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iPad Pro (10.5-inch, 2017): análisis

Una tableta que quiere ser tu computadora

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Lo bueno Excelente pantalla Retina, con TrueTone para el brillo justo y ProMotion para la carga ágil de contenidos visuales. Un procesador de una velocidad inédita para tabletas. Una batería que dura más de un día de uso intenso. Cámaras a la altura del iPhone 7.

Lo malo La integración con el Apple Pencil no es óptima, por su carga incómoda y una conexión inestable con el dispositivo. Los biseles superiores e inferiores de la pantalla son aún muy amplios. El teclado se siente apretado y carece de un 'trackpad'. Es casi tan costosa como una portátil.

Conclusión Para cumplir su ambición de ser una portátil, requiere de un sistema operativo con 'multitasking', que Apple promete que vendrá con iOS 11 para iPad. Como tableta, es líder en su categoría por su rendimiento veloz, pantalla nítida y batería de largo aliento.

Calificación
de los editores

9.0 Total
  • Diseño 9.5
  • Funciones 8.0
  • Desempeño 9.5

El iPad Pro se posiciona en un mercado delicado.

Por un lado, la venta de tabletas no sólo no está creciendo, sino que viene en caída directa desde hace tres años, según la firma de investigación IDC. Por otro lado, las híbridas (computadoras que se transforman en tabletas, y viceversa) han mantenido a flote las ventas de las computadoras, sobre todo los dispositivos a los que se anexa un teclado aparte.

Por eso no es casualidad que el iPad Pro de 10.5 pulgadas sea ahora compatible con un teclado de tamaño completo, y hospede un procesador que, en nuestras pruebas, ha superado (con gran ventaja) al de otras tabletas como la Galaxy Tab, pero también a computadoras 2 en 1 como la Microsoft Surface Pro, en la mayoría de nuestros experimentos. 

Es que su poder es el atributo que mejor define la identidad de esta tableta, y la convierte en la reina indiscutible de su categoría. Su chip A10X Fusion le brinda una velocidad de rayo de luz a un dispositivo que, en general, no demanda tanta agilidad si su sistema operativo no puede efectuar varias tareas al mismo tiempo (una promesa que, según Apple, se resolvería este otoño cuando iOS 11 inaugure unas cuantas posibilidades de este estilo que detallaremos al final de este análisis). 

Si la rapidez de su chip la coloca a la altura de las portátiles, ¿qué hay de otros de sus aspectos? ¿es suficiente un excelente procesador para convertir a una tableta en híbrida? Aunque este iPad sorprende en rendimiento (no sólo por su ductilidad en la carga de datos sino también en su batería, que logra más de un día de uso intenso), otros detalles nos desaniman a la hora de usarla como laptop: la carga extraña del lápiz óptico (enchufado a la tableta o mediante un adaptador que conecta al Apple Pencil al puerto de Lightning a la corriente), la falta de trackpad en el teclado removible, o la posibilidad de visualizar muchas aplicaciones al mismo tiempo (de nuevo, con iOS 11 esto último cambiará).

Su pantalla, que es una de sus grandes fortalezas por sus nuevas proporciones más amplias, increíble gama de colores y temperatura color acertada, es, asimismo, otra eventual kriptonita del iPad: para algunas acciones, como dibujar sobre ella o editar un video en iMovie, se extraña una pantalla realmente grande, por lo que tal vez la tableta de 12.5 pulgadas sea más compatible con esta idea de una tablecomputadora.   

Por último pero no por ello menos importante, el precio de sus componentes extra la vuelven, si quiere ser realmente portátil, un aparato realmente costoso. Es que los accesorios del iPad se venden aparte, el Apple Pencil a US$100 y el Smart Keyboard a US$160, por lo que el costo del iPad base (que aumentó su almacenamiento inicial de 16GB a 32GB) comienza desde los US$650. Si sumamos cada parte, el precio se eleva a más de US$900, que casi le pisa los talones a la MacBook Air más económica en el mercado. 

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El iPad Pro de 10.5 pulgadas tiene biseles más delgados.

Erica Argueta / CNET

Diseño y pantalla: Dos caras de la misma moneda

El diseño de este nuevo iPad Pro no cambia drásticamente respecto a su modelo anterior: la tableta es liviana (pesa 500 gramos) por lo que es muy transportable, casi se nos olvida que la llevamos en la cartera. 

Es de aluminio, con bordes redondeados, botón de inicio físico y conector de audífonos jack. Es muy cómoda de cargar, excepto para tomar fotos (no es tan fácil de sostener como un celular de menor tamaño, y puede que las fotos salgan algo movidas precisamente por esto, pese a su estabilización de imagen óptica) o para videollamadas, porque si la colocamos de forma horizontal, es muy probable que, sin querer, tapemos la cámara frontal con nuestros dedos.  

Si realmente Apple quiere convertir a esta tableta en laptop, tendría que pensar en cambiar de lugar la cámara frontal: sigue estando pensada para un uso móvil, con la tableta en su posición vertical, pero falla en su formato apaisado. Aunque es bella, delicada y minimalista, la tableta no es muy limpia: los dedos se quedan impregnados sobre la pantalla, y también sobre su espalda. 

Su cambio de diseño más llamativo es el paso de las 9.7 pulgadas a las 10.5 pulgadas, que permite que entre más pantalla en el frente del dispositivo (aunque sigue teniendo los bordes laterales algo amplios). 

Esta modificación mejora muchísimo la experiencia de lectura en el iPad, pero no es una disposición arbitraria o aislada: se alimenta de una evolución de la calidad de la pantalla, que ahora incorpora dos tecnologías que se nutren mutuamente: TrueTone y ProMotion. 

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La resolución de su pantalla es de 1,668 x 2,224 pixeles, o sea una concentración de 265 pixeles por pulgada.

Erica Argueta/CNET

La pantalla Retina ofrece la posibilidad (que se puede desechar en ajustes si no agrada) de que su temperatura color se adapte al ambiente (TrueTone), para que la luz que se desprende del monitor no lastime los ojos. Cuando la estaba leyendo de noche, y prendí la luz de mi lámpara, noté cómo un brillo que era levemente azulado se transformaba en un amarillo más cálido, y más ameno para mi vista. 

No estuve tan plácida de día, en cambio, bajo la luz del Sol en una playa sin reparo de la sombra. Aunque Apple afirma que es el iPad con el mecanismo antireflejo más aceitado en las tabletas hasta el momento, no es ideal para disfrutar a plena luz del día, porque me veía más a mí misma que a lo que estaba leyendo. De todos modos, es más eficiente que el de otras tabletas, como el de su antecesora, pero aún no logra completamente ese efecto deseado. 

Su segunda gran cualidad es ProMotion, que se refiere no tanto a la imagen en movimiento de un video o una animación, sino a la agilidad de la carga de datos sobre una pantalla. La mayoría de las tabletas (incluida la iPad Pro de 2016) cuenta con una velocidad de carga de 60Hz, pero el iPad Pro dobla este valor, con 120Hz, o sea, con una rapidez de 20 milésima de segundos.   

Si estamos leyendo un artículo, por ejemplo, y nos deslizamos hacia abajo, en general las tabletas se demoran un poco: no es el caso de este iPad. Las páginas, más allá de los tipos de contenido que muestren (fotos, texto, video), se navegan con una continuidad ininterrumpida. 

Lo mismo sucede con el Apple Pencil: aunque este lápiz no ha cambiado, gracias a ProMotion consigue un trazo más fluido, que se parece bastante a la experiencia de escribir o dibujar con un lápiz en un papel de verdad. La demora es nula, los garabatos no se discontinúan, y la pantalla replica, en tiempo real, los resultados de los diferentes usos que demos al lápiz, sea con el ángulo que elijamos, o la presión que ejerzamos para líneas de grosores diversos. 

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Un procesador Speedy González 

Además de su pantalla, el otro gran acierto de este iPad Pro es su procesador A10X Fusion, que superó en nuestras pruebas al de muchas tabletas, computadoras con Windows y a la MacBook Air de 12 pulgadas de 2016

Pero, antes de detallar los resultados de los experimentos, unas observaciones sobre su desempeño práctico: probé algunas aplicaciones de edición de dibujo y video que consumen mucha energía, como Procreate o Affinity Photo, y pude trabajar en distintas capas de edición, con varios archivos y elementos sobrepuestos, y en ningún momento sentí una demora. Al contrario: cada app rinde su máximo en un sistema que concentra sus fuerzas en el rendimiento, con una agilidad que nunca he visto en una tablet, y que es comparable con las computadoras. 

Jugué videojuegos simples como Super Mario Run, y otros con gráficos más complejos como Asphalt Xtreme, y me deleité con una calidad de imagen increíble, acompañada por una velocidad amena y una jugabilidad fluida. Noté esta evolución del chip no sólo en las aplicaciones (es un placer editar videos breves en iMovie en el iPad, una tarea que nunca pensé disfrutar en una pantalla táctil tan chiquita) sino también en el navegador Safari, que toleró páginas demandantes como Tweetdeck y más de 10 pestañas abiertas al mismo tiempo durante un día laboral entero. 

Ahora, el hecho de mantener varias ventanas activas, y algunos apps prendidos, no quiere decir que podamos deslizarnos entre una y otra con la facilidad de las computadoras, al menos no podemos hacer esto en iOS 10. En un demo que Apple ofreció a CNET en Español, la empresa nos mostró un iPad con iOS 11 que permite una mejor navegación entre varias tareas, y la posibilidad de utilizar pantalla dividida con hasta cuatro aplicaciones, y hasta con imagen sobre imagen para, por ejemplo, ver un video mientras sigues navegando apps informativos. Pero hablaremos del sistema operativo más adelante. 

Según nuestras pruebas de rendimiento, en las que comparamos la potencia de varios dispositivos en tres benchmarks, la Surface Pro de Microsoft superó en sólo una ocasión al Apple iPad Pro de 2017. En el resto de estos experimentos, esta tableta llevó ventaja con amplitud a sus versiones anteriores y a la competencia. 

Respecto a su modelo de 2016, el desempeño actual del iPad Pro de 2017 casi dobló al de su antecesora (dio un salto del 48 por ciento de mejora, mientras que el iPad Pro de 2016 vs. el iPad Air 2 de 2015 apenas evolucionó 25 por ciento). Si la comparamos con una tableta de la competencia, como la Samsung Galaxy Tab S3, en todas las pruebas el iPad Pro le gana, por más del doble. 

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