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Cultura tecnológica

¿Está listo Estados Unidos para conocer un México diferente?

[Opinión] Pixar estrena 'Coco' el 22 de noviembre y todo indica que será una película muy diferente a 'The Three Caballeros' de Disney, de 1944. ¿Será que en 2017 los estadounidenses ya están listos a conocer un México más complejo y profundo?

Coco

Coco se estrena el 22 de noviembre en Estados Unidos y muestra un México mucho más complejo del que acostumbran representar los medios masivos estadounidenses.

Pixar

Vivo en Estados Unidos desde hace más de 18 años. Uno de mis deportes favoritos es conocer a un estadounidense, decirle de dónde soy, y que la persona dé por hecho que me gusta el calor.

Invariablemente, me dicen: "Debes estar acostumbrado a estas temperaturas". Paso seguido, les explico que la Ciudad de México está en un valle muy alto, y que realmente no pasamos tanto calor ahí. Aunque por supuesto que no hay nada más peligroso que generalizar, esto me ha pasado múltiples veces durante los años. 

Algo que tampoco ha cambiado con el tiempo es mi arraigo a mi país. Ha cambiado la intensidad de mi nostalgia, pero no la admiración eterna por la cultura, la gente y la comida de mi lugar de origen, y no necesariamente en ese orden.

Por eso, me entristece y me enoja la aparente falta de interés que hay en EE.UU. por México. Cuando llegué como estudiante de maestría en 1999, esperaba que mis compañeros me inundaran con preguntas sobre el país vecino. Eso nunca sucedió.

Por supuesto, hay importantes excepciones. Muchos estadounidenses, cuando están interesados en algo, lo hacen de forma intensa y profunda, casi obsesiva. Así que hay muchos amantes de México en el norte, y muchos expertos -- vale decirlo.

Cuando Donald Trump, el actual presidente, comenzó su campaña electoral acusando a México de enviar "violadores y criminales" a EE.UU., sentí una desolación profunda, que de inmediato relacioné a esa falta de interés -- y la ignorancia -- por México que existe de este lado del Río Bravo (o Río Grande, según de qué lado estés). A pesar de su insulsa aclaración de que "algunos mexicanos" son buenos, me confirmó ese desdén que prevalece hacia México.

Ese desdén -- y la idea de que México es un enorme desierto -- va de la mano a cómo los medios masivos han mostrado al país durante décadas. Disney, la gigante del entretenimiento y la creadora de estigmas más grande del planeta, nos hizo un favor relativo con The Three Caballeros (1944) que, aunque inofensiva, es un festival de clichés que no ayuda mucho a crear una imagen real de nuestra cultura (curiosamente, al igual que Coco, se estrenó antes en México que en EE.UU.). Tampoco ayudó, por supuesto, Speedy Gonzales ni las innumerables ocasiones en que un mexicano, a la sombra de un cactus, dormía la siesta en un lugar desolado para las pantallas grandes y pequeñas.

Desde la elección de Trump en noviembre de 2016 me he preguntado muchas veces cómo podría cambiar la opinión negativa sobre México y los mexicanos que tiene mucha gente aquí. Una forma, por supuesto, es apelar a esa maquinaria de medios para que haga un trabajo más honesto a la hora de mostrar la cultura mexicana.

Este mismo año, Cirque du Soleil hizo lo propio con su show Luzia. Carente de clichés, Luzia se atreve a mostrar un México desconocido pero sumamente familiar: un país lleno de color y misterio, pero que abarca mucho más que las arenas del desierto o las espinas de los cactus. Es un México con cenotes sagrados, industria del cine, pencas de pulque y la música de organilleros y merolicos. Un México más complejo e interesante, por lo menos a los ojos de las almas curiosas.

Y este 22 de noviembre, dos días antes del Día de Acción de Gracias en EE.UU., se estrena Coco, una película de la gigante de animación Pixar -- propiedad de Disney -- que promete cumplir su parte por educar y mostrar un aspecto diferente y más tradicional del vecino del sur.

"Su origen viene de un amor por México. Y una verdadera afinidad por su gente y su cultura", dijo Adrián Molina, uno de los guionistas de Coco, durante una sesión con periodistas en las oficinas de Pixar en Emeryville, California, en agosto de este año, en la que estuvo mi colega Patricia Puentes. "Queríamos compartir ese amor, creando esta carta de amor a México".

Lee Unkrich, el director de la película, dice que le sorprendió cuán diferente puede ser la celebración del Día de Muertos en diferentes partes de México, algo que aprendió de sus viajes de investigación y de conversaciones con expertos. "Era la profundidad y riqueza de las tradiciones de las que no sabía nada antes de hacer el filme".

"No me llamaría un experto, pero puedo decir que sé mucho más de lo que sabía cuando comencé esta aventura", dijo.

Unkrich dice que él y su equipo viajaron a varios lugares conocidos por celebrar el Día de Muertos de formas única en los estados de Oaxaca y Michoacán. El equipo le dedicó un tiempo especial, dice, a conocer a las familias locales, ya que la cinta está enfocada en una familia mexicana, para aprender cómo cada una celebraba la festividad. "Estos viajes realmente le dieron forma a la historia que acabamos creando".

Coco no es la primera película animada que presenta un México más variado, profundo y autóctono. The Book of Life de Jorge Gutiérrez hizo lo propio hace apenas tres años, y logró recaudar un total superior a US$50 millones en el mercado local, de un presupuesto casi idéntico, según Box Office Mojo. (Gutiérrez presentó recientemente una experiencia de realidad virtual con Google, también inspirada en la cultura mexicana).

"El amor, respeto y cuidado que obviamente se puso en Coco hace feliz a mi corazón. Tener a Lee Unkrich usando su y el considerable talento y presupuesto de Pixar para mostrar a México y su cultura es inconmensurable", me escribió Gutiérrez por correo electrónico. "Espero que Hollywood pueda ver que una película como ésta no sólo puede ser rentable sino también universalmente acogida y querida".

Coco, que se estrenó primero en México, ha recaudado ya casi US$28 millones globalmente. Aunque no le he visto -- aún -- las imágenes de la película, los comentarios de los creadores, los artistas involucrados y la temática me habla claramente de una nueva visión más honesta, educada y seria de la cultura mexicana en el entretenimiento de masas en EE.UU. Una visión que debe darle una idea más clara a esas personas que poco conocen de la cultura mexicana. (Caramba, cualquier película que muestre un perro xoloitzcuintle ya superó con creces la imagen de décadas pasadas).

Y con una exposición de Teotihuacán en el museo De Young en San Francisco, y la obra de realidad virtual "Carne y Arena" de Alejandro González Iñárritu en el museo LACMA de Los Ángeles (que ya ganó un Oscar técnico), parece que a pesar de un clima político hostil, la cultura mexicana está de moda en Estados Unidos.

Y, por esta ocasión, es una cultura que rebasa el desierto -- y los sombreros de frutas, las maracas y los zarapes -- en el que, por muchos años, los estadounidenses quisieron encerrarla.

Coco se estrena el 22 de noviembre en cines de Estados Unidos.

Nota del editor: Esta nota se actualizó a las 4 p.m. PST el 10 de noviembre con el comentario del director Jorge Gutiérrez. También, el 11 de noviembre a las 12:10 a.m. PST se corrigió el nombre de la raza del perro que sale en 'Coco'.

Reproduciendo: Mira esto: La tecnología que da vida a 'Luzia' de Cirque du Soleil
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