¿Deberíamos prohibir los robots sexuales? Científicos dicen 'sí', yo digo que no

[Opinión] Los llamados 'sexbots' ya no son ciencia ficción. Algunos científicos temen que nos llevarán a un camino peligroso. A mí me preocupa más la salud de esos robots

Pamela Gidley en el papel de un 'sexbot' en el film 'Cherry 2000' de 1987.Foto de Orion Pictures

A menudo bromeamos sobre robots equipados con inteligencia artificial que de pronto se mueven en masa para atacar a sus vulnerables amos humanos (o sea, nosotros). Pero puede ser aún más aterrador contemplar lo que sucedería si los robots se convirtieron en nuestros amantes en vez de en nuestros enemigos.

Los acompañantes robot no son nada nuevo, por supuesto; hemos escuchado con frecuencia acerca de mascotas mecánicas o cuidadores de ancianos robóticos. Lo que se discute con menor frecuencia son esos de metal y silicona que hacen más que solo jugar a la pelota o impedir que caigamos por las escaleras.

La empresa de juguetes sexuales True Companion vende una muñeca-robot llamada Roxxxy (sí, así con tres x) y un robot macho llamado Rocky. Los clientes eligen características físicas como el tono de piel, color de pelo y color de ojos, pero la personalidad de Roxxxy también se puede programar para que coincida con los gustos particulares de cada quien. Ella también tiene estados de ánimo durante el día, igual que la gente de carne y hueso. Puede estar somnolienta, conversadora o con ánimos para "jugar".

Para los que buscan aliviar su soledad o simplemente alimentar a sus deseos, los compañeros sexuales robot parecen una alternativa lógica y segura. Pero ¿qué es lo que significan para nuestra psique, y más aún, nuestro comportamiento?

La antropóloga y especialista en ética robótica Kathleen Richardson, de la Universidad de Montfort en el Reino Unido, advierte que estos robots fomentarán la cosificación sexual de mujeres y niños.

"Cuando empecé a estudiar el tema pensé: 'Oh, robots sexuales, eso es inofensivo y quizá pudieran reducir la demanda de esposas e hijos de verdad'", declaró Richardson a CNBC. "Pero entonces, conforme investigué el tema mejor, me di cuenta de que lo contrario era cierto, que en lugar de reducir la cosificación de las mujeres, hombres, niños y personas transgénero, estos robots podrían contribuir y reforzar su posición en la sociedad [como objetos]".

Encontré al droid perfecto y me voy a casar con él.Foto de Bonnie Burton

Millones de hombres y mujeres en todo el mundo usan juguetes sexuales, lo cual podría decirse que cumplen la misma función que un sexbot. Aunque los vibradores pueden ofrecer cierto placer en partes en las que no lo hace un compañero humano, eso no significa que nos vamos a enamorar de un gadget que funciona con pilas.

Todos mis amigos saben que cuando fui editora de StarWars.com, me casé con R2-D2 durante una convención de Star Wars. Claro, fue un truco de mercadotecnia y no un amorío de verdad con el famoso robotito, pero puedo entender por qué me sería más fácil enamorarme de un robot más humanoide.

Estoy más preocupada por el maltrato a los robots. Después de todo, este mismo año unos vándalos mutilaron a Hitch, un robot viajero que buscaba recorrer todo Estados Unidos pidiendo transporte en las vías. Aunque a menudo nos abstenemos de herir a los seres humanos, hay aparentemente algo en nosotros que todavía piensa que está bien hacerle daño a las máquinas cuando no hacen lo que queremos. ¿Cuántas veces has tenido la tentación de golpear con un bate una impresora problemática, como en la película Office Space?

Aunque abusar de las máquinas no significa automáticamente que dale vas a dar una paliza a un ser humano, es espeluznante pensar que la gente pudiera estrangular a su sexbot cuando dice o hace las cosas mal. Claro, un robot es una máquina, pero ahora que la inteligencia artificial se ha sofisticado, ¿no es cierto que cada vez más parece un ser humano?

Irónicamente, Cherry 2000, película de 1987, pinta un escenario en Estados Unidos en 2017 en que androides femeninos son muy comunes como sustitutos de una esposa. El androide de Cherry 2000, interpretado por Pamela Gidley, tiene un problema técnico durante el acto sexual y es necesario repararla. Si bien la moraleja de la película es que las relaciones humanas son más gratificadoras, la idea de un sexbot como compañero en el año 2017 es exactamente lo que estamos contemplando y debatiendo en este momento.

Ríase si quiere, pero ya estoy escogiendo la ropa que planeo ponerme durante el inevitable desfile del Día del Orgullo Robótico. Mientras el resto de ustedes se preocupan por el desplome de la sexualidad humana gracias a los robots, yo me dedicaré a hacer campaña a favor de sus derechos.

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