¿De qué se trata realmente la neutralidad en la red?

Esto va más allá de una batalla entre Netflix y Comcast. Te explicamos qué es exactamente esto de la neutralidad en la red.

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Foto de Crédito: CNET
Si hace meses notaste que el streaming en Netflix no funcionaba tan bien como te esperabas, no estás solo. ¿Pero de quién es la culpa? ¿De tu proveedor de banda ancha o del servicio online de contenido en video?

En febrero, Netflix aceptó pagar una cuota de interconexión a los proveedores de banda ancha, pero acusó a Comcast de estar violando el principio de neutralidad en la red en lo que se refiere a mantener internet libre y abierto.

Comcast, por su parte, rechaza estas acusaciones. Y mientras tanto, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en sus siglas en inglés) está estudiando una propuesta sobre su regulación en materia de neutralidad en la red.

Así que, ¿de qué hablamos cuando hablamos de neutralidad en la red y qué tiene que ver con Netflix y Comcast?

Neutralidad en la red

En pocas palabras, el concepto de neutralidad en la red viene a decir que los proveedores de servicio de Internet y los gobiernos deberían tratar a todo el tráfico de Internet de la misma manera. Es decir, que los proveedores no deberían bloquear o ralentizar el tráfico en sus redes locales según los usuarios, el tipo de tráfico o el servicio que está enviando el contenido.

La idea, básicamente, es que los consumidores puedan acceder a cualquier tipo de contenido legal, y que los proveedores no interfieran en este servicio. Los defensores de la neutralidad en la red mantienen que los proveedores de banda ancha podrían querer bloquear el tráfico para su propio beneficio. Por ello, pueden ser necesarias normas que aseguren que esto no ocurra.


Tras más de una década de batallas legales y debate, los proveedores de banda ancha han dicho que también están a favor de un Internet abierto y han aceptado trabajar con la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) para desarrollar las normas que lo regulen.

Pero siguen habiendo grandes diferencias en torno a cómo se deberían imponer estas normas, y cuán estrictas deberían ser. Por ejemplo, los defensores de la neutralidad en la red están a favor de reclasificar la banda ancha como un servicio bajo el Título II del la Ley de Telecomunicaciones de 1996. Esto dificultaría que los proveedores puedan crear servicios prioritarios o “vías rápidas” en sus redes, lo que a su juicio supondría un acceso más lento para todos los otros servicios que no pagasen por la prioridad, y una barrera de entrada para nuevos competidores.

Por otro lado, los proveedores - que no han dicho de manera explícita que vayan a desarrollar estos servicios prioritarios - dicen que esta reclasificación afectaría a la innovación. Y, además, que es posible que ni siquiera sea legal.

En todo caso, esto es lo que se está debatiendo, y lo que la FCC está estudiando. Pero lo que no se espera que forme parte del debate formal sobre la normativa de Internet abierto es la manera en la que los operadores de redes de banda ancha se conectan con otras redes. Y este es el verdadero problema en torno a la disputa entre Comcast y Netflix.

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Algunas de las principales conexiones de Internet en el mundo, propiedad de la empresa Level 3 (líneas rojas). Las línea amarillas representan conexiones de varias proveedoras.Foto de Crédito: Level 3.

Cómo funciona internet

Para entender lo que está pasando entre Comcast y Netflix, primero hay que entender algunos conceptos.

Internet no está controlado por un solo proveedor de servicio, sino por una serie de redes interconectadas. La única parte controlada por los proveedores de banda ancha como Comcast o Verizon es lo que se conoce como la “última milla” - o sea, la conexión a tu hogar o trabajo. Cuando se habla de neutralidad en la red, se habla de esta parte: la red de acceso.

Por otra parte, la información en sí es también compartida. Digamos que la información se divide en paquetes de datos que atraviesan la red de manera separada y se unen en sus destinos. Algunos llegan antes que otros, lo que normalmente no importa demasiado si la comunicación es simplemente texto. Pero si se trata de audio o video, es importante que estos paquetes lleguen en orden y lo más próximos posible. Si no, se colgarán o aparecerán pixelizados.


Hace ya tiempo que las compañías de suministro de contenido se dieron cuenta de que la calidad es mejor si se limita la distancia y número de “saltos en la red” entre el servidor y el usuario final. Por ello empezaron a trabajar con compañías especializadas en crear servidores para almacenar la información más cerca de los lugares donde los clientes fueran a acceder a esta. Empresas como Akamai y Limelight fueron pioneras en lo que ahora se conoce como red de entrega de contenidos (CDN, por sus siglas en inglés).

Pero para suministrar esta información a los usuarios finales, estas compañías siguen necesitando acceso a las redes de tránsito que llevan los paquetes a su destino. En cierto modo, es como almacenes (CDN) que necesitan carreteras (banda ancha) para llevar sus mercancías (contenido) al cliente (usuario final). Y para ello tienen que pagar a los propietarios de estas redes, es decir, Comcast, Verizon y AT&T. Con los años, el negocio CDN se ha vuelto mucho más competitivo porque el coste del tránsito ha bajado considerablemente.

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Las oficinas de Netfflix en Los Gatos, California.Foto de Crédito: Netflix

Netflix contra Comcast

Mientras tanto, Netflix ha construido su propia red de entrega de contenidos. De este modo, no necesita a nadie más para suministrar su video. Por ello, y para poder ofrecer la mejor calidad posible, Netflix ha intentado cerrar acuerdos que le conecten directamente con proveedores de banda ancha. Pero, como sabe todo el mundo que haya visto video en streaming, la cantidad de banda ancha necesaria es grande, y provoca que el tráfico se desequilibre.

Por su parte, Netflix dice que la mejora de la calidad del video es una ventaja tan grande para los clientes de los proveedores de banda ancha que los proveedores no deberían cobrar por este desequilibrio. Después de todo, sus propios clientes se está beneficiando con esta conexión directa. Algunos proveedores han aceptado estas condiciones, pero los grandes como Comcast o Verizon no lo han hecho, y exigen a Netflix que pague por esta interconexión.

Y ahí es donde está el problema. Netflix, que probablemente está esperando conseguir mejores condiciones por parte de Comcast, ha sugerido que este conflicto está relacionado con la neutralidad en la red.

Lo que ha dicho al respecto el presidente de la FCC, Tom Wheeler, es que la normativa original de neutralidad en la red aprobada en 2010 no estaban pensadas para responder a estos acuerdos de interconexión. Comcast no controla tu tráfico de principio a fin. El contenido viaja por distintas redes hasta llegar a tu pantalla. Los proveedores de banda ancha sólo controlan el tráfico una vez llega a sus redes, y es esta parte de la red la que debe estar protegida por la neutralidad en la red.

Sí, pueden añadir más puertos de entrada a sus redes, pero eso supone un coste. Comcast cree que Netflix debería pagarlo.

¿Qué está pasando con el tráfico de Netflix?

Aunque Wheeler no vea este conflicto como un problema de neutralidad en la red, no quiere decir que la FCC no pueda estudiar si los grandes proveedores de banda ancha están abusando de su poder.

Netflix ha hechos públicos datos que muestran que su servicio de streaming de video ha estado funcionando mal en ciertas redes de banda ancha, incluida la de Comcast, durante unos meses. Y resulta que las redes en las que ha funcionado mal son las mismas con las que ha tenido dificultades negociando acuerdos de interconexión. Como resultado, muchos han llegado a la conclusión de que Comcast tiene que estar ralentizando el tráfico de Netflix a propósito hasta que acepte pagar por el servicio. Los que han sometido sus conexiones de Comcast a pruebas de velocidad han confirmado que parece haber suficiente capacidad y, aun así, los videos se cuelgan o se ven mal.

Pero hay algo más.

Netflix está transmitiendo una gran parte de su tráfico a través de su propia red de entrega de contenidos a Comcast en vez de distribuir el tráfico a través de las otras cuatro decenas de compañías con las que Comcast tiene acuerdos de interconexión. En otras palabras y en sentido figurado, Comcast no puede soportar esta cantidad de información en una sola entrada.

Netflix podría pagar por una entrada mayor, o distribuir su tráfico de manera más equilibrada a través de las entradas pequeñas que ya están disponibles, es decir, las otras redes de entrega de contenidos que están trayendo tráfico a Comcast. Cualquier opción le costaría a Netflix mas dinero, bien al pagar a Comcast por más capacidad o a las redes de entrega de contenidos para transportar su contenido. Nada de esto es nuevo. La compañía siempre ha tenido que pagar por el tránsito y entrega de su contenido.

En todo caso, estas negociaciones ocurren, y han estado ocurriendo desde hace años. Y el público no tiene manera de saber lo que se está discutiendo.

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