'A Monster Calls' un cuento para niños y adultos

[Reseña sin 'spoilers'] El filme del español J.A. Bayona mezcla fantasía y realidad para mostrar de un modo poético cómo lidiar con una enfermedad devastadora.

Jose Haro

"Esta historia empieza como muchas otras: con un chico demasiado mayor para ser un niño y demasiado joven para ser un hombre. Y con una pesadilla", dice la voz de Liam Neeson al arrancar A Monster Calls.

La película está basada en la novela homónima de Patrick Ness, que también ha escrito el guión, dirigida por el barcelonés J.A. Bayona (The Impossible), y explica la historia de Conor (Lewis MacDougall): el chico. Su pesadilla recurrente lo despierta cada noche exactamente siete minutos después de medianoche. En ella el suelo se desmorona bajo sus pies y la mano de alguien a quien intenta agarrar y salvar del precipicio se le empieza a escapar.

Enseguida nos damos cuenta de que Conor no es un chico normal. Cada mañana tiene que prepararse él mismo el desayuno, hacerse la cama, poner la ropa en la secadora y hacer todo tipo de tareas para las que puede parecer demasiado joven. Entonces escuchamos la tos de una mujer. Y la cámara nos deja ver que la madre (Felicity Jones) del chico está enferma.

A Monster Calls es una fábula que se mueve entre la realidad y la fantasía. En el mundo real Conor tiene que lidiar con la enfermedad de su madre, con una abuela (Sigourney Weaver, con un acento británico a ratos dudoso) que no necesariamente le cae bien, con un padre (Toby Kebbell) que vive en otro continente y con un grupo de compañeros de colegio que lo martirizan y le pegan.

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La carátula de A Monster Calls.

En el mundo de la fantasía un monstruo -- proveniente del tejo que puede ver el chico desde su ventana -- viene a verlo cada noche. El árbol le dice que le explicará tres historias y que, después de ello, Conor será quien tendrá que explicar su propia historia. Oh, y al monstruo arbolado le presta su voz imponente Neeson.

A Monster Calls no es lo que parece. La sinopsis o el tráiler podrían dar a entender que se trata de una aventura que Conor emprende con la ayuda del monstruo para conseguir que todo se solucione. Pero en realidad se trata de una historia que usa esos elementos de irrealidad para mostrarnos cómo aprende a lidiar con el dolor el pequeño. Y cómo podemos hacerlo también los espectadores.

La película está dirigida con maestría poética por Bayona. Planificada inmaculadamente. Ninguna imagen en ella es gratuita y todo ha sido retratado desde un ángulo exacto, preciso y hermoso por el director. Algunas de las historias que el monstruo narra están hechas en forma de animaciones, de estética impecable y que casi sobresalen de la pantalla. Hasta los títulos de crédito iniciales de A Monster Calls son una lección en composición de la imagen.

Esa imagen cuidada se ve también en una dirección de arte y un vestuario que le dan un tono retro y atemporal a la película. El único indicio que tenemos de que A Monster Calls esté ambientada en la actualidad es una referencia que hace la abuela sobre el teléfono y computadora de Conor. Objetos que no llegamos a ver, que desentonarían casi en los espacios recreados por el equipo de Bayona.

Ness, el guionista, se ha demostrado experto en el arte de transformar una obra literaria en una pieza para la gran pantalla. Algo de lo que no son capaces todos los escritores. La película está perfectamente estructurada y hace que su héroe protagonista pase por todas las etapas de un buen viaje iniciático. Incluye además una multitud de líneas de diálogo que parecen querer contener una lección vital en sí mismas. Cosas como: "Los humanos son bestias complicadas", "No siempre hay un tipo malo. Tampoco hay siempre un tipo bueno. La mayoría de la gente está entre ambas cosas", "Las historias son criaturas salvajes. Cuando las liberas nadie sabe el caos que sembrarán" o una conversación sobre el amor finito entre Conor y su padre con la que prácticamente cualquier espectador podrá sentir cierto nivel de empatía.

Y es que A Monster Calls no es una película para niños. Tampoco es exclusiva para adultos. Es un cuento sobre la pérdida y la relación de un hijo con su madre. Una historia con la que es difícil no acabar emocionándose. Y ése es tal vez el único reproche que le podemos hacer a Bayona. Parece que el cineasta se empeñe en conseguir las lágrimas de su audiencia con demasiada insistencia durante una parte de la película. Lo hace con elegancia y maestría, pero a veces hay que dejar que el público no llore si no le apetece.

A Monster Calls o Un monstruo viene a verme se podrá ver en Estados Unidos, en preestreno limitado, a partir del 23 de diciembre. Algo que la sitúa perfectamente para ser considerada de cara a los Oscars. Al menos en los apartados de dirección y guión adaptado, debería tener opciones a nominación. El filme será estrenado en abierto en EE.UU. el 6 de enero. En Argentina se espera que se estrene el 20 de octubre y en España este 7 de octubre.