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Televisión y cine

'Coco' de Pixar es una inyección de nostalgia que se diluirá con el tiempo

[Reseña sin 'spoilers'] La cinta de Pixar, nominada al Oscar a mejor película animada, habla mucho del recuerdo y el arraigo a la familia, además de mostrar a un México colorido y tradicional. Para los mexicanos en EE.UU. ofrece una buena dosis de nostalgia, aunque posiblemente olvides los detalles de esta película con el tiempo.

Coco, de Pixar, se estrenó en México hace unas semanas, y ya es la película más taquillera de la historia en ese país. Y ganó el Oscar a la mejor película animada.

Pero los mexicanos en Estados Unidos apenas la podrán ver el 22 de noviembre, y en ella reconocerán muchos aspectos de la cultura mexicana que extrañamos cuando dejamos el país: el arraigo de la familia, los colores de las flores en los altares dedicados a los muertos, la intensidad y el drama de la música ranchera, la creatividad de los alebrijes y la textura del pan de muertos y las calles empedradas.

Nota del editor: Esta reseña se publicó originalmente el 22 de noviembre de 2017 y se volvió a publicar el 5 de marzo de 2018, un día después de que Coco ganará el Oscar a Mejor película animada y a Mejor canción ("Remember Me").

Coco, pues, es una buena dosis de nostalgia para quienes amamos y extrañamos a México. Pero no es la mejor película de Pixar, ni la más original.

Coco se trata de Miguel, un niño de 12 años en un típico pueblo mexicano llamado Santa Cecilia, quien quiere ser músico. Pero Miguel es miembro de una familia de zapateros que odia la música debido a algo que les sucedió en el pasado. Eso lleva al chiquillo -- y su xoloitzcuintle llamado Dante -- a una aventura en la Tierra de los Muertos donde piensa que está buscando el alma de uno de los músicos más importantes de México, Ernesto de la Cruz, pero acaba encontrando algo mucho más importante: la esencia del amor de su familia.

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Miguel, el protagonista de Coco.

Pixar/Disney

Coco es una película sobre la fortaleza de los lazos familiares, la pasión por la música y la importancia de recordar nuestras raíces, enarboladas en los que vinieron antes que nosotros. Coco transcurre en la noche del Día de los Muertos, y es en los altares, las flores y las ofrendas donde los animadores de Pixar se lucen más: los moles se ven exquisitos, los panes tienen un textura perfecta y las flores de cempasúchil son de un naranja brillante. Esas flores se ven aún más espectaculares cuando sirven de base para los puentes que conectan al mundo de los vivos con el mundo de los muertos.

Ese mundo de los muertos, sin embargo, es una amalgama de niveles y estructuras que no siempre funciona. A pesar de ser complejo y colorido, la cantidad de capas y edificaciones se pierden una sobre otra y carece del encanto del pueblo de los vivos, con sus plazas arboladas y sus techos de tejas. Las calacas que pululan en estas tierras no logran emular el carisma de los personajes de José Guadalupe Posada, aunque los alebrijes que cobran vida en este lugar son luminosos y de los elementos más creativos de la cinta. Traté de que el mundo de los muertos de Coco me gustara más, pero tanto ruido visual y la forma y movimientos torpes de las calacas me distrajeron demasiado.

Pero, si bien el Mundo de los Muertos de Coco no me encantó, la animación del principio, que usa el famoso papel picado mexicano para contar la historia de la familia, es un ejemplo concreto de lo que este estudio puede lograr y que otros no. Pero por instantes sentí que la película es más una colección de buenos momentos que una gran cinta completa de principio a fin.

Dicho esto, Coco es una buena película para familias, sobre una familia muy universal. A pesar de estar inspirada en la tradición del Día de Muertos mexicana, es un historia sencilla que rebasa fronteras y que no deja de ser una película de una unidad de Disney.

Pero es justamente el hecho de ser una cinta de una unidad de Disney -- y no de la Pixar de antaño -- que Coco cumple con varias fórmulas, aunque no es terriblemente original. Desde Inside Out no salgo impresionado y con la boca abierta después de ver una cinta del estudio de animación, a pesar de que siempre entro con esa expectativa.

Esta es una película que a los mexicanos en el extranjero nos traerá recuerdos cálidos que nutrirán nuestra perpetua nostalgia, y de paso nos robará una o dos lágrimas. Pero, aunque quizá con el tiempo recordemos haberla visto, olvidaremos muchos de estos personajes y detalles porque, desgraciadamente, no son tan memorables.

Coco está dirigida por Lee Unkrich con las actuaciones de Anthony González (Miguel), Gael García Bernal (Héctor Rivera), Benjamin Bratt (Ernesto de la Cruz), Jaime Camil (papá), Reneé Victor (abuela) y Ana Ofelia Murguia (Coco). La cinta se estrena en Estados Unidos el 22 de noviembre.