¿Cómo es Jan Koum, el fundador y CEO de WhatsApp?

Con el anuncio de Facebook sobre la adquisición del servicio de mensajes, uno de los ejecutivos más reservados de Silicon Valley, se enfrenta a la fama.

Presidente ejecutivo Jan Koum 2013
Jan Koum, presidente ejecutivo de WhatsApp, en la conferencia AllThingsD en abril de 2013. Crédito: Maggie Reardon/CNET
  
El co-fundador y presidente ejecutivo de WhatsApp, Jan Koum, no es de los que les gusta presumir, pero por estos días tiene mucho de qué jactarse.

En apenas cinco años, Koum y su socio, Brian Acton, han creado una de las aplicaciones de mensajes instantáneos más grandes del mundo y Facebook acaba de aceptar comprarla por US$19,000 millones.

Como parte de la adquisición, Koum, de 38 años, se integrará a la junta directiva de Facebook y WhatsApp continuará operando de manera independiente, como lo ha hecho Instagram. Koum escribió en su blog el miércoles que WhatsApp continuará con su objetivo inicial que es “construir un producto cool que pueda ser utilizado globalmente por todos”.

Con respecto a ser un presidente ejecutivo en Silicon Valley, Koum prefiere la discreción y es un hombre de pocas palabras. Le gusta decir palabrotas, asegura que no confía en la publicidad y tiende a minimizar su éxito. Es más, ni siquiera su cuenta de Twitter lo identifica como presidente ejecutivo y en su descripción cita a Kanye West: “Estamos en una galaxia que no puede ser visitada por odiosos”. Koum tuitea esporádicamente y solamente sigue la cuenta de Jesus Christ Silicon Valley, un blog que se burla del mundo de la tecnología.


Su cuenta de Linkedln es todavía más dispersa, e incluye una buena dosis de auto-depreciación. Tiene como puesto “Sr. Tweet Manager” y dice “estoy construyendo algo cool %&# que usan millones de personas”. En su experiencia agrega que “hizo algo” para Yahoo. Koum también indica que por poco se graduó de la preparatoria en 1995 y que no terminó su carrera en la Universidad estatal de San Jose.

Koum inmigró a EE.UU de Ucrania cuando era adolescente. Después de estar en la Universidad estatal de San Jose por unos años, obtuvo un trabajo con Yahoo en donde se desempeñó dentro de los sistemas de seguridad por unos años y luego trabajó en ingeniería de infraestructuras. Formó parte de Yahoo durante 9 años y fue allí donde conoció a Acton. En 2007, ambos dejaron Yahoo y lanzaron WhatsApp.

Buscando crear un mundo más abierto y conectado, Koum y Acton crearon WhatsApp como una alternativa a los simples mensajes de texto. La idea era crear un servicio para poder contactar a tus familiares y amigos en cualquier parte del mundo y desde cualquier smartphone. A diferencia de otros servicios de mensajes, WhatsApp cuesta US$0.99 para iOS y es gratis para Android durante el primer año, pero después también hay que pagar US$0.99.

Los 450 millones de usuarios activos al mes, mandan millones de mensajes diariamente. Más del 70 por ciento la utilizan todos los días. WhatsApp está a la par o sobrepasa muchas de las principales redes sociales y servicios de mensajes en el mercado como Skype, Facebook Messenger y hasta Twitter.

A pesar de que Koum ha permanecido fuera de los encabezados, sí ha expresado su desagrado por la publicidad. Durante una entrevista en abril del año pasado, Koum dijo que continuarán enfocándose en el servicio de mensajes de texto como el núcleo principal de la compañía y no en hacer que WhatsApp se convierta en un despliegue de publicidad.

“Móvil y mensajes es todo lo que hacemos” dijo en la entrevista. “Está en nuestro corazón, en nuestra sangre y en nuestro ADN”.

Al parecer, el formar parte de Facebook no ha cambiado los objetivos de Koum. El miércoles compartió en su blog que esta fusión permitirá que WhatsApp continúe con su sencilla misión.

Escribió que “esto le dará a WhatsApp la flexibilidad de crecer y expandirse. Permitirá que, tanto Brian como yo y el resto del equipo, nos concentremos en construir un servicio de comunicación que sea rápido, asequible y lo más personal posible.  Todavía pueden contar con que no habrá anuncios interrumpiendo su comunicación. No habría ninguna alianza entre nuestra empresas si hubiéramos tenido que poner el peligro los principios fundamentales que definen nuestra empresa, nuestra visión y nuestro producto”.

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