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OPINIÓN Cultura tecnológica

Gracias a un app y una báscula inteligente, perdí 5 kilos

[Usuaria promedio #6] Sé que crees que lo de adelgazar gracias a pulseras de actividad o apps milagrosos es una leyenda, pero a veces la adicción tecnológica tiene sus ventajas.

'Usuaria promedio' es una columna en primera persona sobre los hábitos de una adicta a la tecnología que quiere exponer sus problemas con la modernidad.


Ya he hablado en otras ocasiones en esta columna de mi marido, el ingeniero. Por su culpa, los gadgets continúan acumulándose en casa. Solían gustarme todas sus compras tecnológicas, hasta que hace seis o siete años nos llegó una báscula inteligente Withings Wi-Fi Body Scale a casa.

El cacharro prometía conectarse a Internet cada vez que te pesabas, clasificar tu peso en porcentajes de grasa y músculo, guardar hasta el final de los días esa información e incluso ilustrarlo todo en forma de gráfico. Y el cacharro cumplió con sus promesas. Podría compartir uno de esos gráficos para que entendieras mejor de lo que estoy hablando, pero no lo voy a hacer.

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Una báscula inteligente Withings.

Withings

Durante meses y meses ignoré al dichoso dispositivo. No quería ni verlo. Un aparato lo suficientemente poderoso como para comunicarse con un app en el mismo instante que me pesaba y delatarle una información tan personal y delicada... Y eso que entonces todavía no había visto Snowden y no me había entrado la paranoia por si un grupo de hackers chinos se hacían con mi cuenta de Withings y (por algún motivo inexplicable) decidían divulgar mi peso con el resto de la humanidad.

Debieron ser los kilos lo que me hizo cambiar de opinión. Poco a poco había ido aumentando de peso sin darme cuenta (es lo que tiene ignorar la báscula) y no me veía igual delante del espejo. Así que decidí resolver el asunto. Bajé el app Lose It!, me diseñé un plan dietético para adelgazar 5 kilos (10 libras) a un ritmo de media libra por semana (muy relajado) y empecé a medir todo lo que comía para no ingerir más calorías de las que Lose It! me permitía. También empecé a pesarme a diario.

Y funcionó. En algo más de cuatro meses me deshice del peso deseado. De esto hace ya cuatro años y mantener el peso a raya no siempre ha sido sencillo. Por lo general sigo pesándome habitualmente para detectar tendencias al alza. Los gráficos de Withings ayudan a ver esos cambios. Por ejemplo, se pueden ver las invariables subidas de peso cada vez que vuelvo de visita de Barcelona y los casi tres kilos que perdí de golpe en mi viaje de seis días a la India hace dos años.

Sigo usando Lose It! intermitentemente para asegurarme de que una comida sea lo suficientemente nutritiva o durante periodos en los que tengo la sensación de que no me vendría mal más disciplina. Tengo un par de pulseras de actividad (aquí estoy éticamente obligada a decirte que mi marido, el ingeniero, trabaja en Fitbit) que me mantienen activa, procuro caminar al menos 10,000 pasos al día aunque no siempre es posible. Y tengo mis pulseras enlazadas con Lose It!. Me gustan sobre todo aquellos días en los que si salgo a correr o dar un paseo largo Lose It! "me deja" comer más.

Que la tecnología está contribuyendo mucho a mantenerme en forma, vaya. Y sí, la báscula inteligente se ha convertido en uno de mis cacharros preferidos.

Si te ha gustado esta columna no dejes de leer sobre las vicisitudes de la autora con un termostato inteligente o su complicada relación con un cerrojo inteligente.

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