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Industria de la tecnología

Christina Díaz: Un lugar en el universo

[Latinos en tech 2016] La ingeniera en sistemas de la misión Mars 2020 de la NASA ha encontrado su lugar en el mundo y en su profesión, como mujer y como latina, guiada por su innata curiosidad.

Al regresar de la escuela en el carro de su mamá, Christina Díaz solía sacar la mano por la ventana. La posaba en línea paralela a la carretera y la dejaba ondear. La niña de unos 7 años observaba su mano bajar y subir, a medida que avanzaba el auto, impulsada por una fuerza invisible. Y se hizo una pregunta que tantas veces se había hecho entonces y se hará después: ¿por qué?

"En ese entonces no sabía que estaba explorando los fundamentos de la aerodinámica", recuerda Díaz. "Los humanos somos exploradores innatos. Está en nuestro corazón salir y hacer preguntas".

Casi 20 años después, Díaz sigue formulando preguntas, pero ahora como la ingeniera en sistemas de la misión Mars 2020 de la NASA encargada de construir dos instrumentos clave: el RIMFAX, un radar que penetrará la superficie marciana para analizar su subsuelo, y MEDA, una serie de sensores para detectar las condiciones atmosféricas del Planeta Rojo.

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Christina Díaz

Cortesía Caltech/NASA JPL


No obstante, el camino forjado por su curiosidad (esos constantes porqués y sus respectivas aventuras para encontrar la respuesta) y que la ha llevado a alcanzar su sueño de trabajar en la NASA, no fue empresa fácil. A pesar de contar con el apoyo de sus padres y de sus maestros en la primaria y secundaria, Díaz se topó con un obstáculo cuando cursó sus estudios superiores.

"En la universidad, empecé a sentirme diferente", dice Díaz, quien obtuvo su licenciatura y maestría en ingeniería aeroespacial en la California Polytechnic State University en San Luis Obispo, California. Aunque existe una significativa población inmigrante en la ciudad, la comunidad misma no era muy diversa. "Los latinos vivían en las márgenes de la ciudad y los blancos, en el centro", observa. "Y esta [dinámica] se reflejaba en la facultad de ingeniería [de la universidad]".

Díaz, de padres mexicanos y nacida y criada en Los Ángeles, California, dice que creció rodeada de mujeres latinas con un fuerte carácter, y fue por eso que llegó "muy orgullosa de mi cultura" a la universidad. Allí, sin embargo, al no encontrar a sus semejantes y al sentirse marginalizada por sus compañeros (quienes le pedían que llevara galletas por ser la única mujer del grupo), Díaz se sintió abatida por la ansiedad y la baja autoestima.

"Me afectó académicamente", recuerda. "En el punto más bajo y oscuro, perdí mi pasión por la ingeniería y la curiosidad".

Pero la volvió a encontrar al toparse con un grupo de latinos ingenieros en la universidad y con una mentora. Y, nuevamente, esa curiosidad que impulsó a una niña a hacerse preguntas, a aventurarse en el jardín en busca de insectos, a salirse a escondidas de su cuarto para ver el programa Nova y a Carl Sagan en Cosmos, volvió a encenderse.

Ahora, a los 26 años de edad, Díaz no sólo trabaja en una de las misiones clave de la NASA para explorar la posibilidad de enviar una misión tripulada al Planeta Rojo, sino que también dedica su tiempo libre a encender esa chispa de curiosidad entre los estudiantes hispanos en su trabajo como voluntaria en organizaciones como Society of Hispanic Professional Engineers; Society of Women Engineers y Adelante Youth Alliance. Y es que para Díaz el concepto de la diversidad va más allá del color de la piel y de las culturas -- es un tema clave para encontrar soluciones.

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"Los estudiantes de minorías poco representadas se enfrentan a obstáculos distintos", dice Díaz. "En la ingeniería y en la ciencia debes aprender a superar obstáculos porque estos campos en su esencia tratan de resolver problemas. Distintas experiencias contribuyen al éxito de una idea; pueden crear una solución distinta. La diversidad le brinda innovación, ganancias y éxitos a las compañías".

Nombrada como una de las 10 mexicanas que están cambiando el país y el mundo por Vanity Fair México, Díaz nutre su inquieta mente con cinco libros al mes -- esto, además de su trabajo en la NASA y su labor voluntaria. Entre los libros que adornan su estante están Red Rising (una trilogía sobre la exploración de Marte); Bossypants de Tina Fey; Yes, Please de Amy Poehler y Lean In de Sheryl Sandberg.

Y en su joven y lograda carrera, Díaz aspira en el futuro a convertirse en la ingeniera en jefe de una misión y explorar la intersección entre la ingeniería (cómo construir un sistema) y la ciencia (qué preguntas postular) que tanto la ha fascinado, que tanto impulsa su curiosidad y que tanto le motiva a allanar el camino para sus sucesores.

"Me fortalece mucho saber que puedo ayudar a alguien a mi manera y que usen mis hombros para llegar más lejos", dice, "y [ayudarlos] a encontrar su lugar en el universo, como decimos en en el Laboratorio de Propulsión a Chorro".