El apellido de Barbie

La inspiración de Barbie es una muñeca austríaca llamada Lilly Doll, que Ruth Handler (una de las fundadoras de Mattel) compró a su hija Bárbara en 1957. El proceso de creación y pruebas tomó dos años, hasta su salida al mercado en marzo de 1959. Según Mattel, dos muñecas Barbie se venden cada segundo en el mundo. Un dato de trivia: su apellido es Roberts, su segundo nombre es Millicent, sus padres se llaman George y Margaret, y estudió secundaria en la Willow High School.

En la foto vemos a Ruth y Elliot Handler con Barbie.

Foto de: Mattel

Origen filipino

Los populares yoyos Duncan se basan en una rudimentaria arma de caza de las islas Filipinas. En 1927 Pedro Flores, empleado de un hotel en Santa Mónica, California, estaba jugando en su tiempo libre con un yoyo fabricado artesanalmente por él cuando fue visto por Donald Duncan, un hombre de negocios que en el acto le compró la idea. Por supuesto, el concepto de un juguete en el que un objeto se balancea en una cuerda es antiguo; se le conocía en Grecia y China. Pero la palabra yoyo fue registrada por Duncan en 1932, introduciendo el primer yoyo hecho de plástico en 1957.

Foto de: Joe Strupek / Flickr

La pizarra mágica

Ha aparecido en películas como Toy Story (1995) pero muchos ignoran que el juguete Etch A Sketch es de origen francés. Lo inventó el mecánico automotriz parisino Paul Chasse, en 1958, quien deseaba crear un juguete sin baterías. La idea, llamada L’Ecran Magique, fue rechazada por muchos fabricantes, pues alegaban que Chasse quería mucho dinero por los derechos. Finalmente, la empresa Ohio Art pagó US$25,000 (cinco veces más de lo que pagó jamás por una licencia) y empezó a manufacturar los primeros juguetes en julio de 1960.

Foto de: kleberly.com

Platillo volador

El nombre de este juguete se deriva de la empresa Frisbie Baking Company, en Connecticut (EE.UU.), cuyos platos de metal para hornear pasteles eran usadas por estudiantes de Yale para lanzárselas entre ellos y ver quién las atrapaba mejor. “¡Frisbie!” gritaban para alertar a quienes iban caminando por los alrededores. Dos décadas después, Fred Morrison patentó este improvisado juguete en 1957 y vendió la idea a la empresa Wham-O, que los fabricaba en plástico y decidió adoptar el nombre original que recibió en Yale (pero con una mínima modificación): Frisbee.

Foto de: Vernon Tang / Flickr

Como en las películas

La idea era osada: en 1962, el agente de licencias Stanley Weston le propuso a la marca de juguetes Hasbro un muñeco para varones, basado en una serie de TV de próxima aparición: The Lieutenant. Hasbro vislumbró el potencial de la idea y que el negocio estribaba en la venta de accesorios para esta figura de acción. El nombre del muñeco fue tomado del título de una película de 1945, The Story of G.I. Joe, aunque se consideraron también otros nombres como Rocky the Marine Paratrooper y Ace the Fighter Pilot. Luego de 1969, el muñeco cambió su aspecto de soldado y se reposicionó como un héroe de aventuras.

Foto de: J. D. Hancock / Flickr

Ruedas calientes

El nombre de los carros de juguete Hot Wheels se atribuye a uno de los fundadores de Mattel, Elliot Handler (esposo de la creadora de Barbie), al ver las pruebas de velocidad de los primeros modelos en 1967. Existen más de 700 versiones de Hot Wheels, siendo la más vendida el Chevrolet Corvette. Pero la de mayor precio es la van playera Beach Bomb de Volkswagen, que se cotiza en US$4,000 entre los coleccionistas.

Foto de: Bryce Womeldurf / Flickr

Planeta Lego

Es quizás uno de los juguetes más conocidos en el mundo; hasta cuentan con su propio largometraje animado y varios parques temáticos. Pero los orígenes de Lego son humildes: surgió de la imaginación del carpintero Ole Kirk Christiansen, de Dinamarca, en 1932. En el tiempo libre que le dejaba la construcción de casas, ideó este juguete para venderlo a los hijos de los campesinos. El nombre que empleó es una combinación de las palabras danesas “leggodt”, que significan “juega bien”. Los ladrillos de construir, que encajan entre sí, fueron lanzados en 1949 y originalmente solo venían en dos colores: rojo y blanco. Hoy, fabrican más de 1,7000 modelos diferentes de ladrillos de plástico.

Foto de: Nico Kaiser / Flickr

Casas portátiles

Los llamados Lincoln Logs, juguetes de piezas de madera que encajan entre sí para armar cabañas, fueron inventados durante un viaje a Tokio (Japón) en 1916 por John Lloyd Wright, hijo del célebre arquitecto Frank Lloyd Wright, uno de los más importantes de la primera mitad del siglo XX. John Lloyd se sintió fascinado con la técnica empleada por su padre en la construcción del Imperial Hotel e, inspirado por la figura de Abraham Lincoln, inventó el juguete y lo bautizó Lincoln Logs. No obstante, las ventas se dispararon en los 1950s debido al furor que causaba entonces la serie de TV de Davy Crockett.

Foto de: etsy.com

Carritos de juguete

La gran competencia de Hot Wheels ha sido siempre Matchbox. Su origen es inglés y la empresa que los hace, Lesney, se dedicaba originalmente a fabricar partes eléctricas. En los tiempos libres empleaban la maquinaria para hacer estos modelos, que, a partir de 1952, empezaron a venderse en miles de unidades. Ante las quejas de los distribuidores de que los carros no tenían empaque, uno de los socios de Lesney, sugirió que tuviera el tamaño de una caja de cerillos; así nació el nombre Matchbox.

Foto de: wreck / Flickr

Un clásico nacido de una crisis

Sin empleo a causa de la Gran Depresión, el ingeniero Charles B. Darrow concibió la idea del juego de mesa Monopoly en su casa, proponiéndole la idea a la empresa Parker Brothers en 1934. Fue rechazado pues el juego contenía 52 “errores fundamentales” (uno era que requería mucho tiempo para completarlo, por ejemplo). Darrow decidió fabricar él mismo 5,000 copias, que vendió completas en Filadelfia. Cuando Parker Brothers supo de este éxito, adquirió los derechos. La suma total de dinero en una versión clásica de Monopoly es de US$15,140.

Foto de: elPadawan / Flickr

Señor cara de papa

Según indica el libro Kid Stuff (ChronicleBooks. San Francisco, 1996), de David Hoffman, el Señor Cara de Papa (Mr. Potato Head) fue el primer juguete que tuvo una publicidad en la TV estadounidense. Su creador fue George Lerner, un conocido diseñador de juguetes, quien concibió en 1950 la idea de piezas de plástico que podían insertarse en una fruta o vegetal (especialmente patatas). Originalmente, el juguete iba a ser distribuido dentro de cajas de cereales, pero Hasbro adquirió los derechos para venderlo en jugueterías. Hasta 1987, el muñeco venía con una pipa de accesorio, pero fue discontinuado.

Foto de: Disney / Pixar

Caramelos que sacan la lengua

La idea es formidable según la óptica infantil: un juguete que, además, dispensa caramelos. Fue desarrollado en Austria, en 1927, por Eduard Haas III, quien ya era millonario gracias a la industria de polvos de hornear. Haas compactó azúcar en forma de ladrillos y desarrolló un dispensador para acceder a ellos usando una sola mano. Y lo bautizó Pez, como una abreviación de la palabra “pfefferminz” (peppermint en alemán). El primer Pez se vendió en EE.UU. en 1952 y pronto la marca se orientó al mercado infantil, añadiendo imágenes de personajes populares al dispensador.

Foto de: Greg Goebel / Flickr

Visor en tres dimensiones

El inventor del View-Master fue un afinador de pianos llamado William Gruber, quien estaba interesado en la producción masiva de imágenes en 3D y que pudieran verse de manera sencilla. Los primeros modelos fueron fabricados en 1939, pero la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial casi acaba con su producción. Afortunadamente, el ejército vio el potencial didáctico del juguete y encargó 100,000 visores y 5 millones de carretes entre 1942 y 1945, para enseñar a los soldados temas como el reconocimiento de buques y piezas de artillería. Hoy el juguete se alista para dar el salto a la era digital.

Foto de: Scott Beale / Flickr
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