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Bienestar

Cuentas de ahorro FSA vs. HSA: ¿Cuál es la diferencia?

Ambos tipos de cuentas de ahorros pueden ayudar a pagar por gastos médicos, pero existen varias diferencias importantes entre ellas.

Getty Images

No es un secreto que los costos de atención médica en los Estados Unidos son extremadamente altos, lo suficiente como para que casi 30 millones de personas no cuenten con un seguro. Pero, incluso para quienes sí tienen uno, los gastos de salud directos —que salen de su bolsillo— pueden sumarse y terminar convirtiéndose en una desagradable sorpresa.

Hay dos tipos de cuentas que pueden ayudarte a ahorrar dinero en esos costos directos (tales como deducibles y copagos): una Health Savings Account (HSA) o una Flexible Spending Account (FSA). Dependiendo de tu plan de seguro de salud y de tu empleador, puede que seas elegible para alguna de ellas. Y si calificas, es una buena idea aprovecharlas.

Los requisitos y ventajas de las HSA y las FSA son diferentes. En esta guía detallamos los aspectos básicos para que puedas elegir con confianza el plan que más te convenga.

FSA vs. HSA


Reglas de transferencia Límite de aportes anuales ¿Puedes cambiar tu límite de aportes? ¿Tiene potencial de ahorro a largo plazo? ¿Los aportes son deducibles de impuestos? ¿Está disponible para trabajadores por cuenta propia?
FSA Los fondos vencen al final de cada año US$2,700 (2019) No No No
HSA Los fondos no utilizados se transfieren cada año US$3,500 para personas individuales; US$7,000 para familias (2019)     

¿Qué es una Health Savings Account (HSA)?

Una Health Savings Account (cuenta de ahorros para la salud o HSA) es básicamente una cuenta de ahorros con ventajas fiscales, pero que se debe usar junto con un High Deductible Health Plan (plan de salud de deducible alto o HDHP). Un HDHP es simplemente un tipo de seguro médico con un pago mensual más bajo, pero con un deducible más alto cuando llega el momento de pagar los gastos médicos (un mínimo de US$1,350 para una persona y US$2,700 para una familia, a 2019).

Además del HDHP, para calificar para una HSA no debes ser elegible para Medicare ni puedes ser considerado como dependiente en la declaración de impuestos de otra persona.

Puedes aportar dinero a tu HSA a través de una deducción de nómina (un descuento de tu sueldo) de tu ingreso bruto antes de impuestos, y dicho aportes son deducibles de impuestos. Como cualquier otro tipo de cuenta de ahorros, puedes ganar intereses por el dinero que tengas en tu HSA. Además, ese interés ganado también está libre de impuestos.

Cuando retiras fondos para gastos médicos calificados, dichos fondos también están libres de impuestos. Puedes usar tu HSA para una gran variedad de gastos médicos, incluidos exámenes de la vista y anteojos, medicamentos con receta, atención quiropráctica, hospitalizaciones y más.

Si te preocupa el costo del deducible con un HDHP, considera los siguientes beneficios clave de la HSA que pueden ayudarte a compensarlo:

  • Existe potencial de ahorro a largo plazo: si no gastas los fondos de tu HSA en costos médicos, estos se siguen acumulando.
  • El retiro de dinero para gastos médicos calificados está libre de impuestos.
  • Los intereses de la HSA no están gravados (es decir, no pagan impuestos).
  • No estás limitado por el aporte anual: si actualmente no tienes gastos médicos elevados o gastos directos que pagas de tu bolsillo, puede usar el dinero más adelante si, por ejemplo, necesitas una cirugía.
  • Las HSA son cuentas con portabilidad, por lo que puedes conservar su dinero aun si cambias de empleador.
  • Las personas que trabajan por cuenta propia también pueden contribuir a una HSA.

En general, con una HSA puedes ahorrar lo suficiente como para compensar el HDHP, aun si debes enfrentar un evento con un deducible alto en alguna ocasión.

¿Qué es una Flexible Spending Account (FSA)?

fsa-visa

Puedes usar su tarjeta FSA o HSA para pagar por gastos médicos elegibles, y así ahorrar dinero en costos de atención médica directos que salen de tu bolsillo.

Visa

Las Flexible Spending Accounts (cuentas de gastos flexibles, también denominadas acuerdos de gastos flexibles), son similares a las HSA, pero existen algunas diferencias clave entre ambas. Por un lado, no necesitas un HDHP para abrir una FSA. Las FSA se pueden usar con cualquier plan de atención médica y la mayoría de los empleadores las ofrecen como parte de un paquete de beneficios.

En realidad, no necesitas estar cubierto por un seguro de salud para abrir una FSA, pero no es recomendable usar una FSA como reemplazo de un plan de salud. Si no puedes pagar por ambos, invierte tu dinero en un seguro de salud.

A diferencia de las HSA, las FSA no funcionan bien para ahorros a largo plazo porque el dinero expira al final del año calendario. Debes usar lo que pongas en esta cuenta, o lo perderás. En ocasiones hay un período de gracia para retiros, hasta el día de pago de impuestos del año siguiente, pero no siempre ocurre, así que no cuentes con ello.

Una nueva regla sobre transferencias permite a los empleadores elegir si los empleados pueden transferir US$500 de su FSA para el siguiente año calendario, pero no todos los empleadores ofrecen esta posibilidad. Además, US$500 no es mucho en comparación con el aporte anual máximo de US$2,700, por lo que la mejor opción sigue siendo que gastes tus fondos.

Además, a diferencia de una HSA, debes declarar el monto de tu aporte cada año calendario, y una vez que hayas hecho esa declaración, por lo general no podrás cambiarla hasta el año siguiente. Si te negaste a abrir una FSA durante el periodo de inscripción, es probable que tengas que esperar hasta la próxima inscripción para hacerlo.

Hay otras cosas que debes tener en cuenta sobre las FSA: no tienen portabilidad como las HSA, por lo que perderás tu acumulado cuando cambies de trabajo; no generan intereses; y las personas que trabajan por cuenta propia no son elegibles para una FSA.

  • Se pueden hacer retiros tanto para gastos de cuidado infantil como para gastos médicos.
  • Puedes aportar a tu FSA utilizando tu pago bruto, lo que significa que los aportes están libres de impuestos.
  • Los fondos que utilices para gastos médicos elegibles no pagan impuestos.

Otro beneficio importante que debes tener en cuenta: con una FSA, la cantidad que declaras está a tu disposición el primer día del año, y pagas por ella con una porción de cada uno de tus sueldos durante todo el año; esto a diferencia de una HSA, en la que aportas pequeñas cantidades con cada sueldo que recibes, por lo que el saldo va creciendo a lo largo del tiempo.

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Qué debes tener en cuenta al elegir una FSA o HSA

El propósito de las HSA o FSA es cubrir tus gastos de salud elegibles, como copagos en consultorios médicos, deducibles, algunos medicamentos con receta, análisis de laboratorio e imágenes médicas. En general, todo dinero que gastes en el consultorio médico, el consultorio del dentista, el hospital, el centro de atención de urgencias, la sala de emergencias u otra institución de atención médica, es considerado un gasto elegible.

La publicación 502 (enlace en inglés) del Servicio de Impuestos Internos (IRS) señala que ni una FSA ni una HSA se puede usar para cubrir gastos que sean "simplemente beneficiosos para la salud general, como vitaminas o vacaciones".

Tu empleador cumple un papel importante en el plan que puedes obtener. Muchos empleadores ofrecen ambos, pero algunos ofrecen solo uno. Las personas que trabajan por cuenta propia no pueden abrir una FSA, por lo que una HSA es su única opción entre las dos. El tipo de cuenta que ofrece tu empleador a menudo depende de la cobertura de seguro de salud que brinda la compañía.

Si tienes una familia, toma eso en cuenta. Las FSA son más adecuadas para las familias porque a menudo se pueden usar los fondos de la FSA para gastos de cuidado infantil.

¿Cuáles son las penalidades por retirar fondos?

Con una FSA, las penalidades por retirar tus fondos dependen de tu empleador. Es posible que tengas que presentar documentos como recibos y formularios de reembolso a tu empleador para usar el dinero de tu FSA.

Con una HSA, si usas tus fondos para gastos no médicos antes de los 65 años, debes declarar ese dinero en tu formulario de impuesto a la renta de ese año, y está sujeto a una penalidad.

Sin embargo, por lo general, ninguna de las dos cuentas incurre en penalidades, siempre que utilices el dinero en gastos elegibles.

Entonces, ¿cuál es mejor?

En general, las HSA son más flexibles y sus beneficios clave incluyen el potencial de transferencia, la portabilidad y la elegibilidad de trabajadores por cuenta propia. Su desventaja es que requieren un HDHP.

Las FSA pueden ser ventajosas para quienes que no planean cambiar de trabajo y saben cómo gastar sus fondos de la FSA para no perderlos.

Si calificas para una HSA, esta generalmente es la mejor opción, pero si no es tu caso, una FSA también puede proporcionarte importantes ventajas.

¿Puedo tener ambas al mismo tiempo?

Solo si su FSA tiene la designación de "limited-purpose FSA" (FSA de propósito limitado o LPFSA). Las LPFSA tienen un propósito específico y no cubren la amplia variedad de gastos médicos cubiertos por tu HSA. Actualmente, las LPFSA cubren solo gastos dentales y de la vista. Para calificar para una LPFSA, debes tener un HDHP y una HSA.