OK, Glass: muéstrame lo próximo de Google

Se espera que Google Glass llegue a las tiendas en 2014. Cuando lo haga, este dispositivo podría hacer más que cambiar el mercado de la informática de vestir: podría también cambiar Google.

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La salida a la venta de Glass podría cambiar no sólo a la informática de vestir, sino también a Google. (Crédito: James Martin/CNET)
Diciembre del 2014 está a un año de distancia. Salvo complicaciones imprevistas, Google Glass habrá llegado al público general para entonces, y podría haber cambiado para siempre a sus creadores en el proceso.

La historia de cómo el Glass podría cambiar Google empieza el 27 de junio del 2012. Sergey Brin y sus cohortes, en lo que ahora sabemos que es la División X de Google, concluyeron con éxito el absurdo, peligroso y salvajemente triunfal debut de Glass al final de su conferencia anual de desarrolladores.


No era la primera vez que el Glass se había visto en público, pero de pronto lanzó las lentes conectadas a internet a la conciencia pública. Después de que Google tentara al público con el estreno de Glass, la compañía empezó a moverse con una cautela que continúa hasta hoy.

Las gafas no se empezaron a enviar hasta casi un año después de su presentación en Google I/O. Si desembolsaste los US$1,5000 de la edición Explorer del dispositivo, tenías que ir a Google en persona a recogerlo. Google nunca ha explicado el porqué de esta cautela, pero se podría pensar que el equipo del Glass ya sabía que tenía algo inusual y controvertido en sus manos, y que tendrían que agarrarlo con guantes para que funcionara.

Desarrollo lento y constante

Llegamos hasta hoy, y podemos ver que Google Glass ha progresado a un ritmo lento pero constante. Lejos quedan los días de lanzar un teléfono inteligente como el G1 al mundo y rezar a los dioses del capitalismo de libre mercado para que triunfara o sufriese una muerte randiana. Google ha madurado como compañía, como demuestra su medido manejo de Glass.

Hay varios miles de usuarios que han probado Google Glass, en su mayoría en Estados Unidos, que están usando las lentes, probándolas y haciendo aplicaciones para los anteojos Android. El Glass recibe una actualización mensual que añade funciones pequeñas pero importantes, como respaldo a los comandos de voz para la navegación y la música. Pocas veces hay actualizaciones grandes y llamativas.

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Glass ya ha sido prohibido en algunos lugares. (Crédito: Lost Lake Cafe/ Facebook)
    

El mes pasado vimos la presentación del avance del kit de desarrollo de Glass, que por fin daba acceso a los usuarios de la edición Explorer a la mayoría de las APIs, de modo que pudieran desarrollar más aplicaciones interactivas. Incluso como avance, se trata de una pieza fundamental que permite a los desarrolladores crear aplicaciones más próximas a la calidad a la que nos hemos acostumbrado en nuestros teléfonos inteligentes.

También sabemos que Google está invitando a más personas a comprar el Glass, distribuyendo dispositivos de la edición Explorer ligeramente actualizados a los compradores actuales de manera gratuita, y construyendo accesorios como audífonos.

Los representantes de Google han reconocido que la duración de la batería del Glass necesita más trabajo, en lo que posiblemente sea la crítica más frecuente al dispositivo. Lo único que se ve más ridículo que unas lentes conectadas a internet es unas lentes conectadas a pilas.

Pero dados los recientes éxitos de Google con Android, puliendo el sistema operativo de los móviles y los dispositivos a los que acompaña, Google ha probado que puede presentar hardware atractivo respaldado por una visión moderna de Android que no hace que te quieras arrancar el pelo - o el de Larry Page - de raíz.

Convencer al público

Conseguir que todo lo que respecta al desarrollo funcione es, en cierto modo, más sencillo que lo que viene después: vender el Glass a un público curioso pero escéptico. Ya prohibidas en algunos lugares, y con sus usuarios denominados “Glassholes”, un nombre sutilmente peyorativo, una desventaja de que Google mostrara el Glass de una manera tan pública es que todo el mundo ha tenido tiempo de criticar el concepto.

Es probable que en la próxima conferencia de desarrolladores en primavera, Google I/O, se haga público un calendario para el lanzamiento público del Glass. Google podría incluso dar allí la nueva edición del Explorer.  

Google ha tenido éxito regalando hardware nuevo y de alto nivel en Google I/O, ya que los desarrolladores contribuyen a crear interés en los nuevos dispositivos, un paradigma que encaja perfectamente con el Glass. Un lanzamiento a finales de verano o principios de otoño no estaría fuera del reino de posibilidades de un anuncio I/O.

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Mark Shandy, un ingeniero de Google Glass, muestra un prototipo de Google Glass que funciona con lentes con aumento. (Crédito: Seth Rosenblatt/CNET)
Y eso también encajaría con los comentarios que ha hecho Google sobre un precio inferior a los US$600. Al parecer, los componentes cuestan alrededor de US$210. Un nuevo teléfono inteligente de gama alta sin contrato cuesta alrededor de US$600, así que si Google fuera capaz de poner un precio inferior a US$300, haría que el Glass fuera muchísimo más apetecible.

Otro de los aspectos que pone en peligro la comodidad de Google es convencer al público de que el Glass no es solo para geeks. Las pantallas táctiles, ahora omnipresentes, tenían un largo legado que abarcó dos décadas. La informática de vestir conectada a internet todavía no ha cruzado del todo la línea entre la ciencia ficción y la realidad de los consumidores.

Y una amenaza aún mayor son los permanentes reparos en torno a la seguridad. Que Google haya prohibido el desarrollo de glassware con reconocimiento facial no significa que no vaya a aparecer. Hay, incluso, casos legítimos de uso de reconocimiento facial. Una cosa es que puedas ser capaz de ver que una persona te está grabando o fotografiándote porque tiene su teléfono frente a su cara, pero ¿qué pasa cuando la cámara tiene el tamaño de un terrón de azucar y está a la altura de la vista?

La barcaza de Google es un indicador de sus intenciones. Google ya ha dicho que estas naves serán un expositor de nuevas tecnologías. Sería difícil imaginar un expositor flotante de nuevas tecnologías esponsorizado por Google sin sus vanguardistas gafas. Además, también sabemos que Google ha mantenido conversaciones con aseguradoras de cuidado de la vista y proveedores de gafas graduadas.  

Tiene sentido que Google quiera explorar varias maneras creativas para hacer el Glass accesible, como el despacho del oftalmólogo y estos escaparates de tecnología futurista. Limitarse a vender las gafas en Best Buy junto al último Samsung Galaxy afectaría a la capacidad de Google de controlar el mensaje del Glass. El control del mensaje y la educación del usuario serán las claves del éxito del Glass, sobre todo ahora que las lentes ya han sido objeto de burla y escrutinio.

Mientras Google mira al Glass, el Glass mira a Google

Google Glass no es el primer dispositivo de este tipo en el mundo, y puede que ni siquiera sea el mejor. Pero cuenta con un sistema operativo que tiene ya al menos cientos de miles de desarrolladores, y está respaldado por la compañía tras el buscador más popular del mundo y uno de los navegadores más utilizados.

Eso le proporciona una base mucho más estable que a la mayoría en el floreciente terreno de la informática de vestir, tanto en términos financieros como de respaldo a nivel de desarrollo. Pero Google no es particularmente conocido por hacer hardware, a pesar de la reciente compra de la división de Motorola. Es una empresa que cambia servicios por ventas de datos y anuncios.

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Google está ayudando a algunos desarrolladores a diseñar usos en el mundo real para Glass. (Crédito: James Martin/CNET)
Y esa es precisamente la principal pregunta en torno al Glass: ¿cuánto tiempo podrá resistir Google la presión?

Google no querrá echar a perder su apuesta, así que es dudoso que introduzca anuncios en la primera actualización del Glass. Pero, ¿qué pasará más adelante, en el segundo o tercer modelo? Y, si acaba introduciendo anuncios, ¿se rebelará la gente? No parece probable, pero recuerda que no es difícil encontrar personas hablando con nostalgia de los buenos días pasados de la red antes de los anuncios.

Tratar de pronosticar lo que hará Google no es muy distinto a intentar predecir la conducta de un gorila hiperinteligente y hambriento. Pero si Google tiene éxito con el Glass, y dentro de doce meses tendremos una idea mucho mejor de lo que es, será porque la compañía ha sido capaz de crear un atractivo dispositivo nunca visto, y de convencer a la gente de que lo necesitan.

Google ha tropezado, en ocasiones gravemente, en el producto y en el mensaje. Si consiguen sacar adelante con éxito el Glass, los días en los que grandes márgenes de error eran aceptables pueden acabar siendo tan comunes como una página web sin anuncios.

Autor
Seth Rosenblatt

Seth Rosenblatt es escritor senior de CNET que cubre Google y seguridad para CNET News, con incursiones ocasionales en la tecnología y la cultura pop. Anteriormente, Seth era un editor senior de análisis de software para CNET, él ha escrito sobre casi todas las categorías de software y aplicaciones disponibles.

 

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