Diego Rejtman: De Buenos Aires a Seattle con la misión de inspirar

[Latinos en tech 2016] El director de ingeniería de software en Microsoft dirige un equipo que se encarga de mejorar la experiencia de los jugadores con la Xbox.

Cuando Diego Rejtman tenía 10 años, sus papás se gastaron un sueldo entero para comprarle una computadora. Se trataba de una Comodore 64 que se convirtió en su aliada inseparable y en un augurio de lo que sería su carrera profesional, un trayecto que lo llevaría hasta Seattle para trabajar en una de las empresas tecnológicas más grandes del planeta: Microsoft.

La pasión del niño Rejtman por los juegos de computadora era tal que, a instancias de su mamá, dedicaba tardes enteras a escribir a las empresas que fabricaban los juegos que tanto le gustaban. Lo más curioso es que le contestaban y una de esas respuestas la tiene grabada en la mente -- y pegada en un muro de su oficina.

"Dear Diego..." empezaba la carta, en inglés, con el membrete de la empresa Maxis, que inventó el popular juego SimCity. "¡Me contestaron!... ¡A mí!" recuerda este argentino de 39 años, que ahora funge como director de ingeniería de software en Microsoft, liderando un equipo cuyo objetivo es mejorar la experiencia de los usuarios con la consola de juegos Xbox.

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Diego Rejtman
Cortesía Diego Rejtman

"Usamos el análisis de datos para entender cómo los usuarios usan el producto para priorizar las mejoras que tanto desean", explica Rejtman a manera de sintetizar su trabajo actual, aunque va mucho más allá que eso.

De Núñez a Seattle pasando por California

Si fuera posible describir a Rejtman en una palabra, se podría decir simplemente que es una pila. Durante una entrevista vía Skype que duró más de una hora, hubo de todo: risas, chistes, anécdotas, lágrimas (sí, lágrimas) y hasta una serenata improvisada con guitarra incluida. Y es que su historia, más allá de su destreza con los códigos y las computadoras, tiene mucho que ver con una misión autoimpuesta: inspirar a otros y contagiarlos de un optimismo del que ya pocas veces encontramos.

Durante una entrevista de más de una hora vía Skype, no faltó ni una serenata.

Captura de pantalla por Laura Martínez/CNET

"Elegí ser optimista", dice este porteño, hincha de River y papá de dos nenas, Luciana (de 11 años) y Florencia (de 8 años), que llegó a Estados Unidos en 2002 con una visa de trabajo, una licenciatura de una universidad bonaerense y muchas ganas de hacer algo "grande".

Desde la experiencia aquella con la Comodore 64 y su correspondencia con fabricantes de juegos en EE.UU., el joven argentino se decidió por estudiar ciencias de la computación en la Universidad de Buenos Aires, pero sin tener muy claro qué hacer con eso después. "Para mí la computación era más como una herramienta, no una carrera como ser arquitecto, por ejemplo", dice. "Siempre amé la computación, pero no pensaba si era viable o no".

Y sí que lo fue.

Trabajando de noche para varias empresas de outsourcing mientras cursaba la universidad, el primer llamado en el exterior vino de California, donde trabajó brevemente para Intel y, finalmente fue cortejado por Microsoft adonde llegó en 2002. Allí trabajó primero en MSN Messenger + Outlook Email (durante 8 años) y -- desde hace seis años -- en el equipo de Xbox, donde tiene a su cargo unas 40 personas. "Tomo decisiones que impactan a decenas de millones de niños y adultos", dice Rejtman sobre su actual trabajo, que es una mezcla de análisis cuantitativo y cualitativo de cómo se usa la consola de juegos y qué puede y debe hacerse para mejorar la experiencia del usuario.

Pese a que no tiene siquiera 40 años (los cumplirá en octubre), Rejtman dice estar entrando en una especie de midlife crisis que -- típico de él -- no lo deprime para nada; al contrario. Ahora lo que quiere es poner sus esfuerzos en animar y motivar a otros, ya sea orientándolos en materia profesional, recomendándoles una lectura, una charla motivacional o, de plano, cantándoles una canción.

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"Me estoy replanteando qué quiero que sea mi segunda mitad... quiero que mi segunda mitad sea una de pay forward. Quiero inspirar a otros".

Además de su trabajo actual, Rejtman dirige el grupo de Team Box Latinos y es muy activo en la organización Microsoft HOLA, un grupo dentro de la gigante de software que busca educar y conectar a Microsoft con la comunidad latina y fomentar mayor diversidad a la hora de contratar ejecutivos.

En estos días, Rejtman ya no manda cartas a los fabricantes de juegos como lo hacía en su adolescencia, pero no se queda quieto. Hace poco le mandó un libro a Bill Gates (a quien no conoce personalmente) y se ha hecho a la tarea de contactar autores y escritores cuyos textos lo inspiran, incluyendo al uruguayo Enrique Baliño, creador de una de las frases que Rejtman repite con entusiasmo: "Enseñamos lo que sabemos, pero contagiamos lo que somos".

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