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guía de compras navideñas

Meteora

En lo alto de la colina

Al oeste

Cuevas

Una habitación con vistas

La mejor localización

Cuando lo ves...

Una pared

Gran Meteora

Dos al atardecer

Rousanou

Santa Trinidad

Magia

San Esteban

El patio

Verde

Prohibido el paso

Puesta de sol

Segundo día

Reverencia

Túneles

Entrada antigua

Entrada

La antigua habitación del carpintero

Espacio

Iglesia

Museos

Varios edificios

Fortaleza

Tamaño

Cocina antigua

¿Necesitas que te lleven a algún lado?

Vista insuperable

El momento adecuado

Panorámica

Santa Trinidad de nuevo

Para arriba

Protección para 'zombies'

Al fin arriba

Entrada

Escueto

Pasillo

Hábitat

Sobre la colina

Menuda vista

Complejo

La entrada antigua

Se quedó fuera de las fotos

Buena pared

Kalabaka

Rousanou

Vestíbulo

Balcón

El sonar de las campanas

Puerta

Jardines

Puente

Hasta la vista

La ciudad de Kalabaka está a los pies de Meteora.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El monasterio de San Esteban, ahora un convento de monjas, está en el límite oriental. Mis dos primeros tours nos llevaron a recorrer la ciudad y después a ver el paisaje y hacer una visita del convento.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Bajo el límite occidental de Meteora está el pueblo de Kastraki.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Nuestra primera parada fueron unas cuevas antiguas donde vivían monjes y ermitaños. Se formaron de forma natural y se pueden ver justo por encima de los árboles.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Sólo se podía acceder a las cuevas con una escalera, que podía recogerse por motivos de seguridad.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Éste es de hecho un edificio más nuevo, donde ahora vive un monje mayor para poder estar más cerca del pueblo.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Lo que es realmente interesante es cuando miras en dirección opuesta. Hay un monasterio abandonado entre las rocas.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Haciendo uso de una cueva natural, este monasterio tiene cuatro pisos pero sólo una pared. Los nazis lo hicieron saltar por los aires (y quemaron el pueblo). Lo reconstruyeron después de la guerra pero también lo habían desmantelado los ladrones.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El día que llegué el Gran Meteora, el monasterio más grande, estaba cerrado. Lo visité al día siguiente (las fotos están un poco más adelante).

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El monasterio grande que hay a la izquierda es Varlaam, uno de los dos que no visité.

El pequeño que hay a la derecha es el convento de monjas Rousanou, también conocido como Santa Bárbara. Podrás ver fotos de este monasterio más adelante en la galería.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

En Rousanou viven 13 monjas.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El famoso Monasterio de la Santa Trinidad. Es tan increíble en persona, incluso más porque no parece de verdad.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

En el Monasterio de la Santa Trinidad viven cuatro monjes. No necesitas saber escalar para llegar a él. Hay escaleras, si miras atentamente podrás verlas.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

En el límite oriental de Meteora, San Esteban tiene unas vistas increíbles de los alrededores.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El resto de monasterios se llaman simplemente monasterios, incluso los dos conventos de monjas.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

A las monjas se les da mucho mejor que a los monjes tener los monasterios bonitos.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

A pesar de que puedas pasear por muchas zonas, una gran parte de los monasterios tiene el acceso prohibido.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

A causa de la elevada humedad, había una neblina durante la puesta de sol. Algo que le dio cierto misticismo al paisaje.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

La primera parada el segundo día fue Gran Meteora. Y sí, hubo muchas escaleras que subir.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Que no te comportes como un cretino, vaya. Otras señales especificaban que los hombres debían llevar pantalones y las mujeres falda. La mayoría de hombres llevaban bermudas y pareció que no pasaba nada. A las mujeres, sin embargo, les pedían que se pusieran un chal (los había gratis a la entrada) y que llevaran o falda o el chal dependiendo de lo que llevaran puesto.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Las escaleras para llegar a varios de los monasterios estaban muy bien hechas y se camuflaban bien entre las rocas. He visitado algunos países que hubieran puesto un puente de metal y ya.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Han pasado los días de cuerdas y poleas. Aunque sigue quedando una forma mecánica de acceder a cada monasterio que podrá verse más adelante.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Cada monasterio cobra una pequeña entrada (3 euros cuando yo estuve allí) que es muy razonable. Sobre todo teniendo en cuenta que no reciben dinero del gobierno.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Cada monasterio está partido entre museo, iglesia y espacio de vivienda para los monjes y monjas. No hay acceso para los visitantes a las viviendas y no se pueden hacer fotografías en las iglesias.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

A pesar de tener 161,458 pies cuadrados (15,000 m2) de espacio, aquí sólo viven tres monjes.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Ésta es la iglesia que queda justo delante. Me gustaría haber podido hacer fotos dentro. Nunca había visto nada tan ornamentado. Había arte en todas partes y candelabros elaboradísimos.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Hay varios pequeños museos que documentan la historia de la zona, Meteora y los monasterios.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Los terrenos donde está Meteora son privados y no estatales. Además, a cuasa de una decisión de la iglesia ortodoxa griega, los monasterios tienen gobierno propio.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

La Gran Meteora le hace justicia a su nombre, parece más una fortaleza que un monasterio.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Lo más interesante es que en realidad no hay nada grande. Los edificios lo son, pero están compuestos de espacios pequeños.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Me imagino que cuando ésta era la cocina principal debía estar un poco más desordenada.

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Un palanquín motorizado es la forma principal de cruzar el desfiladero para los monjes más mayores (seguramente también para los más jóvenes), así como para los suministros.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El pueblo de Kastraki. Kalabaka está a la vuelta de la esquina hacia la izquierda.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

La mayor parte del tiempo los monasterios no estaban muy llenos. A no ser que llegaras justo en el mismo momento que un autobús turístico.

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En una época hubo 24 monasterios en Meteora. En los cinco siglos que transcurrieron desde entonces la mayoría desaparecieron por culpa de la guerra o el olvido. Las ruinas de algunos de ellos todavía pueden verse si sabes dónde buscar.

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En todo su esplendor.

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Más escaleras. Desde la distancia esto parece una columna circular, pero desde cerca se pueden distinguir sus detalles.

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Éste sería un buen rincón donde sobrevivir al apocalipsis zombie.

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Después de muchas escaleras y algunas buenas vistas, te encuentras con la entrada al monasterio. El piso de arriba es la vivienda para los cuatro monjes que viven allí.

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A la izquierda hay una habitación con accesorios sagrados.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

En contraste con los monasterios de monjas, los de los monjes son bastante más escuetos y simples.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Todo estaba limpísimo en los monasterios que visité.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Estas puertas son parte del alojamiento de cuatro monjes. Detrás mío hay una pequeña iglesia.

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Detrás mío está el monasterio. Apenas se puede ver esta cruz desde el pueblo que hay abajo. Si vuelves a mirar la primera foto, Santa Trinidad es la columna estrecha casi en medio de la imagen.

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La ciudad de Kalabaka. Al formar parte de los territorios protegidos por la UNESCO sus edificios se regulan mucho. Sólo se permiten techos rojos y los edificios no pueden tener más de tres pisos.

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Estos son todos los edificios de Santa Trinidad en una única fotos. No está mal para algo que se construyó sin máquinas y cuyos materiales tuvieron que subirse hasta aquí arriba.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Como en Gran Meteora, la cesta mecánica se movió y está es sólo para la posteridad.

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Es bastante extraño poder ver estas vistas con el camino y las escaleras que te traen hasta el monasterio.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Las vistas desde el lateral son exactamente lo que podrías esperar.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Me encanta cómo las escaleras siguen las curvas de las rocas, como si fuera algo natural y simplemente añadieran una pared de seguridad.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

El último monasterio en mi visita, Rousanou. La iglesia interior está dedicada a Santa Bárbara.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Fue mi favorito después de Santa Trinidad. Pequeño pero acogedor.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Desde el balcón puedes ver Gran Meteora y Varlaam.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Un recuerdo de dónde se hizo la última foto.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

A esta zona no se podía acceder pero se puede ver que la habitación tiene unas vistas increíbles.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Un bonito jardín entre el monasterio y las rocas, justo debajo del puente.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Ahora es permanente, pero esto antes fue un puente levadizo.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET

Me dio pena dejar Meteora. A veces hay cosas en la vida que no cumplen con nuestras expectativas. Pero no fue el caso de Meteora. Visita la zona si puedes.

Texto de / Foto de Geoffrey Morrison/CNET
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