Flappy Bird: el mejor ejemplo de nuestro descenso a la locura

Hoy en día, hacemos cualquier cosa para no aburrirnos – siempre y cuando sea gratis, nos manipule sin pudor e incluya un récord de nuestro más alto puntaje.

  
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Imagina esta escena todo el tiempo, sin parar Crédito: DotGears Studios / Captura de pantalla por CNET
   

Fue quizás después de la catorceava o quinceava ocasión de haber visto las palabras Game Over en la pantalla de mi iPhone después de haber jugado durante siete minutos, cuando me di cuenta de que Flappy Bird – una experiencia simultáneamente simple y enloquecedora, es el peor juego para smartphones que ha existido.


 

Obtuve un récord de 12 puntos después de mi cuarto o quinto intento, y me encontré admirando secretamente mi rápida aptitud para golpetear la pantalla sin ritmo alguno. Pero después perdí sin obtener un solo punto. Antes de darme cuenta, estaba en mi escritorio y podía sentir la furia subiendo por mi cuello. Estaba listo para sacudir mi teléfono como un niño en los 90’s a punto de desmantelar su control NES durante el nivel Battletoads de Turbo Tunnel.

¡Bórralo! Hacía eco en mi cabeza mientras mi pulgar titubeaba sobre el botón Start, listo para lograr absolutamente nada más que quedar atrapado en un ciclo tan evidentemente manipulador que resulta insultante.

Cuando digo que es el “peor juego de smartphone” no hablo de manera objetiva sobre su calidad o el que -en verdad- no sirva para nada. Me refiero a que es el “peor” en el mismo sentido en que Netflix es lo peor que le pudo haber pasado a tus hábitos de lectura; o el servicio Seamless a tu dieta. Flappy Bird es lo peor que le pudo haber pasado a todo lo que hagas en cualquier momento.

En otras palabras, es un juego bellamente manipulador cuya publicidad se basa en las tendencias que tienen los jugadores de superar su nivel base. Sobre todo cuando es algo que aparenta ser muy simple pero que, en realidad, busca hacerte fracasar. Es la creación de un genio.

La aplicación gratuita tiene una calificación de 4.0, tanto en iOS como en Android, con más de 300,000 clientes a su favor en la App Store después de que su misteriosa popularidad estalló la semana pasada a pesar de estar disponible desde mayo de 2013.

Flappy Bird es como la mayoría de juegos sin final, se sostiene únicamente por tu deseo de obtener más puntos y de tu creencia –completamente ilógica- de que obtendrás algo si sigues jugando o que lograrás dominar el juego.

Desde una perspectiva mecánica, tienes que golpetear la pantalla para mantener al pájaro a flote e intentar maniobrar sobre distintos obstáculos que, en cuanto los tocas, provocan que pierdas inmediatamente. Es básicamente una combinación del estilo artístico del popular juego Tiny Wings (con un toque del pixelado Súper Mario, gracias a sus poco originales tubos verdes), y una experiencia similar a pegarte en la cabeza con tu escritorio para descubrir qué hay al otro lado.

¡Sálvense!

Entre las primeras 20 reseñas del juego, en la App Store, encontrarás espectaculares títulos entre los que se encuentran: “Mi muerte”, “El Apocalipsis”, “Sálvense”, “Destruye vidas”, “Mi vida gira sin control”; -y mi favorita- “Hola oscuridad, mi vieja amiga”.

Lo peor es que conocemos esta estrategia y continuamos jugando. No hay nada más convincente que Flappy Birds para corroborar que la era de los teléfonos inteligentes nos ha arrojado del precipicio de la locura cuando hablamos de comportamientos compulsivos, disminuir nuestra capacidad de atención y el deseo de triunfar en algo tan arbitrario y sin sentido.

A diferencia de otros juegos adictivos en el mundo de los smartphones (Temples Run o Candy Crush), no hay manera de pretender que estás mejorando o que el juego es más sencillo. Otros títulos ofrecen monedas o herramientas que puedes comprar para ir cambiando el juego. Flappy Birds solamente te da una medalla cuando logras un mayor puntaje.

Este juego pudo haber sido diseñado para engañarnos y hacernos creer que vamos a obtener algún tipo de alivio sobre nuestra compulsión pero, de algo podemos estar seguros: claramente su propósito no es sacarnos dinero como otros títulos. Eso hace que su plan sea aún más siniestro.

Y a pesar de todo esto, no puedo evitarlo y sigo intentando batir mi récord mientras escribo. Como dicen en las reseñas de la App Store: hola oscuridad, mi vieja amiga.

Autor

Nick Statt es periodista para CNET. Anteriormente escribió para ReadWrite y fue asociado en noticias para la revista del app Flipboard. Él pasa mucho tiempo pensando sobre su relación con los videojuegos y al mismo tiempo explorando el punto de convergencia entre la tecnología, la ciencia y la cultura pop.

 

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