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Cultura tecnológica

Ant-Man: el héroe más pequeño del universo Marvel trae la acción en grande

[Reseña con algunos 'spoilers'] A veces es fácil olvidar que las películas de Marvel son un festival de efectos especiales que, como una buena hamburguesa o hot dog, no vienen a nutrir el alma. Ant-Man tiene mucho de eso, y un poquito más.

Paul Rudd es Ant-Man. Marvel

Sentado en una oscura sala de cine en la ciudad de San Francisco, no podía dejar de pensar en una cosa: ojalá Disney decida hacer una atracción en sus parques de diversiones inspirada en Ant-Man.

Porque los mejores momentos de esta nueva cinta del universo Marvel, dirigida por Peyton Reed y protagonizada por Paul Rudd, Michael Douglas, Evangeline Lilly y Michael Peña, son cuando el hombre hormiga es del tamaño de un insecto y explora el submundo miniatura al que sólo unos efectos especiales extraordinarios nos pueden dar acceso.

Por supuesto, la TV y el cine nos han brindado antes la experiencia de tomarnos la chiquitolina y explorar espacios y lugares que nos son imposibles de alcanzar en la realidad. Hay comedias como Honey I Shrunk the Kids (1989 ) y obras geniales como Fantastic Voyage (1966), donde exploramos el cuerpo humano a través de un submarino miniatura.

Ant-Man luce más mientras más pequeña se hace. Sin ninguna duda, los mejores momentos son cuando Scott Lang (Paul Rudd) se pone el traje del héroe, aprieta los botones en sus guantes y se encoje al tamaño de una hormiga. Las escenas en donde corre junto a enjambres de insectos, o cuando lucha contra el malvado Yellowjacket (Corey Stoll) en el set de un tren de juguete son, con mucho, el mayor motivo para ir a ver esta cinta.

El otro, sorprendentemente, es para ver a Rudd, que muchos dudaban podría hacer un superhéroe creíble. Nadie le dijo a este excelente actor de comedia de 46 años de edad que debía actuar como superhéroe. En escena tras escena, Rudd usa su conocido timing -- sereno, como un niño que ha hecho una travesura inocente -- para darle un tono y toque más terrenal a la fantasía en la que se basa el filme. Los mejores momentos histriónicos son entre Rudd y Peña, que hace el papel de un criminal de segunda con un gusto extraordinario por el vino y las artes.

A diferencia de Lilly (que me gusta más en The Hobbit, por ejemplo) y Douglas (que hace un cameo de sus papeles de empresario anteriores) quienes parecen sólo estar cobrando un cheque, Peña le pone el corazón a esta película y brilla en cada una de sus escenas, incluso cuando su personaje sólo está recordando lo que otros le dijeron (este recurso lo usan dos veces en la cinta, pero funciona de maravilla). En ocasiones y por las actuaciones, Ant-Man parece dos películas: una solemne y una cómica.

Douglas hace el papel del doctor Hank Pym, el creador de la partícula Pym que permite el milagro de la miniaturización del traje de hormiga. Su antiguo protegido Darren Cross (también Stoll) finalmente logra reproducir la misteriosa partícula que no sólo reduce el tamaño de una persona, sino que también le da una fuerza proporcional a la de un insecto. De ahí nace Yellowjacket, que es con quien Ant-Man combate en la fabulosa escena del tren.

Scott Lang (Rudd) frente al traje de Ant-Man. Marvel

Por su parte, Rudd es Scott Lang, otro ladrón de segunda que por haber ido a la cárcel ha perdido la custodia de su hija. Su ex mujer (Judy Greer) se ha empatado con un policía (Bobby Cannavale), lo cual le complica la vida a Lang, quien se a unido a una banda de perdedores que incluyen a Luis (Peña).

Por razones que se limitan a la empatía que Pym siente por Lang, el científico le pide que se ponga el traje de Ant-Man y le ayude a evitar que Cross use su nuevo invento para el mal. Por supuesto, las intenciones de Cross son maléficas, y Lang y su banda de criminales de segunda se unen a Pym y su hija (Evangeline Lilly) para derrotar al desquiciado empresario.

Pero, más allá de la trama, Ant-Man es una colección de varias cosas. Algunas funcionan (las escenas en miniatura, las actuaciones de Rudd y Peña) y otras no (el inicio lento y aburrido, las actuaciones de todos los demás). De todas formas, más allá de la obvia presencia de los Avengers (la batalla con Halcón se siente un poco forzada) y la promesa de la continuación de esta nueva franquicia, Ant-Man se coloca en el centro del universo Marvel en cuanto a la calidad del filme -- ni más arriba, ni más abajo. Y considerando la enorme cantidad de películas estrenadas y que están por venir de esta franquicia, ubicarse a media tabla no es algo tan malo.

Por lo menos, Disney ya tiene una película más de la cual inspirarse para una nueva atracción en sus parques de diversiones alrededor del mundo.