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Cuidado, Oculus: las gafas de realidad virtual Vive de HTC son fantásticas

Caminé por todo el cuarto y pinté con luces. Mi primera probadita del HTC y el equipo de realidad virtual Valve que está por salir fue increíble. Aquí te cuento cómo fue.

Videojuegos
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BARCELONA -- Ya conocía la rutina: no se permiten las cámaras. Adonde me dirigía, al cuarto de demostración de las gafas Vive de HTC, nuestros camarógrafos no podían entrar. Muchas compañías en la industria de la realidad virtual y la realidad aumentada tienen ese tipo de reglas. Lo que esto significa es que entré solo y probé el demo de 30 minutos de HTC y Valve solo... o más bien, con una sola persona ayudándome con el equipo.

HTC y Valve anunciaron las gafas Vive de HTC, una plataforma y equipo de realidad virtual para PCs, hace unos días, en el Congreso Mundial de Dispositivos Móviles en Barcelona. Son otras gafas de realidad virtual en un mar de ellas. ¿Cómo podría competir? ¿Cómo se compara con otros sistemas de realidad virtual como el Oculus Rift, el Project Morpheus de Sony, o cualquier otra iniciativa parecida? Al principio, no tenía idea.

¿Quieres saber cómo se sienten las gafas Vive de HTC? Es una experiencia increíble, una demostración fuera de este mundo, una experiencia mejor incluso que la que tuve con el Oculus Rift Crescent Bay hace dos meses. También es una prueba de lo fantástico que es su concepto: pude caminar por todo el cuarto, justo como se anunciaba. Y los controles de realidad virtual de las Vive son de lo mejor que he visto.

La preparación

La habitación en donde las Vive se están enseñando estaba casi vacía: paredes blancas, como un portal de juegos. Uno o dos muebles en donde se encuentran las gafas y los controles. Las gafas Vive de HTC son claramente un prototipo: los pequeños sensores de luces del casco rastrean el movimiento de tu cabeza mientras caminas.

El prototipo de lo que será la edición para desarrolladores. Fíjate en los sensores. Sarah Tew/CNET

Funcionan con cajas de rayos láser -- sí, rayos láser -- que están montadas en las esquinas del techo como si fueran bocinas. Dan O'Brien, de HTC, dice que éstas emitirán luces infrarrojas en la versión para el consumidor que saldrá este año, porque, seamos honestos, la mayoría de la gente no quiere un equipo que emita los mentados rayos láser en casa. Pero por ahora, todo funciona tal como se había anunciado.

Veo las cajas de rayos láser. Y enfrente de mí, veo el control especializado de las Vive de HTC.

El diseño del control es inicial, pero tiene mandos como los del PlayStation Move, con botones de un lado y un disco capacitivo del otro, como el diseño de los controles de las consolas Valve Steam Machines. Es como si hubieran partido el control a la mitad y creado dos mandos con sensores de movimiento. En las puntas, los controles tienen pequeños corchetes llenos de sensores. No pude tomarles fotos o enseñarle los controles a nadie, pero imagínense los controles del Move de Sony, del Wii de Nintendo y del nuevo Steam de Valve combinados.

Me dan las gafas, que se parecen a las gafas de Oculus, con lentes casi del mismo tamaño que los del prototipo Oculus Rift Crescent Bay. Ve las fotos para darte una idea. Las bandas de plástico se acomodan a mi cabeza, incluso arriba de mis lentes --algo apretadas, pero funcionan--. Me ponen unos audífonos. Estoy en completa oscuridad.

Veo una réplica de la tienda de Steam VR, con baldosas a mi alrededor: veo los íconos de Surgeon Simulator, un juego de pescar. Y veo los bordes de los controles de realidad virtual: como fantasmas, flotan en el espacio virtual. Estiro el brazo y sé de dónde agarrarlos, y ahora puedo ver lo que hay enfrente de mí. Aprieto los botones, y veo cómo mis dedos tocan los controles en forma de disco: brillan y aparecen íconos giratorios. Estos controles se vuelven, de alguna manera, todo lo que querrías de la realidad virtual: y se sienten mucho mejor que todos los controles de realidad virtual que he visto antes, incluyendo los del Project Morpheus de Sony.

Y ahora empieza la diversión.

Sarah Tew/CNET

Lo que vi

Hubo dos demostraciones durante mis 30 minutos ahí. La primera fue The Blu, de WeMo. Me encontraba de pronto en la cubierta de un barco hundiéndose, en el fondo del mar. Ondas de luz se filtraban entre los bancos de peces. Una mantarraya causaba una sombra sobre el botavara crujiente del barco. Caminé sobre la cubierta: como con el Oculus Rift, podía caminar alrededor, agacharme, mirar hacia arriba, cambiar de posición. Pero podía hacer más: hasta ese momento, me preguntaba cuando la simulación iba a chocar con la pared.

Y entonces vi la pared: una cuadrícula brillante apareció con suavidad, indicando que me había topado con los límites del espacio físico. La pared-cuadrícula se hizo más brillante y se extendió hasta parte de la cubierta del barco. Estiré el brazo y toqué la pared real, justo en donde debía estar.

Y entonces, una ballena gigante nadó a mi lado, porque esto es lo que pasa en la realidad virtual.

La siguiente demostración fue quizás la más impresionante técnicamente: Tiltbrush. Un control se convirtió en una paleta mágica, y la otra en un pincel. Podía meter el control y elegir mis pinceles y pintar en tercera dimensión por todo el cuarto. Escribí mi nombre en 3D con la pintura, dibujé espirales de luz, dibujé nieve y flamas de fuego y creé ridículos diseños a mi alrededor. Podía caminar por mis obras de arte y trabajar en las piezas desde ángulos diferentes. Y la precisión de los controles me permitió hacer cosas en el espacio virtual: nunca he usado el RoomAlive de Microsoft, pero las capacidades de interactuar realmente se manifiestan en el Vive de HTC.

Finalmente, terminé en el ya conocido aséptico cuarto blanco. Una voz robótica me habló, y sí, estaba en Aperture Science, donde fui llevado a un programa educativo para reparar robots que, como era de esperarse, no funcionó tan bien. Se veía increíble: la escritura y el ritmo eran perfectos. Se sentía como un juego de Disney. No podía dejar de sonreír. ¿El Portal 3, quizás? Parece que sí.

Sarah Tew/CNET

Lo que significa: ¡Cuidado, Oculus!

Las Rift de Oculus no son un producto terminado, y seguro habrán más sorpresas. Pero Oculus se ha distanciado de enfatizar la importancia de los controles y mandos, y Valve y HTC han encontrado una solución. Y funciona.

Que la demostración haya sido así de buena, y que funcionara tan bien, me impresionó. Es el tipo de experiencias que te transforman. Estaba en ese espacio, haciendo cosas, más absorto de lo que nunca había estado. ¿Es práctico? ¿Funcionará en cualquier habitación? ¿Los controles funcionarán en casa? ¿Los juegos serán fantásticos? No tengo idea. Pero éste es un gran paso adelante, y Valve y HTC han comprobado que son grandes competidores. Ésta es la noticia más grande de HTC en el Congreso de Dispositivos Móviles 2015, y el mejor producto de HTC. En cuanto a Valve, es una entrada triunfal al mundo de la RV. Con una buena tienda de juegos y los fantásticos controles, es imposible predecir qué es lo que puede lograr el Vive de HTC.

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