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Televisión y cine

Big Little Lies 2: Más drama pero menos intriga

[Reseña] Meryl Streep se suma a Reese Witherspoon y Nicole Kidman en una historia que te enganchará de nuevo. Pero echarás de menos tratar de averiguar quién es el asesino (y la víctima) en esta nueva temporada.

Big Little Lies, season 2

Shailene Woodley (Jane), Zoë Kravitz (Bonnie), Reese Witherspoon (Madeline), Nicole Kidman (Celeste) y Laura Dern (Renata).

Jennifer Clasen/HBO

Devoré Big Little Lies en menos de una semana. El libro de Liane Moriarty es la lectura de playa perfecta y fue uno de mis dos fieles acompañantes durante mi última escapada a Hawái. Mi marido fue el otro.

Una amiga que sabe que soy adicta a las historias de misterio me había dado la novela. Pero, a pesar de que me fío de ella como lectora, al principio en realidad no me apetecía leer Big Little Lies. Ya había visto la adaptación de HBO con Reese Witherspoon y Nicole Kidman dirigida por Jean-Marc Vallée. Sabía quién era el asesino. Sabía quién era la víctima. Me gustó cada minuto de la serie, cada canción de su banda sonora, cada prenda de ropa que se pusieron Madeline (Witherspoon), Renata (Laura Dern), Bonnie (Zoë Kravitz) o Celeste (Kidman). ¿Qué me podía aportar el libro?

Y esa es precisamente la cuestión que la segunda temporada de Big Little Lies trata de responder.

Antes de que se anunciara que habría una temporada 2, la serie se había diseñado como una miniserie. La temporada 1 cubría prácticamente por completo el libro de Moriarty: el misterio alrededor una fiesta escolar para recaudar fondos que terminó con un cadáver.

La segunda temporada de Big Little Lies se estrena el domingo 9 de junio en HBO en Estados Unidos. La serie estará disponible simultáneamente en España y América Latina, también por HBO. La temporada 2 arranca con esa secuencia de títulos de crédito familiar, a ritmo del "Cold Little Heart" de Michael Kiwanuka y que te transporta de inmediato a la belleza salvaje de la costa californiana del Pacífico y las estrechas carreteras de Big Sur al atardecer.

La diferencia esta vez es que no hay asesinato por resolver. En lugar de eso, la nueva temporada lidia con las secuelas de la muerte de Perry (Alexander Skarsgård) y cómo cada una de estas cinco mujeres —Madeline, Celeste, Renata, Bonnie y Jane—lidian con las consecuencias de su acto. Además de ver cómo todo ello afecta sus vidas diarias.

Big Little Lies, season 2

Meryl Streep en la segunda temporada de 'Big Little Lies'.

Jennifer Clasen/HBO

La temporada empieza el primer día de clases y todo el mundo lo lleva de una forma diferente. Jane (Shailene Woodley) baila con su hijo Ziggy (Iain Armitage) a ritmo de "Bad Reputation", de Joan Jett. Madeline tiene un nuevo trabajo como agente inmobiliaria. Pero no puede evitar tener un ataque de ira al conducir a su hija Chloe (Darby Camp) a la escuela. Renata parece estar en la cima de su carrera. Bonnie se ha pasado el verano en Tahoe con su hija Skye (Chloe Coleman) y su marido Nathan (James Tupper), pero él le explica a Madeline que Bonnie está distante. Algo que, según el diccionario de Madeline, significa que no están follando. Y Celeste no lo está pasando del todo bien. No solo tiene pesadillas sobre su marido, su suegra (Meryl Streep) está pasando unos días en casa con ella y los gemelos (Cameron y Nicholas Crovetti). Streep se une a un reparto plagado de talento interpretando a Mary Louise, la muy apenada madre de Perry.

Una cosa está clara, Streep es capaz de interpretar a la suegra más terrorífica. Y, por si eso fuera poco, su Mary Louise siente un profundo desagrado por la gente bajita. "Me parece que no se puede confiar en la gente pequeña", le dice con desdén a Madeline después de darse cuenta de lo bajita que es la amiga de Celeste.

Una temporada de historias personales

Los siete episodios de la segunda temporada de Big Little Lies están dirigidos por Andrea Arnold (American Honey), con Vallée siendo productor ejecutivo esta temporada. La historia es de la autora Moriarty junto al creador de la serie, David E. Kelley (Ally McBeal) HBO puso a nuestra disposición tres episodios para escribir esta crítica.

Big Little Lies, season 2

Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern y Shailene Woodley.

Jennifer Clasen/HBO

La banda sonora de esta segunda temporada está aliñada con temas de Portishead, Cassandra Wilson y Sufjan Stevens. Pero las canciones parecen menos naturales y orgánicamente integradas en la historia que en su primera temporada, donde la música era uno de los ingredientes más definitorios. Pensé que podría deberse a un cambio en la supervisión musical, pero HBO apunta a Vallée como el encargado de la mayoría de selecciones musicales en ambas ocasiones.

Por suerte, la temporada 2 mantiene el mejor ingrediente de la serie: su retrato de la vida diaria visto a través de unos personajes muy idiosincrásicos.

Personajes como el de Madeline, horrorizada ante la idea de que su hija adolescente Abigail (Kathryn Newton) se vaya a trabajar a una startup que quiere ayudar a los vagabundos en lugar de ir a la universidad. "Creo que puedes donar dinero a alguna organización benéfica mientras vas a la universidad", le dice Madeline, preocupada de que Abigail repita lo que ella considera sus propios errores.

Renata también tiene algunos momentos estelares esta temporada: posa para la sesión fotográfica de una revista femenina, luce como solo ella podría hacerlo una riñonera Gucci y se atreve a decir cosas como: "¡No voy a no ser rica!".

Luego está el momento en el que uno de los personajes tiene un ataque de ansiedad causado por una conversación sobre el cambio climático que acaba siendo muy controvertida, como el tema de la salud de nuestro planeta tiende a ser.

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Todos ellos son momentos Big Little Lies por excelencia. Ante la falta de un misterio central, son estas pequeñas situaciones cotidianas las que nos mantienen atrapados a la intriga que surge por ver si estas mujeres podrán mantener su historia y su farsa sin que se desmoronen.

No creo que mire el resto de la segunda temporada de Big Little Lies con la misma compulsión con la que ingerí la primera o el libro. Pero a pesar de que no esté obsesionada con la necesidad de descubrir quién son la víctima y asesino esta vez, sigo completamente seducida por las vidas de estas mujeres complejas que tratan de criar a sus hijos, cumplir sus pasiones, amar y ser amadas y (a ser posible) incluso ser felices.

Esto ya no es una serie de tramas detectivescas, pero eso no significa que haya terminado con esta historia.

Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente el 31 de mayo a las 12 a.m. PT y fue actualizado el 1 de junio para aclarar información sobre la selección musical de la serie.