¿Impresoras 3D en el espacio? Sí, se puede

Con la ayuda de un ingeniero de origen mexicano, la compañía Made In Space ha creado la primera "impresora 3D espacial" que enviaría en 2014 a bordo del Dragon SpaceX.

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Cuando lees las etiquetas de dónde algo fue fabricado, es seguro que encuentres muchos aparatos hechos en EE.UU., México y China.

Pero... ¿"Hechos en el espacio"? Hasta hoy, todavía ninguno.

Eso cambiará cuando la compañía Made In Space cumpla un reto que se ha propuesto: fabricar piezas en el espacio. Made In Space, con sede en Silicon Valley, recibió un contrato de NASA y desarrolla una impresora 3D que le dará a los astronautas en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) la habilidad de imprimir contenedores, herramientas, tuercas y tubería de plástico, entre otras cosas.

“Toma mucho tiempo y dinero llevar productos a la Estación Espacial, y a veces el producto se quiebra en los primeros dos minutos del viaje”, explica Eddie González, un especialista en sistemas dinámicos de simulación en Made In Space. “Y, además, no es seguro que llegue la nave”.

González forma parte de un equipo de dos docenas de personas que desde unas oficinas en la Singularity University, a un costado del Centro de Investigación Ames de la NASA, en California, ha hecho experimentos con muchas de las impresoras 3D disponibles comercialmente –por ejemplo, subiéndolas en un avión el Centro de Investigación Johnson de NASA en Houston para reproducir la microgravedad en vuelo para ver si funcionan – y mejorándolas para uso en el espacio.

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Eddie González, ingeniero de origen mexicano de Made In Space. (Crédito: Claudia Cruz/CNET en Español)
 

“Veíamos como estas máquinas fallaban al despegue y en el viaje, y las que sí funcionaban en microgravedad después de un tiempo no hacían lo que querían hacer”, dijo.

Pero para Made In Space y NASA sigue siendo importante encontrar la manera de fabricar material en el espacio porque, según González, cada kilo que se transporta a la ISS tiene un costo de US$10,000.

Graduado en ingeniería mecánica por la Universidad de California en Berkeley en 2013, González tiene seis meses trabajando para Made In Space. Comenzó como pasante en la primavera del 2012 cuando tenía solamente 21 años. Ahora el joven de 23 años, que vive en San Francisco, diseña el sistema mecánico del interior de la impresora 3D que se espera sea enviada al espacio a mediados de 2014 dentro de la nave espacial Dragon de SpaceX.

Al igual que una impresora 2D –la que crea imágenes en papel con tinta– una impresora 3D gotea lentamente puntitos de material sobre otros puntitos, pero en vez de generar una imagen plana, crea distintas capas de material hasta terminar con un objeto tridimensional. Las impresoras 3D pueden producir objetos con material orgánico como ácido poliláctico, plásticos como ABS, latón o níquel y cromo —y se está experimentando hasta con seda.



González no dio mucha información técnica sobre la impresora 3D de Made In Space para proteger la tecnología exclusiva, pero sí dice que ya recibieron luz verde de NASA para construir la siguiente versión, la que mandarán al ISS con carretes de ABS. Desde allá, los astronautas podrán descargar por correo electrónico o Internet instrucciones para los objetos que quieran que la impresora produzca. Hay muchas páginas en Internet con este tipo de instrucciones, como Thingiverse.

González es hijo de trabajadores agrícolas que llegaron a EE.UU. en 1983 desde Guanajuato, México. Sus padres se instalaron en el condado de Santa Cruz, CA, en el pueblo de Aromas, donde hay unos 2,500 habitantes. Allí trabajan en el campo cosechando moras y frambuesas –un trabajo laborioso y peligroso- y en el que González todavía les ayuda los fines de semana.

Él es el primero en su familia en graduarse de la universidad. Su hermano menor –quién está en su último año de secundaria– quiere seguir sus pasos para ser arquitecto.

González dice que sus padres no entienden mucho de lo que él hace en su trabajo, pero si están orgullosos de que encontró trabajo en su profesión —una pasión que se convirtió en obsesión tras una visita de empleados de la NASA a su escuela pública cuando tenía 10 años. Ahí aprendió sobre los satélites que la NASA sube al espacio, algo que hizo volar su imaginación.

Actualmente, la impresora 3D que este ingeniero ayuda a fabricar también empuja los límites de la exploración espacial. González explica que si este experimento funciona, de ocurrir una emergencia en el espacio, no habrá que esperar semanas o meses para recibir un objeto. Con una impresora 3D a bordo existiría la capacidad de fabricar lo que se necesita.

“Esto le dará a la humanidad la oportunidad de construir colonias en el espacio”, dijo.
Etiquetas:
Impresoras
Ciencia
Autor

Claudia Cruz es reportera de CNET en español. Nació y creció en la Ciudad de Nueva York y es hija de padres dominicanos. Claudia tiene una maestría en periodismo de emprendimiento de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y es abogada por la Universidad Estatal de Ohio. Recientemente ejerció como editora de Patch en Mountain View y Palo Alto, en Silicon Valley, donde actualmente vive. A Claudia le gusta el béisbol, la yoga y hacer cata en las abundantes microcervecerias de California.

 

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