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Televisión y cine

Ad Astra: La Gravity de Brad Pitt

[Reseña] La nueva película de James Gray nos lleva al espacio exterior en una historia sobre el anhelo por volver a casa y el afán por la exploración interestelar.

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Brad Pitt en Ad Astra.

François Duhamel/Fox

Hacia las estrellas a través de las dificultades, así se traduce la locución latina que da título a esta película: "Per aspera ad astra".

James Gray (We Own the Night, The Immigrant) coescribió y dirige Ad Astra. Donald Sutherland (The Hunger Games), Ruth Negga (Loving), Live Tyler (The Lord of the Rings) y Tommy Lee Jones (The Fugitive) forman un reparto rico en papeles secundarios que apenas tienen una secuencia en la película. Y es que el nombre que realmente hay que destacar aquí es el de Brad Pitt.

En un año en el que el actor ya nos ha demostrado que está incluso más interesante en su cincuentena de lo que lo estuvo en la veintena o treintena, Pitt interpreta a Roy McBride y deja que la cámara de Gray simplemente se pose frente a su rostro durante gran parte de las dos horas de duración de Ad Astra.

La película me causó sensaciones encontradas. Por un lado, tuve problemas para seguir la mucha exposición narrativa de una premisa inicial compleja. Roy es un astronauta que trabaja en la construcción de una antena gigantesca para localizar vida alienígena. Un accidente provocado por una sobrecarga hará que le encarguen una misión un tanto extraña: tratar de ponerse en contacto con su padre, Clifford McBride (Jones) y, para ello, viajar a Marte. El progenitor de Roy se embarcó en una misión hacia Neptuno hace 30 años y lleva 16 años desaparecido, presuntamente muerto. Su desaparición y la investigación que llevaba a cabo Clifford podrían estar relacionadas con otras sobrecargas que están provocando catástrofes en la Tierra.

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Brad Pitt en el Marte de Ad Astra.

Fox

Ad Astra está ambientada en el futuro cercano, un tiempo de esperanza y de conflicto en el que la humanidad mira hacia las estrellas. Un futuro cercano en el que los teléfonos consisten en un simple trozo de vidrio transparente que permite ver imágenes. Los videos siguen consumiéndose preferentemente en formato vertical. Pero ya se puede volar de forma comercial a la Luna. Y un viaje de la Luna a Marte son apenas 19 días y 14 horas de duración.

Es en ese retrato casi costumbrista de lo que podría ser la sociedad del futuro cercano en el que Ad Astra brilla especialmente. Como cuando Roy usa su dedo pulgar para pagar los US$125 que le piden por una manta en su vuelo hacia la Luna. Y sí, los aeropuertos lunares son casi tan vulgares como los terrestres. Con la diferencia, eso sí, que más allá de ellos y los confines de seguridad de ciertos límites geográficos, la Luna se ha convertido en una zona de conflicto para explotar sus muchos recursos naturales.

Ad Astra también es interesante en las pequeñas pistas que da sobre cómo habríamos llegado los humanos a esta situación. Como cuando Roy nos hace saber que sí ha estado en un conflicto bélico con anterioridad, los tres años que pasó en el círculo polar ártico.

La dirección de Gray es calculada. Nada es gratuito en la forma en la que el cineasta encuadra a sus personajes o la acción de esta película. En una cinta sosegada sobre el anhelo de un hombre, Roy, por tratar de reencontrarse con un padre que siempre le dio miedo y al que nunca acabó de conocer, Gray se permite también la inclusión de ingredientes de acción y suspense. Como la secuencia en la que el personaje de Pitt cae al vacío desde la antena donde trabajaba y tiene que desplegar como puede su paracaídas. Una escena casi a la altura de complejidad técnica de la icónica secuencia de paracaídas de Mission: Impossible - Fallout.

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Brad Pitt en 'Ad Astra'.

Fox

Ad Astra también se recrea en la fotografía de una superficie lunar tan blanca que deslumbra y una persecución por ella a bordo de rovers lunares que casi parece sacada de Mad Max: Fury Road.

Pero no te equivoques. Esto no es una película de acción. Es una historia que reflexiona sobre muchas cosas en realidad: cómo los humanos tratamos de encajar y ser queridos por nuestra familia, aunque no siempre sea posible; la ambición de superarse; el anhelo por regresar a casa; y la lucha por la supervivencia, de la especie y simplemente propia. Además de la idea de pertenecer al colectivo de la humanidad, de ser uno más de esta especie. "Estoy solo, algo que siempre pensé que era lo que prefería pero debo confesar que está empezando a afectarme", dice la voz en off de Roy en un momento especialmente arduo de la película para su personaje.

Más allá de sus temas y de su retrato de un futuro cercano no necesariamente mejor, Ad Astra es una película sobre el espacio. Y como tal rinde homenaje a muchos otros clásicos del género. No faltan los primerísimos primeros planos de Pitt con el casco puesto o el encuadre de la nave espacial de pasadizo cuadrado por el que flotan los astronautas. 

Pero si hay una película espacial con la que me pareció que Ad Astra guarda más similitudes es Gravity. La cámara aquí se deja querer tanto por el carisma y talento interpretativo de Pitt como la de Gravity se dejó querer por Sandra Bullock. Hacen falta actores de estas características para aguantar un título tan absolutamente centrado en una sola persona y su intenso viaje interior. A pesar incluso que ese viaje acabe llevando al espacio.

Ad Astra se estrena en Estados Unidos, España y México el 20 de septiembre.

Reproduciendo: Mira esto: Viaje a Marte: ¿Quién nos llevará primero al Planeta...
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