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Cultura tecnológica

Dos grandes innovaciones que hicieron al Kindle de Amazon un éxito

Para celebrar el décimo aniversario de este lector de libros electrónicos, CNET echa un ojo a la historia del dispositivo y a las cosas que hizo diferente.

Sarah Tew/CNET

A principios de 2005, Charlie Tritschler, un ex veterano de Apple, ingresó a una antigua biblioteca de derecho en Palo Alto, California, donde un pequeño grupo de empleados de Amazon trabajaba en un proyecto secreto e intentaba hacer que se uniera. El espacio incluía montones de libros que iban del piso al techo y el equipo trabajaba en un cubículo con escritorio. Pero, de manera incongruente con el escenario, en una mesa cercana había un lío de entrañas de computadora, incluido un panel de tinta electrónica y un panel de desarrollo.

Ese relajo de piezas electrónicas era uno de los primeros prototipos de lo que a la larga se convertiría en el Kindle, el primer dispositivo de consumo de Amazon. El equipo de siete empleados necesitaba a alguien, con suerte Tritschler, para asumir la gestión del producto.

"Capté casi de inmediato", dijo.

Reproduciendo: Mira esto: La nueva Kindle Paperwhite del 2015 tiene mejor pantalla
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Este mes, el Kindle cumplió su décimo aniversario. Para conmemorar la ocasión, Tritschler y David Naggar, vicepresidente de contenido de Kindle, hablaron con CNET sobre dos de las innovaciones más grandes -- y primeras -- del Kindle: el hardware en sí y la plataforma de autopublicación Kindle Direct Publishing.

Quizá no uses un Kindle desde hace tiempo o tal vez seas un acérrimo lector de Kindle. En cualquier caso, el dispositivo en sí mismo se convirtió en un gran suceso. Si bien no fue el primer lector de libros electrónicos, sí ayudó a que los libros electrónicos encontraran su lugar luego de varios intentos fallidos de popularizar el formato. Asimismo, marcó el inicio de la gran expansión de Amazon en dispositivos de consumo, mientras que  la compañía de comercio electrónico ahora ofrece su propia línea de tabletas, de video en streaming y hasta altavoces inteligentes. Y ayudó a Amazon, para disgusto de algunos editores, a conseguir más poder dentro del mundo editorial.

No mató, sin embargo, a los libros impresos, un temor que se mantuvo durante años después del lanzamiento del Kindle. Por el contrario, las ediciones impresas aún representan el mayor porcentaje de las ventas de libros.

Amazon es ahora el líder indiscutible en lectores de libros electrónicos, o e-readers, con un 60 por ciento de las ventas mundiales de dispositivos este año, según la firma de investigación Euromonitor. Pero, el futuro de los lectores de libros electrónicos es menos prometedor: las ventas totales, que incluyen la Kobo de la empresa Rakuten y la Nook de Barnes & Noble, han caído durante seis años consecutivos, dijo Euromonitor. Para muchos clientes, las tabletas han reemplazado a los lectores electrónicos y, a su vez, los teléfonos han reemplazado a las tabletas.

En contra de esa tendencia, Amazon dijo que las ventas globales de Kindle han aumentado a nivel mundial desde el año pasado y que Prime Day de este año fue el día de mayores ventas de Kindle.

"La fuerza de Amazon es que saben quién los está comprando", dijo Mikako Kitagawa, analista de Gartner que cubre dispositivos de consumo, y agregó que la compañía puede usar los datos de cuenta para responder a los intereses de sus clientes más rápido que sus competidores. "Mientras Amazon piense que es rentable, lo lograrán".

Libros vía inalámbrica

Tritschler, quien trabajó como gerente de producto para la línea PowerBook, de Apple, fue invitado a aquella biblioteca de derecho por Gregg Zehr, quien fuera su colega en Apple y quién dirigía el nuevo laboratorio de hardware de Amazon, conocido como Lab126. El equipo usaba espacio de oficina prestado de A9, la filial de Amazon dedicada a búsquedas, que estaba en una antigua oficina de abogados en Palo Alto.

"Era un equipo pequeño, íntimo, una especie de startup dentro del entorno de una empresa grande", dijo Tritschler.

El equipo se fijó una meta un poco elevada para ellos mismos. Mientras que los lectores de libros electrónicos requerían en ese momento que los conectaras a tu computadora para descargar nuevos libros, Amazon buscaba ofrecer una conexión inalámbrica ubicua para descargar contenido nuevo sobre la marcha.

"Creamos el estandarte de cualquier libro en cualquier parte del mundo en 60 segundos o menos", explica Tritschler. "La primera vez que pusimos eso por escrito nos dio miedo".

El director general y fundador de Amazon, Jeff Bezos, estuvo muy involucrado en el proceso y le exigía al equipo para que encontrara una forma de crear esa conexión inalámbrica, insistiendo en que era lo que los clientes querían. Lograron la hazaña al agregar un módem telefónico en el dispositivo, adecuando el chip para descargas en lugar de llamadas de voz. Se asociaron con Sprint, que proporcionó el servicio celular.

Cuando el equipo de Lab126 se preparó para lanzar el nuevo dispositivo, se reunieron con Bezos durante dos días en un sitio fuera de la oficina. Bezos, actualmente la persona más rica del mundo pero también aficionado de la austeridad, invitó al equipo a casa de sus padres en el área de Seattle, mientras sus padres estaban de vacaciones en Italia, cuenta Tritschler.

Diez años después, Tritschler asegura que decenas de miles de personas aún usan el dispositivo Kindle original. "Sonrío cada vez que veo uno en un avión", confiesa.

Una editorial para cualquiera

En combinación con el lanzamiento de Kindle, Amazon presentó Kindle Direct Publishing. El concepto de la autopublicación ya existía, ya fuera mediante algunos editores o a través de un blog, pero KDP simplificó el proceso y le dio a los autores una nueva ruta para alcanzar a millones de lectores.

"Simplemente crecieron las opciones para las personas que contaban historias y, como resultado, aumentaron las opciones para quienes quieren leer historias", dijo Naggar, quien pasó 20 años en la industria editorial antes de unirse a Amazon en 2009.

En la medida en que KDP creció en popularidad, ayudó a forjar la plataforma desde sus rudimentarios inicios. Amazon agregó un generador de portadas de libros, el servicio de suscripción ilimitado y otras herramientas de edición, fijación de precios y diseño. La plataforma ayudó a que cientos de miles de autores pudieran publicar.

Algunos de los nombres más destacados que han surgido de ese grupo incluyen al autor de The Martian, Andy Weir, al autor de Fifty Shades of Grey, E. L. James, y al autor de Wool, Hugh Howey, aunque estos ejemplos distan mucho de ser típicos.

El auge de la autopublicación -- con Apple, Barnes & Noble y otros que ahora ofrecen plataformas similares -- no ha estado exento de controversia. Hay quienes se quejan de que ha dado lugar a una avalancha de títulos de baja calidad que no habrían pasado el control de calidad de un editor, así como un exceso de selección.

Naggar no concuerda y señaló que los editores tradicionales ya ofrecen una selección excesiva al salir con decenas de miles de títulos al año. Y el sistema de calificaciones y revisiones de Amazon, además de su sitio Goodreads, ayuda a filtrar los malos libros y destaca los buenos, explicó.

"A los lectores no les importa quién haya publicado un libro, así que si es un buen libro, se va a vender", agregó Naggar. "La idea de que permitir la autopublicación de alguna manera genera peores libros, no me la creo porque los clientes no compran libros malos. Ahora más que nunca"