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Ciencia

El asteroide Bennu podría contener ingredientes de la vida

La nave Osiris-Rex de la NASA y su contraparte japonés Hayabusa2 revelan hallazgos interesantes.

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Una imagen en mosaico da una vista completa del asteroide Bennu.

NASA/Goddard/Universidad de Arizona

La nave Osiris-Rex de la NASA ha estado rondando y examinando el asteroide Bennu, que resguarda gran potencial de peligro, durante varias semanas. Y su más reciente colección de datos muestra un diminuto mundo que no era lo que esperaban los científicos. 

Los análisis de la superficie muestran que Bennu tiene una edad de entre 100 millones y 1,000 millones de años, lo que hace del cuerpo celeste más antiguo de lo que se creía. Se pudo haber formado de los restos de una antigua colisión cósmica que involucró a un objeto más grande en el principal cinturón de asteroides hace eones atrás.

Pero el mayor hallazgo, aunque el más confuso también, son los primeros vistazos de cerca de Bennu que revelan que es un caos. Basados en observaciones anteriores realizadas por telescopios, los científicos esperaban que el asteroide tuviera partes amplias y llanas ideales para proveer una muestra que se pueda traer de vuelta a la Tierra. En su lugar, su superficie parece estar compuesta por toda clase de rocas grandes, incluyendo una del tamaño de un supermercado (58 metros en diámetro). 

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Tres imágenes enviadas por Osiris-Rex de Bennu.

NASA/Goddard/Universidad de Arizona

"Bennu no contiene las extensas áreas de regolitos en base a la cual se diseñó esta misión", dijo el equipo de Osiris-Rex en un texto publicado en la revista Nature en martes. 

Las medidas hechas por las cámaras de Osiris-Rex confirman cálculos previos de que Bennu es uno de los objetos más oscuros que se encuentran en el Sistema Solar, que conforma otro factor que dificulta explorar el asteroide. Aunado a esto, hay más partículas flotantes alrededor del asteroide de lo que se esperaba. 

Las partículas parecen ser expulsadas de la superficie del asteroide mismo, algo que sorprendió a los científicos. 

"El descubrimiento de estas columnas [de partículas] es una de las más grandes sorpresas que me he llevado en mi carrera científica", dijo Dante Lauretta, el investigador principal de Osiris-Rex, en un comunicado

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Una vista de Bennu y las columnas de partículas. 

NASA/Goddard/Universidad de Arizona/Lockheed Martin

Durante una llamada con los medios de comunicación el 19 de marzo, el director de proyecto de Osiris-Rex Rich Burns, dijo que el análisis realizado después de que se avistaron las partículas por primera vez ayudó a determinar que no presentan una amenaza inmediata a la nave.

El equipo seguirá adelante con la misión y seleccionará dos sitios para recoger muestras que están relativamente libres de peligro para la nave.

"La tarea se avista más desafiante de lo que anticipábamos", dijo el equipo en el texto. "No importa el lugar final que seleccionemos, los requisitos de navegación y precisión de control tienen que ser ajustados".

¿Los ingredientes para la vida?

En general, la imagen que surge de Bennu es de una asteroide grande y oscuro plagado de rocas de todos los tamaños, de cráteres y de una capa de polvo y pequeñas partículas. 

Pero el analizar lo que subyace dentro de este diminuto mundo revela la presencia de algunas cosas emocionantes que los científicos esperaban encontrar. 

Otro estudio nuevo examina la composición mineral de Benny y encuentra un número de elementos que conforman los pilares de la vida, incluyendo moléculas de agua y sus componentes. Una popular teoría sostiene que el agua y otras moléculas que hacen de la Tierra un lugar habitable podrían haber llegado a la superficie de nuestro planeta a través de impactos de asteroides y cometas. 

"Las observaciones espectroscópicas de Osiris-Rex demuestran que la muestra prístina de Bennu que llegará a la Tierra tiene el potencial de informar nuestro entendimiento sobre el agua en el Sistema Solar joven y los orígenes de la Tierra", dijo Victoria Hamilton y otros coautores del equipo científico de Osiris-Rex en un texto publicado el martes en Nature Astronomy.

En lugar de ser un gran pedazo de roca sólida monolítica, el interior de Bennu parece estar compuesto de una pila de escombros que se aglomeraron para formar un objeto más grande.

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Un estudio distinto examina la forma de Bennu, que se describe como un trompo. El asteroide tiene una sexta parte del volumen del asteroide Ryugu, que actualmente explora la misión japonesa Hayabusa2.

Tanto Benny como Ryugu son asteroides que se encuentran entre el Sol y la órbita del Marte. Ambos asteroides tienen órbitas elípticas que cruzan las rutas orbitales de la Tierra y Marte. 

En otra serie de textos publicados el 19 de marzo en la revista Science, el equipo de Haybusa2 confirma que Ryugu también tiene la forma de un trompo formado de escombros cósmicos similares a los de Bennu.

"Gracias a las misiones paralelas de Hayabusa2 y Osiris-Rex, podemos finalmente encarar la pregunta sobre el origen de estos dos asteroides", dijo en un comunicado el profesor Seiji Sugita, de la Universidad de Tokio, y coautor de uno de los textos. 

Las diferencias más notorias entre estos dos asteroides es que Ryugu es mucho más seco. Aunque esto pueda parecer una hallazgo desilusionante a primera vista, Sugita dice que los descubrimientos hechos en Ryugu y Bennu podrían tener implicaciones de encontrar vida más allá de la Tierra. 

"Hay una cantidad infinita de sistemas solares y la búsqueda por la vida más allá de nuestro sistema solar necesita dirección. Nuestros hallazgos pueden refinar los modelos que podrían ayudar a limitar la clase de sistemas solares donde apuntar nuestra búsqueda de vida".

Pero, por ahora, ambas misiones están enfocadas en traer muestras de vuelta a la Tierra. Hayabusa2 ya ha recolectado una muestra y tiene planes de recolectar otra, mientras que Osiris-Rex se prepara para recoger su propia muestra en 2020.