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Lenovo Yoga Book análisis: Un lienzo digital con teclado que desaparece

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Lo bueno Esta es una laptop híbrida muy delgada y muy ligera, disponible tanto en versiones Windows 10 como Android. El teclado táctil con iluminación de fondo se desvanece con el toque de un botón y el lápiz óptico incluido funciona bien tanto en la superficie Wacom como en papel de verdad con una punta de tinta.

Lo malo El teclado no está preparado para algo más que no sea un tecleo mínimo, solamente tiene un puerto Micro-USB para accesorios y carga de poder, y el procesador Atom es más lento que el de las laptops genéricas. La estorbosa pluma, las puntas extras y el papel suponen demasiados aditamentos extra para andar llevando de un lado a otro.

Conclusión La esbelta dos-en-uno Yoga Book de Lenovo es muy buena con la pluma, pero su falso teclado le impide ser una laptop práctica.

7.8 Total
  • Design 9
  • Features 8
  • Performance 7
  • Battery 7

De entrada, hay que dar crédito a la Lenovo Yoga Book por ofrecer uno de los diseños más inusuales que hemos visto jamás: esta híbrida laptop/tableta dos-en-uno superportátil incluye un bloc de dibujo Wacom que se transforma al instante en un teclado QWERTY. El resultado es un dispositivo altamente portátil y divertido que apela de manera instantánea a los profesionales creativos, pero no es ni de cerca tan práctico como Lenovo supone.

Eso no significa que no pueda ser una opción como computadora de viaje o secundaria, en sustitución de una Chromebook, un iPad o una laptop económica de pantalla pequeña. Pero eso depende principalmente de la comparación entre tus patrones de creación y los de consumo, y de la comparación, en el caso de los creadores, con el dispositivo que estén usando actualmente.

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En lugar de teclado, la Lenovo Yoga Book tiene un espacio completamente plano que puede fungir como teclado cuando así lo desees.

Sarah Tew/CNET

La más sorprendente característica de esta delgada híbrida de 10 pulgadas (disponible tanto en versión Windows como Android) es su teclado, o al menos el espacio en el cuerpo del dispositivo en donde normalmente estaría el teclado. En su lugar encontramos una superficie completamente plana, sin botones, que alterna entre fungir como tableta de dibujo y teclado táctil con luz de fondo. Es un poco como el teclado del iPad, que aparece sobre la pantalla, con la excepción de que en realidad no ocupa parte de la misma.

Haciendo de lado el teclado que desaparece, la Yoga Book incluye un conjunto de componentes bastante estándar para una laptop económica, con un procesador Intel Atom x5, 64GB de almacenamiento en estado sólido y 4GB de RAM. El precio refleja sus componentes internos de baja gama, ya que cuesta US$499 para la versión Android y US$549 para la versión Windows 10. Ambas versiones tienen los mismos componentes internos, pero el modelo Android tiene algunos cambios en el teclado/alfombrilla, algunas modificaciones de software relacionadas con Android, y viene con una tapa gris, en contraste con la tapa negra de la versión Windows.

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Cuando no está fungiendo como teclado, el espacio plano también puede servir como cuaderno de dibujo.

Sarah Tew/CNET

Lenovo Yoga Book

Precio del modelo analizado US$549
Tamaño de pantalla/resolución 10.1 pulgadas, 1,920x1,200 pantalla sensible al tacto
CPU de PC 1.44GHz Intel Atom x5-Z8550
Memoria PC 4GB DDR3 SDRAM 1600MHz
Gráficos 128MB Intel HD Graphics 400
Almacenamiento 64GB SSD
Conexión a redes 802.11ac inalámbrica, Bluetooth 4.0
Sistema operativo Windows 10 Home


En conjunto, la forma y el tamaño de la Yoga Book son imbatibles. Tiene un grosor de 0.9 mm y pesa un pelo más que 1.5 libras (680 gramos). Esta es la única laptop que logro recordar que haya llevado a una cafetería sin una funda, mochila o algo en qué transportarla. Simplemente me la puse debajo del brazo como si fuera un libro de bolsillo.

Si Lenovo hiciera un sistema básicamente del mismo tamaño y con la misma forma, pero con un teclado físico, incluso aunque fuera uno muy plano (como el de la MacBook de 12 pulgadas), podría convertirse en mi laptop favorita.

El teclado que no estaba ahí

Sin embargo, experimentar con el diseño tradicional y la funcionalidad del teclado QWERTY conlleva riesgos. Muchos han intentado en el pasado probar que un teclado totalmente plano desplegado sobre la pantalla es tan bueno como uno con teclas físicas, y todos han fracasado en su intento de una u otra forma. Existen decenas de teclados periféricos para el iPad de Apple, todos ellos concebidos bajo la idea de que el teclado de la pantalla simplemente no es lo suficientemente bueno. Los teclados para teléfono probablemente son los que más se acercan al ideal, especialmente con el tipo de tecleo basado en el arrastre del pulgar que ofrecen opciones como Swype y SwitfKey, pero así no es como uno desea escribir algo más largo que un rápido correo electrónico o una actualización en redes sociales.

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Estarás mirando al teclado con frecuencia cuando estés tecleando en esta superficie plana.

Sarah Tew/CNET

Teclear en la superficie plana de un teclado falso es una opción que se ha intentado ya antes. Mi ejemplo favorito es una laptop Acer que hace mucho pasó al olvido, llamada Iconia 6120, que data del 2011. Se trataba básicamente de dos pantallas LCD de 14 pulgadas unidas entre sí. Ambas eran pantallas táctiles de laptop estándar, pero la de abajo podría mostrar un gran teclado sobre de pantalla sensible al tacto, así como mandos para controlar medios y otros reproductores. Nunca existió una segunda generación de dicho aparato, lo que debería decirte algo sobre qué tan bien funcionó ese concepto en la vida real.

El teclado que tenemos aquí -- llamado teclado Halo -- no es una imagen proyectada sobre una pantalla de cristal líquido, sino más bien un gráfico desplegado sobre una superficie digitalizadora Wacom con luz de fondo. Es el tipo de experiencia de baja respuesta que requiere que estés mirando tus manos mientras escribes, lo cual puede ser motivo suficiente para que algunos la descarten, pero también es la manera en la que muchos en realidad escribimos.

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El teclado se ilumina en la superficie.

Sarah Tew/CNET

Si bien el teclado Halo no ofrece la respuesta física que nos da oprimir una tecla, tiene incorporados dos tipos de respuesta. Uno funciona, el otro es terrible. Cada vez que tecleas sientes una pequeña pulsación háptica, y eso hace un poco más fácil saber si has oprimido la tecla efectivamente, lo cual es especialmente importante cuando estás escribiendo frases largas. Funciona bien, aunque la pulsación se siente en toda la superficie y no está concentrada solamente en el área de la tecla específica que estás intentando oprimir.

La segunda es un fuerte pitido que suena cada vez que tecleas. Al menos suena cada vez que oprimes una tecla siempre y cuando hagas una pequeña pausa entre cada letra. De lo contrario, un tecleo rápido enseguida supera en velocidad a las respuestas sonoras, con lo que terminas con una retahíla de pitidos, lo que da al traste con cualquier ritmo de tecleo. Hace que la muy mínima tardanza de respuesta del teclado se sienta mucho peor de lo que es.

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Los teclados Windows y Android de la Yoga Book varían ligeramente.

Sarah Tew/CNET

Afortunadamente, puedes desactivar uno de estos efectos, o ambos, a través del panel de control, así como ajustar el brillo de los iconos de teclado con iluminación de fondo. Con la respuesta háptica activada pero el pitido apagado, el teclado se siente mucho más preciso, con apenas una pizca de retraso al teclear rápidamente. Yo entrené mis dedos para que se ajustaran rápidamente a las particularidades de este teclado, pero este no es un dispositivo para teclear textos muy largos.

La pequeña alfombrilla táctil que se encuentra debajo del teclado es ancha pero muy corta y es difícil saber exactamente dónde comienza, a menos que la mires atentamente. El deslizamiento de dos dedos pantalla abajo en sitios web y documentos largos funciona sorprendentemente bien, pero la alfombrilla no ofrece la función de pulsar y arrastrar, o pulsar, arrastrar y seleccionar, los cuales son movimientos comunes en las alfombrillas físicas convencionales. En su lugar, tendrás que usar los botones izquierdo y derecho hechizos del mouse a cada lado de la alfombrilla, lo que te llevará a realizar unos movimientos bastante raros con las dos manos simplemente para resaltar algo de texto.

Una laptop hecha para tinta sobre papel

El tecleo no es uno de los fuertes de la mitad posterior de este dispositivo, por lo que me impresionó mucho más la manera de escribir y dibujar usando el lápiz óptico que viene incluido, al que Lenovo llama Real Pen. Si eres de los interesados en conocer los nombres con tintes mercadotécnicos de las cosas, el Real Pen se puede utilizar con el Create Pad, que es en lo que se convierte el teclado Halo cuando apagas las teclas QWERTY con iluminación trasera al pulsar en el pequeño icono de la esquina superior derecha.

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Para apagar el teclado QWERTY y encender la modalidad de dibujo en la superficie plana hay que oprimir un pequeño icono.

Sarah Tew/CNET

Esa combinación de lápiz óptico y digitalizador es la característica más impresionante de este aparato. La pluma funciona bien en todos los diferentes apps que probé, y la Yoga Book realmente se siente como un dispositivo hecho primordialmente para usar con un lápiz óptico, más que una híbrida con una pluma agregada como un simple atractivo de venta. Eso, sin embargo, no significa que no haya oportunidades de mejorar.

La pluma es francamente inmensa. Por un momento esperaba encontrarme una cadenita para unirla al mostrador de una sucursal bancaria. En la punta tiene una resistente tapa, que es casi imposible de quitar. ¿Por qué ponerle una tapa a un lápiz óptico? Porque hay dos posibles puntas para la Real Pen. Una es la punta estándar del lápiz óptico, mientras que la otra es en realidad una punta de tinta. Las puedes intercambiar a placer, aunque no sea fácil llevar consigo las puntas extra, o la pluma misma, para el caso. ¿Un lápiz óptico con opción de tinta auténtica? Ahora entendemos por qué le pusieron de nombre Real Pen.

Para intercambiar las terminaciones, colocas la punta de la pluma en el diminuto agujero en la tapa, la doblas en un ángulo ligero, y tiras. Se siente precario, pero no la he roto todavía. Es útil saber que la parte de la tinta es una punta de bolígrafo convencional, así que es fácil de reemplazar (la Yoga Book viene con tres recambios).

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La punta del 'stylus' se puede reemplazar por una que utilice tinta de verdad para escribir sobre papel.

Sarah Tew/CNET

Funciona bien con una serie de aplicaciones Windows Ink Workspace previamente instaladas, que incluyen notas autoadhesivas, un bloc de dibujo y anotaciones sobre la pantalla. También funciona con OneNote de Microsoft, el cual hemos usado frecuentemente en otras laptops e híbridas habilitadas para usar lápices ópticos.

Pero una vez que reemplazas la punta de tinta se abre un camino totalmente nuevo para tomar notas. La Yoga Book viene con una libreta de notas de papel pegada a una pizarra. Eso se llama Book Pad y utiliza papel estándar de tamaño A5, por lo que es fácil obtener recambios.

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El Book Pad utiliza papel estándar tamaño A5.

Sarah Tew/CNET

El Book Pad tiene casi exactamente las mismas dimensiones que la mitad posterior del dispositivo mismo, por lo que el papel encuadra directamente sobre la superficie digitalizadora, y la parte posterior de la libreta tiene imanes, lo que permite asegurarla en su sitio. Una vez colocada, utilizando los apps compatibles con el lápiz óptico, puedes dibujar o escribir directamente sobre el papel, y cada trazo de la pluma se captura en la pantalla.

Es altamente satisfactorio porque no tiene retraso y la captura es muy precisa. La magia radica no en la libreta, que no está hecha más que de papel común y corriente, y no enteramente en el lápiz óptico, que es pasivo al carecer de batería o poder propios. En realidad radica en la fina capa de filme de resonancia electromagnética que se coloca debajo del teclado y que envía señales de onda que son retribuidas por la pluma.

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Escribir sobre el bloc de dibujo da una sensación satisfactoria y sensible al tacto.

Sarah Tew/CNET

Eso significa que, para capturar y escribir con tinta de verdad, puedes usar el stylus Real Pen incluido en el cuaderno de notas de papel Book Pad, o puedes usar el Real Pen con cualquier trozo de papel que tengas por ahí si lo colocas sobre la pizarra Wacom. Sin embargo, no puedes usar una pluma de tinta estándar sobre papel, ya sea del Book Pad o de cualquier otro tipo.

Mi único problema real con toda la configuración del lápiz óptico es que no hay un lugar dónde almacenar esa pluma tan grande y estorbosa, y no hay manera de transportar fácilmente la misma y las puntas de tinta contigo. E incluso si pudieras, intercambiarlas al vuelo es embarazoso, por no decir otra cosa.

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Puedes crear versiones digitales de tus dibujos al tiempo que los dibujas en el papel.

Sarah Tew/CNET


Creación vs. consumo

Esto nos lleva de regreso al debate entre consumo y creación, ya que los defensores de las tabletas han impulsado durante años la idea de que las tabletas con pantalla táctil son tan buenas para lo primero como para lo segundo. Los sistemas híbridos, tales como el resto de la línea Yoga, intentan ofrecerte lo mejor de ambos mundos, pero típicamente son mejores como laptops que como tabletas.

Por lo que toca al consumo de contenido, la Yoga Book resultó más que adecuada para reproducir video en alta definición en su pantalla IPS de 10 pulgadas y 1,920x1,200 pixeles. La lectura en línea de texto de papeles y libros electrónicos en la pantalla también se siente bien cuando la bisagra está doblada completamente en la modalidad de tableta, aunque con un peso de 1.5 libras, es un dispositivo de lectura para sostener con una mano menos eficaz que un Kindle.

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Hacer anotaciones sobre un documento con la pluma resulta sencillo.

Sarah Tew/CNET

En cuanto a la creación de contenido, esta es una de las híbridas más fáciles que he utilizado para dibujar, hacer esbozos y tomar notas. En parte eso se debe a que todo funciona de manera bastante intuitiva, y en parte a que no intenta forzarte a usar OneNote constantemente, como suelen hacer otros dispositivos Windows habilitados para lápiz óptico.

Pero si el contenido que estás creando está relacionado con la palabra escrita, ya sea que se trate de la gran novela estadounidense, unos correos sencillos o unos análisis de computadoras sesudos, agudos y profundos pero accesibles, el teclado Halo será más tu enemigo que tu aliado. Además, pasarás mucho tiempo con la vista clavada en tus dedos mientras tecleas, por no hablar del tiempo extra que pasarás pulsando la tecla de borrador una y otra vez para corregir palabras y frases mal escritas.

Un libro cerrado

Es algo bueno que la Yoga Book sea un sistema tan autónomo. Sólo tiene un puerto micro-USB (que también se usa para cargar), una entrada para audífonos tipo jack, una ranura para tarjeta microSD y un puerto micro-HDMI, al cual tú tendrás que dotar de su propio adaptador. Eso significa que conectar una memoria portátil USB, un mouse externo o cualquier otro accesorio será una pesadilla. Me sorprende que la Yoga Book utilice la entrada Micro-USB en su puerto de datos/poder, y no la USB tipo C, que es más nueva y versátil.

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La Yoga Book sólo tiene unos cuantos puertos y, de manera notable, utiliza entradas Micro-USB en lugar de USB tipo C.

Sarah Tew/CNET

A pesar de su ocasional mala reputación, la actual generación de CPUs Atom de Intel hace en este caso un buen trabajo, dándonos suficiente poder para una buena capacidad de respuesta al navegar por la red, reproducir video en alta definición y usar el lápiz óptico sin rezagos. No se va a convertir en tu PC de todos los días ni para todo, pero considerando los años que pasé batallando con laptops más viejas potenciadas por Atom que prometían demasiado y ofrecían poco, nunca sentí que la Yoga Book trabajara con demasiada lentitud.

La vida de la batería en las laptops económicas o híbridas siempre es una apuesta. El Atom de bajo poder ayuda, lo mismo que la resolución de pantalla que se acerca al HD total. Las resoluciones de pantalla más altas se ven muy bien, pero juegan un papel clave en el consumo de batería. En nuestra prueba de reproducción de streaming de video, la versión Windows de la Yoga Book funcionó por 8 horas exactas. La versión Android no se desempeñó tan bien, funcionando por 5 horas y 57 minutos. Pero esa es una prueba muy específica y tal vez no haga justicia a las fortalezas de la versión Android. Vamos a experimentar un poco más con la versión Android para ver cómo se comporta la vida de la batería de manera cotidiana.

Una idea atractiva con un público limitado

La Yoga Book es una pieza de tamaño divertido que dará de qué hablar, impresionantemente ligera y delgada a pesar de venir dotada de muchas funciones. Las habilidades tanto de su lápiz óptico como de su capacidad para dibujar, hacer esbozos y tomar notas son impresionantes, especialmente cuando usas el ecosistema completo (la pluma, el cuaderno magnético y la punta de tinta) que viene en la caja. Y a pesar de la larga lista de características inusuales, la Yoga Book hace un trabajo admirablemente bueno logrando que sus destrezas especiales sean intuitivas de usar. En la mayoría de los casos no tendrás que leer el *#&^˚! manual.

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La Yoga Book es muy portátil, pero supone un reto teclear sobre ella.

Sarah Tew/CNET

Pero a menos de que seas dibujante de retratos en una corte o un caricaturista que trabaje en Central Park, es difícil afirmar que esta sea la opción más práctica de laptop que puedas encontrar por unos US$500. Los teclados simulados funcionan mejor en formatos muy pequeños, como los de una pantalla de teléfono. Incluso a pesar de que el teclado Halo haga un trabajo admirable con las herramientas que posee, teclear algo más largo que un par de frases te va a hacer suspirar por un teclado físico.

Eso no significa que no haya disfrutado llevándola conmigo en algunos paseos por Nueva York, transportándola como lo haría con un libro delgado o una revista. Al mismo tiempo, me recordó cuánto me encantaría tener un dispositivo con un tamaño, peso y sentido del diseño similares, pero que no hiciera sentir a los mecanógrafos como ciudadanos de segunda clase.

Prueba multimedia multitasking 3.0

Apple MacBook (12 pulgadas, 2016)
702
Samsung Galaxy TabPro S
856
Microsoft Surface 3
1585
Lenovo Yoga Book (Windows)
1849

Nota:

Las barras más cortas indican un mejor desempeño (en segundos)


Geekbench 3 (Múltiples núcleos)

Apple MacBook (12 pulgadas, 2016)
5879
Samsung Galaxy TabPro S
4722
Microsoft Surface 3
3432
Lenovo Yoga Book (Windows)
3415
Lenovo Yoga Book (Android)
3378

Nota:

Unas barras más largas indican mejor desempeño



Prueba de consumo de batería reproduciendo 'streaming' de video

Apple MacBook (12 pulgadas, 2016)
633
Lenovo Yoga Book (Windows)
480
Microsoft Surface 3
461
Samsung Galaxy TabPro S
435
Lenovo Yoga Book (Android)
357

Nota:

Unas barras más largas indican un mejor rendimiento (en minutos)


3DMark Ice Storm Unlimited

Lenovo Yoga Book (Android)
26308
Microsoft Surface 3
24392
Lenovo Yoga Book (Windows)
21213

Nota:

Unas barras más largas indican un mejor rendimiento


Configuraciones del sistema

Lenovo Yoga Book (Windows) Microsoft Windows 10 Home (64 bits); 1.44GHz Intel Atom x5-Z8550; 4GB DDR3 SDRAM 1,600MHz; 128MB (dedicados) Gráficos Intel HD 400; 64GB SSD
Lenovo Yoga Book (Android) Google Android 6.0.1 (Marshmallow); 1.44GHz Intel Atom x5-Z8550; 4GB DDR3 SDRAM 1,600MHz; 128MB (dedicados) Gráficos Intel HD Graphics 400; 64GB SSD
Apple MacBook (12 pulgadas, 2016) Apple El Capitan OSX 10.11.4; 1.2GHz Intel Core m5-6Y54; 8GB DDR3 SDRAM 1,866MHz; 1536MB Gráficos Intel HD 515; 512GB SSD
Samsung Galaxy TabPro S Microsoft Windows 10 Home (64 bits); 0.90GHz Intel m3-6Y30; 4GB DDR3 SDRAM 1,600MHz; 128MB (dedicados) Intel HD Graphics 515; 128GB SSD
Microsoft Surface 3 Microsoft Windows 10 Home (64 bits); 1.6GHz Intel Atom Z8700; 4GB DDR3 SDRAM 1,600MHz; 32MB (dedicados) Gráficos Intel HD; 128GB SSD

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