert Scoble, respondió a acusaciones de acoso sexual en su contra con una extensa publicación cuestionando la idea de que el acoso sexual pueda existir sin un desequilibrio de poder (aquí puedes leer la nota en inglés).

La industria se esfuerza

Nada de esto deja una buena impresión de una poderosa industria que se supone que está liberando el futuro de la humanidad. En todo caso, ha sido una experiencia frustrante en contra de lo que parecen esfuerzos significativos por cambiar.

En 2015, Intel prometió US$300 millones para lanzar una serie de alianzas y programas de amplio alcance para mejorar la diversidad. El presidente de la empresa, Brian Krzanich, incluso vinculó la compensación de ejecutivos con objetivos de diversidad. Asimismo, ese año Facebook presentó la Estrategia de Selección Diversa (Diverse Slate Approach, en inglés), el cual "establece la expectativa de que los gerentes de contratación consideren candidatos de entornos poco representados cuando hagan entrevistas para cubrir un puesto vacante". En junio de 2016, Google le dio a organizaciones sin fines de lucro enfocadas en educación tecnológica un espacio en su oficina de la ciudad de Nueva York con un valor de US$2.8 millones. Twitter, por su parte, trabaja con la organización Girls Who Code (algo que se traduciría como Chicas que programan).

Firmas como Apple, Google y Microsoft tienen grupos de recursos para empleados abarcando raza, afiliación religiosa, orientación sexual o de género, estado de veterano de guerra y edad. Google tiene un programa de entrenamiento solo para empleados afroamericanos e hispanos. Muchas de esas mismas compañías ofrecen capacitación sobre prejuicios inconscientes para que empleados y ejecutivos conozcan las formas en que podrían descartar, descontar o discriminar a otras personas que quizá no se vean como ellos, incluso sin la intención de hacerlo.

Hemos visto a otras compañías como Netflix, Twitter y Facebook extender las políticas de ausencia por paternidad. IBM pagará a nuevas madres el envío la leche materna a su casa en caso de que tengan que viajar. Accenture ha dicho que si sus empleados tiene un hijo (biológico o adoptado) no tienen que viajar para nada.

Y en 2016, la publicación de los informes de diversidad llegaron junto con la noticia de que muchas de esas grandes compañías de tecnología, incluidas Facebook y Apple, habían alcanzado la equidad salarial en Estados Unidos. El presidente de Salesforce, Marc Benioff, ha hablado en varias ocasiones sobre poner US$3 millones para reducir la brecha salarial de género luego que las mujeres de la compañía dijeran que no les pagaban lo mismo que a los hombres.

Un cambio más fuerte

Entonces, ¿qué está pasando?

"En 2017 hubo que quitarle el velo a muchos problemas realmente complicados y difíciles, no solo en [la industra de] tecnología, sino en la sociedad, en general", dijo Hutchinson, quien piensa que este año estamos en una encrucijada: ya sea que reconocemos que los prejuicios nunca dejaron de ser preponderantes o bien los escondemos debajo de la alfombra.

Ciertamente estamos viendo señales de lo primero, sobre todo fuera de la industria. Celebridades de Hollywood, como Kevin Spacey y Harvey Weinstein, han sido acusadas públicamente de acoso y abuso sexual —Spacey perdió su programa de Netflix, House of Cards, y Weinstein fue expulsado de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Hay un documento de Google circulando conocido como la lista de "hombres de mierda en los medios de comunicación" (aquí la nota en inglés), un repositorio alimentado de manera colectiva sobre las personas de quien hay que cuidarse. Y acusaciones de acoso sexual en Capitol Hill han ocasionado la partida de al menos un legislador.

La industria de tecnología es solo una parte de todo el entorno.

Catherine Ashcraft, directora de investigación en el Centro Nacional de Mujeres en Información y Tecnología (NCWIT, por sus siglas en inglés), una organización que trabaja con compañías en formas estratégicas para abordar la diversidad, dijo que es imposible controlar a todos los que están dentro de una empresa, obviamente. Una persona tóxica no debe representar a la compañía entera, pero es vital la forma en que la gerencia atiende tales problemas.

"La forma en que respondes [al problema] es fundamental; dejando claro que esto no se tolera y que hay consecuencias graves", dijo.

Aún así, la tensión entre las cosas que las empresas preferirían (o no) publicar en comunicados de prensa probablemente nos tendrían malinterpretando cosas un tiempo.

Pensar a futuro

Incluso algunos de los más acérrimos defensores de la apertura en diversidad de la industria de tecnología tienen sus momentos de duda.

Ruthe Farmer, principal evangelista de la organización educativa Consorcio CSforAll, a veces se pregunta si es ético enviar mujeres jóvenes y gente de las minorías a un campo en el que quizá no sean tratados con igualdad.

Ella piensa que, en última instancia, las posibilidades crecerán y ellos decidirán si quieren trabajar en la industria de tecnología o en otra ocupando un puesto en tecnología —quizá en uan industria donde haya más equilibrio.

"Las niñas y los estudiantes de color", dijo, "...pueden votar con los pies".

La industria tecnológica debería preocuparse.

Estudio tras estudio ha demostrado que los equipos con mayor diversidad son más creativos e innovadores. Las empresas con liderazgo diverso son más rentables. Y si deseas hacer productos que la gente use, asegúrate de que quienes los producen representen quienes los usarían.

La industria necesita todas las mentes y cuerpos que pueda conseguir. El gobierno de Obama calculó que había más de medio millón de empleos disponibles en información y tecnología. Estos son de los trabajos mejor pagados del país en este momento, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Es una relación de beneficio mutuo que podría ser mucho más saludable de lo que es.

Pero tantos escándalos.

"Los necesitamos en el campo y queremos que todos los estudiantes puedan elegir el camino que ellos quieran y que sean tratados de manera justa y equitativa en esos ambientes", dijo Farmer, "pero sabemos que todavía no es así".