CNET también está disponible en español.

Ir a español

Don't show this again

Cultura tecnológica

La cuarta temporada de Black Mirror es aún más macabra

[Reseña sin spoilers] Los episodios independientes de la serie son más 'cyberpunk' que nunca, con innovaciones tecnológicas que llevan a la locura, la extinción y el martirio.

Desde que apareció, Black Mirror mantiene una visión bastante apocalíptica de la tecnología. En su cuarta temporada, que se estrena este 29 de diciembre en Netflix Estados Unidos, la serie de Charlie Brooker avanza, sin piedad, en esa dirección, pero con una narrativa aún más macabra, sin dejar de ser atractiva.

Ya entendimos, por las temporadas anteriores, que algunos avances de la tecnología pueden arruinarnos, transformar nuestra identidad en una vanidad absoluta o incluso cambiar las reglas sociales. Pero, ¿era necesario pintar un futuro tan distópico en el que las mismas innovaciones inventadas por el hombre nos hacen perder la cordura, la empatía y hasta la vida?  

Sí, era necesario. Sobre todo si la serie desea conservar su esencia crítica con el retrato despiadado de un futuro dominado por avances tecnológicos que apenas comenzamos a conocer en la vida real y que en la serie son llevados al extremo. Esta continuidad del enfoque trastocado es la que va amarrando los capítulos y les da la unidad que, de otro modo, sería imposible conseguir ya que cada entrega es concluyente.

llanto

La entrega 'Cocodrilo' muestra lo que es capaz de hacer esta mujer cuando alguien intenta leer sus recuerdos mediante un dispositivo. 

Netflix

En las temporadas anteriores, me encontré saltando capítulos, dependiendo del título, e incluso perdí el entusiasmo cuando un episodio era flojo. Sigo notando esa misma falta de consistencia —de hecho, no mantienen la misma duración ni los principios estéticos y hasta hay un capítulo entero en blanco y negro—, pero esta temporada es mucho más fuerte y no intenté abandonar Black Mirror, aunque algunas partes me gustaron más que otras.

No es una serie para hacer un maratón ya que, al igual que The HandMaid's Tale, su consumo excesivo puede provocar una tristeza o decepción profunda. De cualquier manera, se lleva bien poco a poco porque cada episodio es una historia en sí misma y que en algunos casos alcanza la dimensión de película.

Black Museum, por ejemplo, es una obra de arte que podría tranquilamente ser cinta de cine si no fuera parte de la colección de Black Mirror. Con referencias a la ganadora de un Emmy San Junipero, de la temporada pasada, relata historias en retrospectiva de tres inventos (que ahora son parte de un museo) que alteraron de forma grave la vida de las personas.

Si en San Junipero se abordaba con mucha delicadeza el universo de la realidad virtual y un "más allá" tecnológico en vez de religioso, en Black Museum se regresa al tema de la conciencia humana y la posibilidad de trasladar la existencia a un sitio por fuera del propio cuerpo. De la prisión propia, se viaja a prisiones ajenas, determinadas por la tecnocracia reinante, con resultados terroríficos.

Igual de perturbador es el episodio inicial, dirigido por Jodie Foster, ArkAngel, en el que una madre, tras la pérdida temporal de su hija, le coloca un implante para poder saber dónde está en todo momento y ver lo que ella ve mediante un dispositivo que se parece a una tableta. Metalhead también es una entrega que parece salida de filme de ciencia ficción.

citas

En este episodio, las personas no eligen su pareja, sino que un app lo determina por ellas. 

Netflix

A pesar de todo, hay fragmentos de un romanticismo incipiente. Hang The DJ me divirtió mucho, porque ilustra un mundo dominado por aplicaciones de citas, que se empeña en encontrar el candidato/a "perfecto", con la confianza en un algoritmo que no admite fallas.

Crocodile pone la piel de gallina; ilustra lo que es capaz de hacer una persona ante el riesgo de que otro lea sus recuerdos mediante un aparato. Callister, el que menos me gustó por su ritmo lento, aburrido y su desenlace predecible, retoma el tema de las identidades paralelas en un videojuego virtual, con referencias a Star Trek.

Black Mirror es más cyberpunk que nunca, así que, si te gusta el género, devorarás esta serie con muchas ganas. Ahora, si esperas finales felices o una mirada optimista, busca una alternativa porque la narrativa de suspenso, la paranoia sobre la tecnología, los desenlaces de pesadilla y el ambiente oscuro de esta temporada es nada más para adeptos al muy peculiar estilo de esta serie. 

black-mirror

En el episodio 'Callister' una de las protagonistas aparece en un universo paralelo. 

Netflix