'Assassin's Creed' da el salto a la gran pantalla pero convence poco

[Reseña sin 'spoilers'] Michael Fassbender se pone en la piel de un guerrero asesino comprometido a preservar el libre albedrío de la humanidad y a quitarse mucho la camiseta.

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Michael Fassbender en Assassin's Creed.

Twentieth Century Fox

Antes de empezar debo confesar dos cosas: no he jugado nunca a los videojuegos de la franquicia Assassin's Creed en los que se basa esta película pero, a pesar de todo, me presenté voluntaria en redacción para ir a verla y escribir esta crítica por mi total adoración (completamente objetiva y profesional) por Michael Fassbender.

Y lo segundo es que he visto el pase avanzado de este título en Barcelona, donde lamentablemente se practica mucho lo del doblaje. Así que no descarto haberme perdido parte de la actuación de Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons o, lo que es peor, Michael K. Williams ( ¡Omar de The Wire!). Y es que Fassbender hablando en castellano (o con la voz de un doblador español) es un poquito menos Fassbender.

Teniendo en cuenta todo esto, estas son mis impresiones sobre una película que recupera la mitología de los juegos y en la que un grupo de templarios del presente está convencido de que la forma de conseguir la paz mundial es erradicando el libre albedrío. Sus enemigos: los assassins, están dispuestos a proteger la libertad humana a toda costa.

La película acierta

  • Haciéndonos reflexionar sobre lo que significa tener libre albedrío, o al menos la creencia de ello, con citas afiladas y difíciles de ignorar como: "Al pueblo ya no le interesan sus derechos civiles, le preocupa su nivel de vida".
  • A pesar de lo compleja que resulta la trama y lo rica que es esta mitología, incluso un no iniciado en el universo de Assassin's puede seguirla sin perderse y entendiendo en todo momento aquello que buscan o protegen sus protagonistas. Y es que Assassin's Creed recupera ese artefacto cinematográfico llamado MacGuffin, reencarnado en este caso en el fruto del Edén, un objeto que contiene el código genético del libre albedrío. Los assassins lo protegen y los templarios procurarán recuperarlo.
  • Para Aguilar, el assassin al que interpreta Fassbender con una peluca un tanto discutible, los saltos forman parte intrínseca de su personalidad (las metáforas sobre saltos abundan a lo largo de la película). Hay que destacar una secuencia de persecución en la que su personaje salta de azotea en azotea coreografiada con absoluta maestría.
  • La mezcla entre ciencia ficción con momentos reales de la historia española, además de la aparición estelar de algunas localizaciones también reales, como la Alhambra de Granada. Hay que reconocer que se trata de un lugar de lo más fotogénico y que la película casi nos llena de ganas de desempolvar un libro de historia del siglo XV.
  • Un reparto lleno de pesos pesados encabezado por Fassbender (que se deja contemplar sin camiseta en más de una secuencia), y completado por Irons, Cotillard, Brendan Gleeson o Charlotte Rampling. Además del siempre venerado Williams.

La película falla

  • No dándole demasiado que hacer a ninguno de los miembros de ese reparto. Ni siquiera a su protagonista. A ver, se nota que Fassbender estuvo ocupado en los meses anteriores al rodaje para ponerse bien en forma y lucir cuerpazo frente a la cámara. Pero ya.
  • Precisamente porque Assassin's Creed es tan fácil de seguir, tenemos la sensación de que Justin Kurzel, su director, mastica un poco demasiado las cosas. También que Assassin's Creed podría haber pasado con un poco menos de metraje sin ningún tipo de problema. Y es que abunda en momentos ricos en demasiada exposición donde los personajes explican lo que pasa en lugar de que el cineasta nos lo muestre.
  • La digitalización extrema y sin ningún tipo de reparos de prácticamente todos los fotogramas de la película la hacen parecer un videojuego a menudo. Aunque sospechamos que esto en realidad era algo que perseguía su equipo creativo.
  • La dirección de vestuario y el departamento de peluquería y maquillaje. Conseguir que Marion Cotillard no aparezca increíblemente radiante y hermosa es francamente complicado. Pero en Assassin's Creed lo logran.
  • La reflexión sobre si la violencia es o no una enfermedad viene en realidad muy cargadita de violencia gratuita.

Mi pase estaba lleno de fans de los videojuegos que no dudaron en aplaudir al caer los títulos de crédito. Y el final de Assassin's parece apuntar a que, si funciona en taquilla, habrá segunda parte. Así que si eres un fan de esta franquicia, ve a verla. Si simplemente eres fan de Fassbender sin camiseta también puedes ir. Aunque siempre puedes optar por quedarte en casa y volver a ver Shame.

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Ariane Labed y Michael Fassbender en Assassin's Creed.

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