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Deportes

Dos fanáticos colombianos en Rusia causan indignación y la Cancillería interviene

Los sujetos subieron videos en sus redes sociales que movieron a la opinión pública. En uno, vejan a seguidoras de Japón y en otro muestran cómo consumen licor de manera ilegal.

Uno se quedó sin trabajo y el otro tuvo que pedir disculpas públicas. Dos fanáticos colombianos llegaron a Rusia para disfrutar del Mundial, pero sus excesos después de la derrota de su selección ante Japón tuvieron consecuencias.

Según reportan varios medios, Luis Felipe Gómez, quien trabajaba en la división de transporte de carga de Avianca, fue despedido tras subir un video en el que abre unos binoculares, que esconden alcohol, y celebra con al menos cinco personas más.

"Avianca Holdings rechaza todo tipo de actuaciones que vayan en contra vía de nuestros principios y valores como compañía. Por consiguiente hemos tomado la decisión de terminar el contrato de trabajo al empleado de Avianca Cargo presente en el mundial cuyo comportamiento violó la ley y normatividad vigente en el marco del evento mundialista", dijo la empresa en un tuit. 

El sustento legal, según explicó un empleado al periódico El Tiempo, se basa en el hecho de haber violado la ley en otro país.

Guillermo Cárdenas es el otro ciudadano colombiano que, aprovechándose del desconocimiento del idioma español de unas fanáticas japonesas, las insultó. 

"Me dejé llevar por mis sentimientos, acababa de salir del partido", dijo el hombre de 40 años a la emisora colombiana W Radio. Aseguró que se dejó llevar por "la calentura del momento". 

Aclaró que no fue él quien subió el video, sino que lo compartió con unos amigos y ellos lo publicaron en sus redes.

Morales aseveró que sus actos no se justifican y añadió que quisiera que no trascendiera más lo sucedido. Argumentó que en Colombia hay problemas mayores "como para darle a este suceso tanta trascendencia". 

Pero es muy tarde, la Cancillería de Colombia tomó apuntes de lo sucedido y emitió varios comunicados en los que condena el comportamiento de sus connacionales. 

El futuro de los dos fanáticos depende de la interpretación que puedan hacer las autoridades de Rusia. Podrían recibir una sanción administrativa como multa, hasta la expulsión del país o incluso la apertura de una investigación.