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Cultura tecnológica

'Artemis' recupera lo mejor de 'The Martian' y lo lleva todo a la Luna

[Reseña sin 'spoilers'] Sin dar más rodeos: si te gustó 'The Martian', el primer libro de Andy Weir, te va a gustar 'Artemis', el más reciente.

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'Artemis' es la nueva novela de Andy Weir.

Crown

Jasmine 'Jazz' Bashara es una chica selenita (y un poco lunática) en apariencia común y corriente: Sueña con tener permiso algún día  para llevar turistas a la superficie del satélite de la Tierra, vive en un departamento del tamaño de un ataúd, bebe cerveza reconstituida, puede dar saltos de seis metros sin tocar el piso y le gusta decir palabrotas.

Ah, y también es una delincuente.

Jazz es la protagonista de "Artemis" la segunda novela de Andy Weir, el autor de "The Martian". Como en su primer libro, "Artemisa" (su nombre en español) trata de la supervivencia en otros lugares del Sistema Solar, en este caso, la Luna. Artemisa es una colonia en el satélite compuesta por cinco domos gigantescos donde viven los 2,000 pobladores y visitantes de la Luna, una fundidora de aluminio que también produce oxígeno y un sitio turístico, alrededor del lugar donde alunizó el Apollo 11.

Vivir en la Luna de Weir no es cosa fácil: se parece más al lejano Oeste que a las grandes ciudades llenas de tecnología de la ciencia ficción. La comida es una asquerosa papilla de algas y hay que bañarse cada vez con la misma agua reciclada. Artemisa fue creada por Kenia —sí, el país africano— y por ende responde a los horarios de esa nación. Las reglas son muy básicas: si haces algo malo, un grupo de locales te pone una paliza. Si haces algo muy malo, te mandan de regreso a tu país de origen o al país de la persona o entidad que hayas ofendido.

Jazz, quien es de origen saudita, va por la vida como repartidora, entregando objetos sin valor y también como contrabandista, con la ayuda de un keniano que le manda cosas en cada envío de la Tierra a la Luna. Su padre es un musulmán practicante con quien ha tenido un sinnúmero de desencuentros, muchos de ellos desatados por la moral líquida de nuestra protagonista, a quien no le dan miedo los hombres. Otra cualidad de Jazz es el uso constante de groserías, que recuerdan mucho al personaje principal de "The Martian", Mark Watney (si quieres leer nuestra reseña de la película del mismo nombre, haz clic aquí).

A pesar de las leves sugerencias sexuales y sensuales, Weir se concentra en las habilidades de la protagonista (no su belleza), de las cuales destaca una cerebro capaz de resolver problemas muy diversos, sobre todo del tipo que hay cuando vives en un territorio tan inhóspito e ingrato como la Luna.

Al igual que en "The Martian", Weir se luce cuando usa la ciencia para explicar, por ejemplo, el proceso de fundir aluminio en la superficie lunática ayuda a generar el oxígeno necesario —y más— para respirar en Artemisa. Asimismo, nos recuerda constantemente que la Luna tiene solo un sexto de la gravedad de la Tierra, lo que transforma la química de muchas cosas, así como el cuerpo de los habitantes de la ciudad, que cuando son deportados de vuelta al planeta sufren dolores indescriptibles. Es un temor con el que viven todos, sobre todo los criminales, como Jazz.

Si bien Weir, por un lado se regodea de nuevo con esas explicaciones y pasajes científicos, sus personajes, al igual que los de "The Martian", a veces parecen muy frívolos y un tanto insensibles —no solo en cuanto a lo que dicen, sino en cuanto a su falta de capacidad de sentir, literalmente. A las novelas de Weir no las mueve la profundidad ni los pensamientos de sus personajes, sino la acción constante desatada de un intenso afán por solucionar cosas, lo que las hace una lectura muy divertida, aunque no necesariamente una que alimenta el corazón o la mente.

La acción nos lleva a ver cómo Jazz usa su capacidad intelectual para meterse en un problema que, literalmente, llevará a todos los habitantes de Artemis a estar al borde de la muerte. En tanto, iremos conociendo el "sistema" (si se le puede llamar así) policiaco y de gobierno de la estación; detalles de su construcción y a varios de sus pobladores: desde millonarios escandinavos hasta mafiosos brasileños. (Aplaudo la intención de Weir de hacer que la Luna sea multicultural, aunque la descripción de estas personas es tan vaga que en el fondo no importa de dónde vienen).

A pesar de sus carencias —el autor no es muy ducho en el uso del vocabulario— "Artemisa" es una lectura entretenida. Y, sin dar más rodeos: si te gustó "The Martian", sin duda te va a gustar "Artemisa". Y si no leíste la novela anterior, pero disfrutas de la acción, la ciencia ficción y las descripciones científicas, también te pude gustar esta novela.

Los derechos del libro para convertirlo en película han sido adquiridos por 20th Century Fox y New Regency y será dirigida por Philip Lord y Christopher Miller, quienes dirigieron antes The Lego Movie, 21 Jump Street y Cloudy with a Chance of Meatballs. Lord y Miller estuvieron en las noticias recientemente al ser removidos del proyecto de Solo: A Star Wars Story por LucasFilm por "diferencias creativas". Esa película, que trata de la vida del joven Han Solo, fue terminada por el director Ron Howard.

"Artemisa" es editado por Crown en inglés y por Ediciones B en español. Para esta reseña leí la versión en inglés, de Crown.

Nota del editor: Este artículo fue actualizado el 7 de diciembre a las 9 a.m. hora del Pacífico con información sobre los derechos cinematográficos de "Artemis".